El recuerdo de un incomparable

Por Álvaro Galeano [algagil@hotmail.com]

Hablando de jugadores que nos hacen sonreir de alegría al recordarlos, quiero iniciar con uno que era capaz de hacer durar el aplauso los noventa minutos. (con Oscar Julián Ruiz sería un poco mas, hasta que empaten, digamos). Me estoy refiriendo a Jairo Arboleda, un verdadero maestro, con la calificación en su camiseta, ocho que merecía la diez en todo. Nacido en Tuluá por 1947, desde muy joven lo inclinaron por la divisa del Deportivo Cali que, sin embargo, tuvo que verlo partir hacia Pereira en donde si le mostraron real interes; jugador de un talento especial, jugaba con la cabeza levantada, no miraba la pelota, su panorama era más allá de los límites; a ratos perdía ritmo, muy poco amigo de ir por debajo en el marcador, esto parecía sacarlo del partido. Debo recalcar que el público nacional lo vio por primera vez en una copa de reservas en la que creo tambien jugo Vicuña-DIM; en ella se destacaron Hugo Gallego y Gustavo Cifuentes; a este último le valiÓ ser llamado para la Selección Colombia Preolimpica.

 Volviendo a Jairo Arboleda, su destacada participación hace que López Fretes lo reconozca el día que se fue a probar con el Pereira, era talvez 1968, 1969. Juega entonces con un buen equipo de ascendencia paraguaya, allí estaban Lezcano, Bobadilla, “El Moncho” Rodríguez, pero también Osvaldo Calero, Victor Campaz, Charol González, Edison Angulo, Darío López, un puntero de apellido Rengifo, Quique Salazar, mejor basquetbolista que futbolista. Se destaca Jairo, talento puro, el amor le hace una finta, era como de mentiras, la bohemia sin maldad, mas de trasnocho que de licor, con largas noches de billar en La Bolsa, ratos de copas en Don Pepe, que hoy se llama Fuente Azul.

 El Deportivo Cali, que había perdido la oportunidad de tenerlo en propiedad, ahora tiene que comprarlo, y lo hace para que llegue a integrar una nómina de postín, campeones de 1970. El técnico era un señor de apellido Reskin y la nómina era de respeto: Ramiro Viáfara, Oscar López, Darío López, Mario Agudelo, Jorge Olmedo, Orlando Mesa, Miguel Loayza, Mario Desiderio, Iroldo, Henry Caicedo, Bautista, Álvaro “Champión” Suárez; es una nómina mas o menos constante para 1970-71-72.

 Parecía ser que el fútbol de Jairo era discontinuo, con su vida disipada, arriesgaba en un equipo de técnicos con temperamento, casos Bilardo, Resquin, pero con un patrón con espíritu de abuelo, alcahueta al fin; la clase futbolistica de Arboleda patrocinaba cualquier desafuero; muchas veces se vio por Pereira a técnicos buscando a la figura para llevarlo al redil, fuera club o selección; ni el Toza podia hacerlo entrar en razón, pero cuando salía a la cancha a jugar, hacia creer que la clase era directamente proporcional a la bohemia, lo que realmente no es verdad, pero en algunos pareció serlo.

 Las travesuras de Jairo Arboleda, casi que inofensivas, pero maduradas por el morbo de los medios, hace que los directivos manejen como castigo, el enviarlo al Deportivo Pereira, vaya solución!, lo ponen en su salsa, claro que con menos compromiso, lo que le facilita, en la cancha, demostrar todo su potencial e incluso enviarle a don Alex un claro mensaje, una noche que derrotan al Cali: “Digale a don Alex que yo le compongo ese circo”. Asi fue, y Jairo regresa en 1974 y nuevamente salen campeones con una linda nómina: Pedro Zape, Osvaldo Calero, Henry Caicedo, Bombillo Castro, Angel María Torres, Miguel Escobar y extranjeros como DaGracca, Del Puerto,, Cardacci, “El Pato” Colman.

 El tiempo transcurre, la clase de Arboleda da para polemicas, pero empieza a aparecer en todas las selecciones. En 1970 César López Fretes dirige el seleccionado que va a Juegos Centroamericanos de Panamá; una selección digna de continuidad si hubiésemos tenido directivos con visión de futuro y no con instinto rapaz (que linda forma de decir ladrones). Veamos parte de la nómina: Pedro Zape, Ramiro Viáfara, Jairo Arboleda, Armando Torres, Henry Caicedo, Elkin Velásquez, Víctor Campaz, Jairo Bermúdez. Para desgracia nuestra, el equipo es expulsado del torneo por ser todos sus jugadores profesionales, lo que iba contra la filosofía del Baron Pierre de Coubertin. No paso mucho tiempo para repetir la felonia, esta vez de locales en los Juegos Centroamericanos de Medellín.

