VULNERABILIDAD

Todos los días, son días perfectos para morir. La muerte, por lo general, está en todas partes, encima del mundo. Por eso se vuelve común no pensar en ella, ni hablar de ella, y olvidarse de ella. Cuestión de costumbre. Está tan cerca, que no se mira. Luego, es inevitable, y ha de llegar, y entonces, para qué perturbase con ella.

Hay días, en que es inevitable. Vulnerables a la muerte, inevitables a ella. A veces, es difícil no pensarla. Difícil imaginarse el mundo con todos, pero sin uno. Mirar a todos, y saber, que en algún momento,también seremos recuerdo, y después, cuando no haya nadie que nos piense, nada. Atrás quedarán los besos, los bailes, las cogidas de mano, el trabajo, las lágrimas y en fin. Es también cosa de imaginarse con más años, en una vida, que posiblemente, ahora parece de viejos, de abuelos, de papá y nunca, plausible para sí mismo.

El sueño, morir cuando ya se conozca lo que pasó con su vida, y no lo que podría haber pasado con la vida. Morir con varios años encima, sin mayores complicaciones, con el menor dolor posible. Morir al lado de los que se quiere y sin hacerlos sufrir mucho. Morir, por ley natural, en estado natural y en el tiempo natural. Primero los padres, luego los hijos, y no al revés. Morir por enfermedad, por vejez, y diferente.

A veces pienso en Eduardo (El papá) y lo imagino después de su muerte. Le faltó conocer los celulares, por ejemplo. Qué diría del computador, de que su hija fue bautizada pequeña, pese a que él no lo contemplaba, que a ella no le gusta la política, por su culpa, que estudio periodismo, en una universidad privada, que tiene unas cuantas locuras en la cabeza y en fin. Qué si hubiese seguido con la papelería o no, qué si se hubiese ido de Riosucio, qué si estaría peleado con los hermanos o fuera senador. No le tocó el 2000, ni Uribe. Cosas de la cabeza, y también, del corazón. Quedó reducido a un tiro en la cabeza y es todo.

Entonces el sueño de la muerte también es vulnerable. Después de ella, el cuerpo no es nada. Cualquier cosa puede pasar. Cualquier cosa pueden hacer. Las horas frente al espejo y el maquillaje, de nada valen. La belleza, de nada vale. Todos los helados que se dejaron de comer, de nada valen. Y aparecen cuerpos en el río, en bolsas plásticas, sin forma, sin nombre. Vulnerabilidad y sueños no cumplidos. Ahí es cuando duele la muerte y sobre todo, cuando causa miedo. De resto, como inevitable, se le espera, y no es más.

Hay dias, en que somos vulnerables a pensar en la muerte, a que la muerte de una sensación extraña al lado del corazón, tanto, que no se le puede hacer chistes, que se le sienta cerca, pero lejana, pero sobre todo, que te obligue a escribir.

2 comments

  1. Claudia   •  

    Cuando el alma puede fluir tranquila,
    sintiendo como danza con el viento como la toca,
    como la roza,
    es un día perfecto para morir.

    .,-.–
    Camila: Qué bonito, Claudia.

  2. IVAN MUNOZ   •  

    articulo de un gran contenido filosofico

    Camila: ;)

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