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Todos los nombres
enfilados
uno tras otro,
en un desfile
de letras
en orden alfabético.

Huyen.
No hay forma.
Otra vez.
No encuentran la manera
de abrir la compuerta.

El laberinto,
solitario.
Las ramas de los árboles
se tragan toda la luz
y el fuego
se deja permear
por el verde.

La muerte está cerca,
confabulada con una manada de lobos,
de hombres con fusiles:
sin cerebro.
Atrapada en la púa de los alahambres,
en la sed de un poco,
un poco, nada más,
de liberté.

Todos los nombres
enfilados como números,
1 detrás de otro,
como si para morir,
la masa no fuese suficiente
para perder la identidad.

Paradójico.
Piensa en los alambiques
y recuerda la noche en que,
ebrio, recorrió la ciudad.

Números…
y la falta de certeza.
Se le pierden
las palabras
en su lengua,
justo en ese momento,
cuando debería gritar.

Es lunes,
tal vez no,
si apenas comienza
la semana.

.

A veces no tengo ganas de escribir. Es como si tuviese gripa y se me tapara la nariz y tuviera muchos mocos en la cabeza que impiden sacar las ideas. A veces creo que es la ocupación, pero también, la mayoría de las veces, que solo es una excusa estúpida para esconder la realidad. A veces, no tengo ganas de escribir, porque el corazón está lo suficientemente negro para dejarse recoger los escombros que deja a su paso, lo que es vivir al diario, y no por un conjunto de días.

En fin.

Problema de carácter personal.

—————————————–

En lo que podría ser
una descripción,
paulatina,
del oxímoron
entre tu nombre
y el mío,
y de la forma
que logran
las dos rayas
que le hacen
el juego al 1,
encuentro,
por demás,
un balón de fútbol
con el autógrafo
de algún jugador negro,
de buena pierna,
que te recuerda
insistente,
como lo hace
la pantalla del televisor
que titila
gracias a tu hermana,
necia y de pelo verde,
que mantiene
pegado al control,
el dedo gordo.

En lo que podría ser
una descripción,
paulatina de tí,
apareces oxidado,
olvidado,
y pidiendo
tanques de oxígeno.

Del oxímoron
y el uno,
no hay nada que decir,
salvo que son
mariposas transparentes
para pasar el tiempo,
para dormir, si quieres,
en reemplazo de las ovejas.

De los muertos
en cambio,
recordarte
que están muertos.

Muertísimos.

POEMAS DE PARED

POEMA 7
En el recuerdo
incólume
de esos tiempos,
tan tuyos y tan míos,
apareces con un dejo,
innegable por demás,
de nostalgia.
Apareces extraño,
a medio cuerpo,
feliz, felicísimo.
Apareces
con una sonrisa
casi fantasmagórica.
Esa misma
en la que me perdí
varias noches,
y en la que me pierdo todavía,
pese a lo viejos que se hacen los años.

Poemas de Pared anteriores

UN ICEBERG EN LA MITAD

Recuerda,
por obligación.
Las imágenes
le traen su nombre.
Le resbala.

Recuerda.
Duele un poco.
Le mira.
Le hace suyo.
Le da besos.

Recuerdo.
Es odio.
Puro odio.

Recuerda.
A veces se cree dios.
Dios, puede
cambiarlo todo.

—————-

Fin del suplicio.
Puede caer del cielo
lo que quiera caerse.
Puede caerse el mundo,
si el mundo quiere.
Puede caerse  
la ley de la gravedad.
Puedes caerte,
si se te antoja.
Puedes equivocarte,
también.
No hay atrás. Punto.

—————

Sin escapatoria.
El frío le persigue.
Sabe del abandono.
Lo descubrió
por las hojas vacías.

—————

Llega morfeo. Sucumbe.

POEMAS DE PARED

POEMA 2 (DE EDIFICIOS)

A la altura 
de las nubes.
Ahí están.
Tienen un dejo
de imponencia.
De arriba,
un poco de luz.
A las once,
un poco de negro.
No se mueven.
Se dibujan.
La soledad
suele, casi todas las noches,
hacerles de la suya.
Ahí están.
A la altura de las nubes,
con terrazas
para mirar las estrellas.
Ahí,
para ser inventados.

Poema 1 

PEQUEÑOS

Eligió la jaula
A pesar que la puerta
Estaba abierta.
Eligió el palo
A pesar que el viento
Le soplaba en su cara.
Eligió el alpiste
A pesar que el olor
De las flores
Le llegaba nuevo.
El pájaro eligió la jaula
A pesar que la niña
Lo instaba a salir.
Ese era su mundo,
Ahí donde
El viento y
Las flores
Eran sólo el sueño
De todas las noches,
Para seguir cantando.

-.–

Esa luna.
Mirándonos como siempre.
Oliéndonos como todas las noches.

.,..,

Ahí van.
Son mil pájaros
Hacia el norte.

.,..m..,.

Muertos.
Miles de nombres
En la basura.

 .,..,d..,.,-.

Porque tu silencio
mata, una a una,
las mariposas de mi estómago.

. suspensivo

 

Porque tu mano y mi mano encajan perfecto.
Ahora solo falta, que adentro, también encaje el de rojo.
.,.,.,……

Tu mundo
es un pequeño mundo,
que inventa mi cabeza
en las noches,
y desintegra mi cabeza
en las mañanas.

Tu mundo,
ese pequeño mundo,
esa oscuridad de mundo,
esa transparencia de mundo.

Mi mundo,
igual a tu mundo, 
pero más pequeño.

,.,…,………………………………….

Lejos de tí,
de mí,
de él,
de ellos. 

Lejos, y es lo que duele,
de tu silencio.

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