 Jairo volvió a la Selección Colombia para la Copa América de 1975, cuando salimos subcampeones detrás del Perú; esta vez nuestros brillantes directivos le dieron las facilidades a los incas de aplazar partido de la final, problemas de nómina. Es como si en la Vuelta a Francia el puntero se cae y paran la vuelta mientras se alivia. Además de estos torneos internacionales, Arboleda jugó un buen número de partidos en Copa Libertadores.

 La vida no le perdona a Jairo sus osadias ante tantos peligrosos defensores; sufre rotura de meniscos en un entrenamiento, por allá por 1976, luego se rompe la otra rodilla,p or 1978 se parte los ligamentos en la Selección Colombia, sus recuperaciones son lentas, talvez se ayudaba poco.

 Cuando parecía que se iba del fútbol, o mejor, estaba ido, al Quindío llega su amigo Alonso Rodríguez como técnico y le pide que vuelva, el Quindío tiene a Manzi, Hernando García, Luis Gerónimo López, Rubén Vélez, Hernán Villa; Arboleda se queda un semestre pero llega la oportunidad del Once Caldas, Jairo Arboleda tiene gran empatía por el jugador y el amigo paisa y alli se encuentra con Pacho García, Alexis García, J.J. Torres, Antonio Rios, Nelson Gallego, Norberto Molina, Alape, fácil jugar con punteros de raya, el técnico es Antonieta. Ahi si es el final del fútbol profesional. Antes debo recordar que también estuvo en Venezuela jugando para el Portuguesa de Acarigua.

 y empieza lo de técnico; llegó a ser asesor de Rueda en el Mundial de Australia y luego su largo recorrido por las inferiores del Deportivo Cali y su asesoría en la profesional; Jairo está capacitado para ser el líder de la conducción en cualquier equipo profesional, pero, al igual que Otoniel Quintana, manejan un bajo perfil y no gestionan influencias.

 Creo haber hecho una pequeña semblanza de uno de los jugadores más brillantes de nuestro fútbol, que fue un superdotado en condiciones técnicas, que nació humilde, con alma buena, solo quería divertirse y pensaba que solo necesitaba los domingos para hacerlo, ese mismo domingo que los aficionados esperaban con ansias para ver lo que pocos en Suramérica podían disfrutar: un genio de la pelota, me quedo corto para describir a Jairo Arboleda, ese que nació en Tuluá, se crió en Palmira y fue ídolo en Colombia entera.   
[Álvaro "Polaco" Galeano]

Rumiando recuerdos

Nada mas agradable que releer un libro que te emocione el alma:, no hay que ser filósofo, simplemente se requiere disfrutar las cosas que te hacen sonreir cuando su recuerdo es mas que una emoción, es el tiempo que vuelve, si hasta desaparecen las canas.

Releyendo a Eduardo Galeano, uruguayo de 1940, me encontré esta nota en la página 82, la copio no completa:” Antes los zagueros se pegaban a los delanteros como sellos y se desprendian de la pelota como si les quemaran los pies, pateándola cuanto antes al cielo. Domingos DaGuia, en cambio dejaba pasar al rival, vana embestida, mientras le robaba la pelota y después se tomaba todo el tiempo del mundo para sacarla de la zona de peligro. Hombre de estilo imperturbable, todo lo hacia silbando y mirando para otro lado. El despreciaba la velocidad,jugaba en camara lenta, maestro del suspenso; era el arte de salir del área a toda calma, como él lo hacía, desprendiéndose de la pelota sin querer, porque le daba pena quedarse sin ella”.

Todo esto parece escrito para avivar nuestra nostalgia recordando a Hugo Gallego Villa; como Julio Verne visionario de la sociedad de hoy, Don Eduardo Galeano, sin conocerlo, alabó a Gallego, para ello utilizó la clase de Domingos Daguia. Si, ya se, los enemigos de Hugo se burlarán con odio, jamás le reconocieron su calidad; los amantes del fútbol sabrán reconocer en esta corta nota la realidad de un crack que jamás trabajó fútbol, era jugador de fútbol, del juego de futbol, como antes los niños jugaban trompo, bolas, cometas y los hoy, para su mal juegan Nintendo compulsivamente, mientras crecen para ser castrados en sus ideas cuando quieren jugar.

Y Gallego trae otra ventaja, quiere transmitir lo que sabe y tiene método: tiene como carga envidiable personalidad, esa que la sociedad servil rechaza pero que algún día tendrá puerto seguro. Hugo Gallego Villa, fenómeno como Domingo, nacido a destiempo y en lugar equivocado, como los grandes, lapidado por los que con ello esconden su pobreza de conceptos. 

