PARÉNTESIS

Este fue un paréntesis inicial, más precisamente, el paréntesis de Camila Collazos, en Todo amor termina en el centro.

Ojala te acabes. Esta distancia sin sentido, tan lejana. Esta locura sin palabras, tan amnésica. Es justo. Ojala todo se apagará y pudiera amanecer siendo otra. Una Camila diferente, reinventada, mejor, reconstruida. Una Camila sin nombre, porque, ¿qué es un nombre? Sólo letras en conjunto. Camila, sí, ese es mi nombre. Mis letras en conjunto. Esas que puso algún titiritero, sin preguntarme si quería llamarme de esa forma. Ahora tengo que cargarlo, como si fuera mío, como si fuese la culpable. Detrás hay una mujer de cabello negro, muy negro, casi como un carbón, de piel blanca, muy blanca, casi como la nieve. Un metro setenta y cinco de estatura y un cuerpo delgado, a veces, sólo a veces. Y esa es Camila, es esa que camina y se sienta, esa misma que sueña e que imagina, esa misma que vive y que muere, casi cada noche. Perfectamente pudo haber sido Mónica o María o Anastasia, qué sé yo. A veces me pregunto si hubiese sido otra persona, si tuviese otro nombre. Complicado. Sólo quisiera reinventarme de nuevo. Dicen que una nueva casa es una nueva vida. Yo quiero la nueva vida. Las paredes están tan blancas, tan azules. El conejo está tan blanco, tan orejón. Yo estoy tan triste, tan melancólica. Esta ciudad me produce odio, tanto odio. Ojalá el mundo se apagara y perdiera la memoria. Ojalá fuere ella, sin pasado, sin recuerdos, sin nada. Camila, a secas.

Otros apartes del libro:

Todo amor termina en el centro
Camila, Camila, dónde andarás a estas alturas de la noche
Camila, Camila, dónde andarás a estas alturas de la noche II
Una completa mierda