   …. polaco
[Álvaro Galeano  [algagil@hotmail.com]

Bellos recuerdos de grandes épocas

Por Alvaro Galeano [algagil@hotmail.com]

 Hoy, en medio del dolor por lo que acontece con nuestro fútbol profesional, pero con la esperanza de que, al tocar fondo, todo se de para bien. Mientras tanto, vuelvo al recuerdo de nuestro fútbol antioqueño, a nuestros héroes de tantas gestas y para ratificar que nuestro fútbol no nació en 1985 como muchos creen, siempre hubo buen fútbol, menos profesional, pero de alta calidad; nuestros elementos criollos eran minimizados por la miopia dirigencial que se obnubilaba con acentos distintos, daban lora contratando cantantes, peluqueros, bohemios de toda indole, pero con mucha “milonga” al hablar. Por eso, muchos de los que voy a citar, no pudieron llegar, se los negó sus raíces, su estrato y el término que los reducía a simple producto de su tierra: los criollos.

A mediados de la década del sesenta, se daba en Antioquia un torneo en la primera categoria de altísimo nivel; ya se iban retirando los grandes goleadores de nuestro fútbol, casos Manuel Valencia, Lincoln Hernández, pero se afianzaban otros que no serian menos. Veamos:

Por 1967 se disputaban el puesto de romperredes los siguientes: Gustavo Cifuentes, en este momento jugaba para Metalúrgicas Apolo, ya había pasado por Palestino, Imusa, Vicuña, Telsa, selecciones Antioquia, faltaba Pereira, seleccion Colombia y su periplo, corto, como entrenador de la Universidad de Medellin.

Seguian en la tabla de goleadores, Hernan Marulanda, el popular “Paleta” por sus labores como administrador de los bares del estadio, jugaba para Drogueria Colombiana, guapo, fuerte, encarador y rápido, con abundante pelo que lo hacía característico en una época en que se usaba el corte gaucho y la mota de camajan. Por Fabricato sacaba la cara Humberto Cardona.

Noel presentaba goleadores de gran volumen, caso Jairo Córdoba, ídolo del Barrio Cristóbal en la esquina del Chapinero, estaría en la selección Antioquia y jugaría también para Sulfácidos y un paso fugaz por la nómina profesional del Atlético Nacional. En Pilsen sobresalía en la tabla de goleadores Gonzalo Saraz, de la dinastía del Coco abajo, habia jugado con Pedro Pablo Álvarez en Newstetic, Dental Medellin, Croydon y seguia con él en Pilsen.

DIM Vicuña tenia presente en el tanteador a Luis Alfonso Jaramillo que ya había sido figura en el nacional de Pereira, le faltaba aún su paso por Medellin, Nacional, Quindío, selección Colombia Olimpica en Méjico.

 Samuel Velásquez se destacaba en Sulfácidos Nacional y Javier Zapata en Everfit, mientras que Elkin Velásquez, volante de excelente pegada se hacia sentir con Peñarol de La Toma; su hermano Esteban Velásquez ya había llegado al Atlético Nacional y jugaba para Sulfácidos, le faltaba la selección Colombia preolimpica y la maldita lesión que privó al país del que sería talvez el mejor puntero derecho; talvez muchos no lo recuerdan; pregunten por él a los más veteranos.

Otro de grata figuración lo fue Ramiro Álvarez de Tejicóndor, que luego del torneo de Armenia llegó al Medellín y, aunque lo sacrificaron por la punta también en el fútbol rentado dejó su sello de goleador; es hijo del legendario Carlos Álvarez y hoy vive en los Estados Unidos.

Voy con el goleador de Haceb para ese año, era Orlando Mesa, de la dinastía gloriosa que dio don Pedro patriarca del fútbol aficionado; Orlando también fue preolimpico de Méjico, campeón con Antioquia en Armenia y goledor con Medellín, Cali, Quindío.

No podemos olvidar a uno de los más guapos delanteros que tuvo nuestro fútbol, Jorge Arana, se desempeñaba en Noel, tenía talento, no tuvo suerte, la suerte que si tienen algunos vivos. En Nacional Sulfácidos se reportaba con goles un muy bien dotado jugador, habil, inteligente,Jose Arango, Suarista de ley, hoy ciudadano de alta figuracion, orgullo de Belen.

 En Coltejer sobresalia aun Vicente Lastra que había aparecido cuando nació el equipo por 1953 bajo la dirección de Roberto Soto; Lastra, guapo y con visión para el gol, tuvo en este mismo año como compañero a uno de los más potentes goleadores que aparecieron en el fútbol de Antioquia, Rodrigo Bustamante había llegado con el famoso equipo Británico, todos profesionales de la albañileria, lo que les permitia una gran consistencia física; Bustamante arrancaba y sálvese quien pueda; potencia y panorama; llegó al Medellin y no fue lo que todos esperábamos, era difícil encontrar lugar en un fútbol plagado de delanteros foráneos.

 Había un equipo que creo que nació por iniciativa de Arturo Bustamante, si me equivoco, corrijame David Mesa; (que viejo tan metido).En este Santa Fe, el goleador era Oscar Bustamante que tenía como compañero al popular Cajetilla, a Elcid, los hermanos Miranda, Gustavo Galindo, buenos equipos!.

No puedo dejar por fuera a Jorge Iván Brand en Tejicóndor, con largo recorrido por otros equipos caso Telsa; ni que decir que aun se hacia sentir Luis Alfonso Pizarro en Vicuña y Ramiro Viáfara que estaba recién llegado al fútbol paisa para el Medellín que lo utilizaba en sus inferiores, después llegaría a los seleccionados nacionales y ultimamente como técnico a la desteñida selección Colombia del suramericano Sub-17. También a pesar de suposición de volante en Everfit, se destacaba con algunas anotaciones Ignacio Rendón. 

Es bueno recordar que ese año ascendieron a la primera categoria El Sena con grandes goleadores como Marcos Ramírez y el Mono Londoño, ambos jugarian luego en el Bucaramanga; además ascendió el subcampeón Postobón en el cual se destacaba como defensor central, Gerardo Moncada.

No puedo dejar de recordar que aún era figura del arbitraje Juaquin Correa, alias Quin. (Todos los diablos tienen alias); va a cumplir 90 años y aun recuerda a los directivos que lo compraron y con mejor memoria a los que le quedaron debiendo; la semana anterior manifestó sin ponerse colorado que para que saber el reglamento, si lo más importante era la dirección del dirigente y que su espejo en el arbitraje lo fue Salatiel Bonilla. Eso es como si Alejandro Brand dijera que su modelo fue Sabara!
[Álvaro "Polaco" Galeano]

Walter Pulgarín, paz en su tumba

Por Álvaro Galeano [algagil@hotmail.com]

De la Redacción. Anoche falleció Walter Pulgarin. Reproducimos esta crónica publicada el 29 de noviembre de 2007. Vale la pena repetirla en su memoria.

Suele aparecer por las canchas de la unidad deportiva con su caminar cansino y su pinta deportiva; los años ya le marcan cierta dificultad para mantener la vertical; los viejos del fútbol reconocen al que fuera gran figura del fútbol aficionado: Walter Pulgarin, destacado en una difícil época por la numerosa proliferación de buenos jugadores.
-Nacido y criado en la zona que comprende las Palmas y San Diego, en donde se mezclaba la buena música, la bohemia y el deporte en general, al fin y al cabo quedaban cerca de la cancha de La Colombiana, cuna del básquet paisa. Allí parte rápidamente al fútbol de primera para jugar con Tejicóndor, Vicuña y en épocas posteriores en Apolo.
-Se destaca al lado de Cristóbal Yotagrí, Canocho Echeverri y representa a Antioquia en un campeonato extra que se juega en Cali en 1958, haciendo parte de talvez la mejor selección con Tapias, Cunda Valencia, Mario Agudelo, Campillo, Guillermo Arredondo y otros grandes, no olvidemos a Jesus Chuchuy Montoya. En el año 1961 Walter Pulgarin participa en el nacional de Santa Marta con elementos como Gustavo Cifuentes, Jaime Salazar, El Bogotano González, Ramón Vélez, John Jaramillo; ese torneo lo ganó Magdalena en una final que terminó 2-1, casi a oscuras, con un árbitro de apellido Puppio, muerto de miedo que en el último minuto permitió que Magdalena cobrara un tiro de esquina desde casi la esquina del área grande y dejó que maltrataran al arquero Vélez; pero esto es anecdótico.
-El hecho es que Pulgarín se destaca y le sirve para llegar al profesionalismo, en el cual defendió la camisa del Atlético Quindío, luego llega al Medellín y comparte posición con Canocho, con Salazar, hasta que una lesión le acorta el contrato con el cuadro rojo; recuperado, llega al Deportivo Cali a luchar por un puesto con Sanclemente, con Joaquín Sánchez, pero rápidamente le sale la oportunidad de venir a los Estados Unidos a jugar con un equipo de italianos; con ellos realiza giras por Europa y se destaca ampliamente; cuando deja el fútbol activo se dedica a difundirlo, organiza el famoso Campincito en la Florida, que eran canchas de fútbol cinco y dándoles mantenimiento, un día sufre una lesión en su espalda que lo ha obligado a varias cirugías de columna.
-Ssu mayor pasión es hablar de fútbol en tertulias en la carreta de Darío, o con el doctor Ernesto Escobar Meneses que  le soporta su hipocondria, porque otra de las pasiones de Walter es ir al médico; en el bolsillo carga una valera de cupones para citas al Seguro.
-Además, si pasa un avión a chorro, el dice que eso no es humo, saca el paraguas porque va a llover. En noches de bohemia, ya muy pocas, sale con Cunda Valencia, Rodrigo Castañeda, Escobar Meneses y otros amigos, pero cambian de tema, solo hablan de la pelota.
-Walter Pulgarín pudo llegar más lejos, se contentaba con lo que saliera, manejaba bajo perfil, pero al momento que se da la ocasión, se brinda entero en amistad. Su presencia alegra a la patota, aunque hoy poco aparece. Recuerdo de un amigo que los jóvenes no vieron, pero los viejos disfrutamos de su talento. 
[Álvaro Galeano]

ALBERTO BETO JARAMILLO, EN LA FILA DE LOS GRANDES TIENE UN BUEN LUGAR

Por Alvaro Galeano [algagil@hotmail.com]

 He recibido una triste noticia, la muerte el pasado 20 de Febrero de uno de los grandes punteros izquierdos que tuvo nuestro fútbol aficionado y quien inmortalizó su nombre con el mejor gol del campeonato nacional del año 1956. Hablo de Alberto “Beto” Jaramillo.

En el año 1953 Jaramillo inscribió su nombre en la historia de nuestro fútbol al hacer parte de la selección Antioquia que inauguró el estadio Atanasio Girardot aquel 19 de Marzo de 1953, ese  día Rodrigo Ospina Ramirez anotó el primer gol en nuestro estadio, tanto sufrido por el América de Cal. Antioquia tuvo como compañeros del Beto Jaramillo a Arnoldo Álvarez, Abrahan Restrepo, Darío Morales, Octavio ‘Chonto” Pérez a quien aun vemos por las canchas del fútbol aficionado, sobre todo cuando aparece el gran mecenas Bernardo Acevedo, con quien compartió la dirección de los equipos de Haceb; también jugaron ese día de marzo Iván Piedrahita y Gerardo Urquijo, hermano de Juan de Dios Urquijo, apóstol del béisbol y del boxeo como directivo y a quien el deporte antioqueño le debe más que un reconocimiento, un desagravio por el olvido a que lo han sometido, y que conste que no necesita nada; también jugaron Humberto Pérez, hermano de Benjamin, Jaime Mesa talvez el primero de la dinastía de los Mesa, de allá de La Floresta, hijo de don Pedro y hermano de Javier y de Orlando, entre otros de los que hicieron historia en nuestro fútbol, además de Bernardo que también estuvo en la inauguración; Octavio Ortiz, Luis Carlos Ramirez, el Beckenbauer adelantado, gran jugador, gran señor y Arturo Serna..

 Para 1954, con motivo de los Juegos Nacionales en Cali, nuevamente es llamado Alberto Jaramillo. Qué lujo de selección con Urquijo, José Santos Isaza,, Benjamin Pérez que luego sería árbitro, técnico en balones, kioskero y bohemio, gran conversador, Luis Carlos Ramírez, orgullo de La Floresta, Leonel Montoya que luego haría amplio recorrido en el fútbol profesional, con paso por equipos como el Caldas, Cali, campeón con Medellií y luego técnico en Colombia y Ecuador. Creo no equivocarme si digo que fue el primer técnico colombiano en llevar un equipo del exterior a Copa Libertadores. También estaban Eladio Alvarez, Manuel Valencia,, José Correa y el recordado hoy, Alberto Jaramillo; no podemos olvidar a  Orlando Gutiérrez, arquero que alternaba con Fernando Sierra, el primo de nuestro gran compañero Miguel Robledo; esta selección salió subcampeona, se iniciaba la hegemonía valluna, afortunadamente de pocos años, aunque vendrían los dolorosos, ya veremos. Al final de ese año 54, Antioquia jugó contra el Ciclista Lima de Perú y tuvo varios cambios, llegaron Marquitos Osorio y Juaquin Gómez, pero el Beto Jaramillo era titular indiscutible en las nóminas paisas. 

 Llegó el campeonato nacional de Ibagué en 1955, la nómina cambia, llegan maravillosos jugadores, casos Carlos Diez, Humberto Tucho Ortiz Jairo Mazo, Ernesto Lopera,, Lincoln Hernández, Luis Alfonso Pizarro,, Gabriel Estrada, Pimbora Arboleda, pero Alberto Beto Jaramillo, es dueño de su puesto; a pesar de terminar invictos y de no poder dirimir fuerzas con el Valle, el gol average nos quitó el título, otro dolor para Antioquia, José Saule nunca nos  sacaría campeones.

 En 1956, nuestra mayor derrota a pesar de contar con una fabulosa selección, pero Valle era el Barcelona de hoy, imbatibles, superdotados y con excelente dirección técnica y anímica; a pesar de ser locales, parecíamos el Brasil del 50, nervios, errores en el campo y en la raya, Rodrigo Ospina, el capitán del barco perdió su cordura y salió expulsado, el infalible goleador Manuel Valencia erró un penal, la tribuna ardía del desconcierto, del dolor por la perdida de los preparativos e incluso en la añorada tribuna de sol llamada Corea, ardían las espaldas por la bandada de avispas que inconsecuentes fanáticos que no pudieron ingresar,tumbaron de los bajos de las tribunas; el recuerdo es que Jaramillo continuaba siendo titular y ese diciembre anotó el hermoso gol de palomita que en el marcador sirvio para golear a Santander, el Santander de Cuca Aceros, Elciario González; talvez fueron cinco los goles para enmarcar la factura del cabezazo que Alberto Jaramillo clavó en el arco norte.

 Después de este torneo el Beto Jaramillo continuó participando en los torneos de la liga, creo recordar que jugaba para Fabricato. Poco amigo de las ruedas de fútbol, de los corrillos del recuerdo, aunque él no asistía, su imagen volvía al primer plano de cada conversación que se diera del anecdotario del fútbol aficionado y quedaba la pregunta del porqué Alberto Jaramillo no llegó al fútbol rentado; quedaba sentado que es necesario un perfil mas alto, no bastaba mostrarse en la cancha si fuera de ella no te hacias notar.

 Es dificil dar imagen a una persona que nunca traté, pero me ayuda el recuerdo que tengo desde la tribuna y muchas veces desde la raya como recogebolas; definitivamente en la cancha fue un señor, fuera de ella mas que eso. En el cielo, tenemos un gran  representante, para consuelo y honor de su familia. Alberto “Beto” Jaramillo, se adelanto pa’ esperar. Una flor en su memoria; la mejor oracion es su ejemplo de dignidad.
[Álvaro Galeano “Polaco”

CUANDO ERA MUY DIFÍCIL SELECCIONAR, POR ABUNDANCIA Y CLASE A MONTONES

Por Álvaro Galeano, Medellín  [algagil@hotmail.com]

Gracias a la colaboración de Tulio Tamayo, un enamorado del fútbol aficionado, pude obtener esta foto, toda una postal del buen fútbol, de clase a borbotones y de la ratificación de que siempre hubo equipos base, con lo cual se conservaba un estilo de juego, lo que permitía un mejor espectáculo, aunque sufría el técnico de turno, no solo por la escogencia de la nómina, sino también para tomar solo once que irían al campo.

 Este seleccionado antioqueño tuvo como base principal a Tejicóndor, con el condimento de Vicuña y algunos de Fabricato y Coltejer; fueron citados para un torneo realizado en Cali y organizado en ese entonces por la Colfútbol, era 1958 y por motivos dirigenciales, no fue un evento oficial; como se puede ver, la política de los dirigentes de más alto nivel es comparable al trabajo de los roedores, mientras más trabajan, más daños hacen. En fin, voy a dar una breve orientación sobre esta nómina tal como aparecen en la gráfica:

 Arriba, de izquierda a derecha: Ignacio Arboleda, se hizo arquero de selección en el momento más difícil, pues los dueños del puesto lo eran Ernesto Lopera, Carlos García, ya se iba Arnoldo Álvarez, pero Arboleda era un gran emergente, jugaba para Tejicóndor mientras estudiaba odontología, carrera en la que ha sido destacado profesional.

 Mario Agudelo, ya fallecido, irremplazable en el mundo de los buenos seres humanos y además incomparable en el mundo del fútbol, para esta época jugaba para Vicuña, daba cátedra de crack y soñaba con un mundo mejor para todos; sinembargo sacrificó su ambición de ser médico ante la presión de los aficionados que lo reclamaban en el fútbol profesional; en este nivel fue un inmenso jugador con recorrido por Medellin, Nacional, Cali, Quindío y Cúcuta y todas las selecciones nacionales por más de una década.

 Humberto “Tucho” Ortiz, gran capitán, gran profesor, excelente mediocampista con una década de selecciones Antioquia, la última, la campeona del año 62 en la que se lesionó en el primer juego ante Norte. Perteneció a seleccionados nacionales para Juegos Centroamericanos y Bolivarianos, estuvo en las nóminas de Nacional, Medellin, Millonarios del que luego sería su técnico; además fue el técnico más ganador con Antioquia; pedágogo de UPB, hoy es un cazador de talentos para el Tolima, antes lo había hecho para el América. Cuando esta foto jugaba para Tejicóndor.

 Cristóbal Yotagri, asiduo visitante de la ciudad cuando se juega el Ponyfútbol, nacido en Sopetrán, criado en Puerto Berrio,llegó para trabajar en Tejicóndor a cambio de empleo, pero se destacó con su juego defensivo, recio y sin errores, fue citado a varias selecciones Antioquia y estuvo en el seleccionado nacional que jugó el primer Preolimpico, justamente contra Brasil; tuvo una larga jornada profesional con Atlético Nacional, e incluso jugó varios encuentros con el DIM, especialmente en juegos amistosos, Jose Manuel Moreno siempre lo quiso en su nómina, no se pudo.

 Jairo Tapias, clase por montones, goles de película, alegría en las concentraciones, jugaba para Pilsen cuando esta selección,la misma que representaba desde 1953. Jugó para Nacional, Cali, Caldas, Medellín y alguno mas, hizo parte de la Selección Colombia que iba para el Mundial de Chile, pero una lesión lo privó de la instancia final; hoy es un gran observador del fútbol aficionado, con conceptos muy valiosos que ojalá algún día la liga actual tuviera en cuenta.

 Jesús Montoya, le decían Chuchuy, ya falleció, trabajaba para Tejicóndor y a ellos defendía en la cancha. Talvez nunca supo todo lo que tenía futbolísticamente, era un señor marcador; las esquinas de su barrio, especialmente en El Timón, se desvanecóa la clase en medio de una bohemia que muchos soportaron, pero Chuchuy no; era un gran amigo, entregó todo y después de más de treinta años de su muerte, permanece en el recuerdo de los que añoramos el buen juego de fútbol.

 Luis Alberto “El Pato” Villegas se destacó por tener muchos enemigos, los arqueros pues era un rommperredes impresionante, lo demostró jugando para Fabricato, Coltejer y para Vicuña; muy serio y disciplinado, miembro de varias selecciones, no sabemos porque no llegó al fútbol rentado, pienso que no quiso, prefirió la seguridad laboral al vaivén del profesionalismo.

 Héctor “Canocho” Echeverri, toda una leyenda del fútbol paisa, con el derecho a ser el verdadero ícono del Medellín, solo jugó para el DIM y prefirió retirarse cuando se fueron para Barranca. A pesar de su estilo bohemio, poco preocupado por la pinta, le preocupaba más lo corto de la noche, Echeverri fue uno de los futbolistas con más preparacion profesional; estudiaba Economía en la Universidad de Medellin cuando apareció lo del Mundial de Chile que lo consagró como el mejor marcador de punta izquierdo de todos los tiempos, así ahora la televisión muestre a muchos otros. Cuando  fue el entrenador en el Chocó le dio vida al fútbol del Pacífico chocoano, de hecho el estadio llevó su nombre, allí estudió y se graduó en Administración de Empresas. Luego a su regreso a Medellín termino Licenciatura en deportes en el Politécnico y salió campeón de la Liga con Inversiones El Águila, equipo del gran mecenas Danilo Herrera a quien el fútbol le debe un homenaje. Canocho Echeverri falleció trágicamente y jamás tuvo el verdadero reconocimiento, ratificación de que los dirigentes no tienen alma.

 Walter Pulgarín jugaba para Tejicóndor cuando esta selección; gran marcador de punta, jugó para Medellín, Quindío y Cali, pero tentado por el fútbol norteamericano de los años 60, canceló su carrera en Colombia. Dotado de gran habilidad y salida, también jugaría en Antioquia para Vicuña; hoy su salud no es la mejor, aunque no sufre afugias, también merece un reconocimiento.

 Ernesto Lopera, arquero natural de Envigado, jugó en el fútbol aficionado para Fabricato, en todas las selecciones Antioquia de su época y titular en el Nacional hasta su retiro y viaje a los Estados Unidos. Fue el golero de la Seleccion Colombia Preolimpica de 1958. Le decían el loco por su arrojo y reacciones primarias; en mi época de recogebolas lo vi darle cabezazos al poste ante un gol “bobo”.

 En cuclillas: Eladio Álvarez, goleador, guapo, humilde, le faltó más presencia, menos tímidez fuera de la cancha. Jugó para el fútbol profesional con Millonarios, Nacional, Caldas y algún equipo más. En la liga defendió los colores de Coltejer y ya veterano, defendía a su barrio en los famosos torneos interbarrios que ya no hay quien organice. En toda tertulia que toque el tema de grandes goleadores, ahí salta el nombre de Eladio Álvarez.

 Carlos Campillo, llegó al fútbol con Fabricato; con pinta de europeo, elegante, de hablar pausado, en la cancha era todo un león, con clase para el acompañamiento, con visión para el gol, su éxito estaba asegurado, así pasó por el Nacional, Medellin, Caldas, Millonarios; fue figura destacada en el Suramericano de Bolivia en 1963, antes había jugado el famoso Preolímpico del Maracanazo. Supo derrochar fútbol por todas las canchas. Hoy se defiende en un negocio de alimentos dentro del Atanasio Girardot; los aficionados que llegan, admiran a ese señor tan formal y atento, sin saber que muchos de los logros de su equipo del alma, pasaron por los pies de ese tan formal, aunque los arqueros no dijeran lo mismo.

 Guillermo Arredondo es historia familiar, es historia urbana, es todo un bello recuerdo en las historia del fútbol. Este brillante loco de piernas flacas, liviano, risueño, era terror de arqueros, su patada era como de cañón; el arquero Laercio del Santos de Pelé, sufrió el rigor de su “shute”; cuando quiso ver la pelota, ella ya iba de regreso al campo después de haber azotado la red con furia. Jugó para Tejicóndor, Vicuña y en el final con Fabricato. En el fútbol profesional lo hizo para Nacional, Medellín, Caldas, Cali. Al terminar el fútbol profesional, con naturalidad, volvió al fútbol de la Liga, a reencontrarse con sus amigos y compartir largas noches de anécdotas al lado de  Jairo Tapias; Guillermo Arredondo un grande que hace pocos años falleció.

 Bernardo “Cunda” Valencia, es toda una historia del fútbol colombiano, por lo que fue como jugador, como técnico y por esa memoria prodigiosa para traer a la mesa los recuerdos de camerino; había nacido en Manizales, pero desde niño en las mangas de La Floresta impuso su clase y su temperamento. Fueron varios los equipos en la liga, recordamos a Atlanta, General Electric, Vicuña y en el año de esta foto jugaba para Tejicóndor. Perteneció al Nacional, Cali, técnico del Medellín en varias ocasiones y es jubilado de Comfama; mas que técnico era un pedágogo; fueron varias las Selecciones Colombia en las que estuvo, dejando siempre presente su calidad y clase como jugador y amigo.

 Orlando Maya, el popular “Mayita” debido a su pequeño físico, es de los primeros en el ranking del dominio de balón; realmente un superdotado, lo recordamos en General Electric y Vicuña entre otros, hasta llegar a ambos clubes profesionales de la ciudad; también hizo parte de la Selección Colombia de 1958 en Preolimpicos; creo recordar que su debut profesional fue contra Palestino de Chile en la reaparición del DIM en 1959. Muy pronto se definió por el estudio y se graduó como médico en la U de A y especilizado en traumatología y ortopedia en Alemania, poco visita los campos deportivos, aunque no deja de encontrarse con sus amigos del deporte que le dio reconocimiento.

 Uriel Cadavid, puntero de ambos lados, violenta pegada, jugaba para Tejicóndor; dueño del puesto en varias Selecciones Antioquia, también se apropiaba de el en la selecciones nacionales; temeroso de los marcadores rudos como Yotagrí, Ortiz, Riascos, por su velocidad evadía el choque y por su patada daba final feliz a la jugada; amante del fútbol aficionado, es visitante constante de las canchas que décadas atrás lo vieron triunfar. Lo hizo con Quindío, Nacional, Medellín.

 Flavio Vélez, qué memoria la mia, no recuerdo para quién jugaba, pero era un muy bien dotado técnicamente, era el equilibrio entre el desafuero y la sensatez dentro de las concentraciones, era seminarista y fue sacerdote ejemplar hasta su prematura desaparición, por allá por 1982.
  
 Sé que esta reseña servirá para avivar la memoria, los reconocimientos, las controversias; si para eso sirven, bienvenidas y continuaremos en esta tónica. Es un homenaje al fútbol antioqueño, a aquellos que lucían con orgullo la camiseta de Antioquia, al punto de que algunos de estos viejos aun la guardan. Es un reconocimiento a la sinceridad, al jugador de fútbol, así como suena! No todos los que se ponen cortos son jugadores, así la vuelvan un corozo; hay que tener alma de potrero también. 
(Adjunto archivo con foto de Antioquia 1958)
Álvaro …. Polaco … Galeano