Eugenio Uribe aprendió a jugar en el Junior

 Por Hermes Díaz Correa, Bucaramanga  [diazdefutbol@yahoo.com].
Eugenio Uribe nació en El Centro, cerca de Barrancabermeja, y como el mismo se define es un come mango, que en su infancia soñaba con ser médico  veterinario, pero que el virus del fútbol heredado de su hermano Leonel, ex jugador  del Atlético  Bucaramanga, lo llevó al fútbol, en sus inicios en la Cancha del Colegio Inem donde tuvo la oportunidad de dar sus primeros pasos, para posteriormente de la mano de Norberto Anaya, jugar un hexagonal de la Cancha Marte con el equipo de Rionegro  y posteriormente  dar el salto a la rama profesional del Bucaramanga, donde tuvo la fortuna de conocer a quien ha sido más  que un técnico, un profesor de la  vida y del futbol como Humberto Tucho  Ortiz.
Su llegada  al Atlético  Junior de Barranquilla  donde queda campeón en el año de 1993 en compañía de Carlos Valderrama, José  María Pazo, Oswaldo  Mackenzie, Ivan René Valenciano, Niche Guerrero entre otros, fue lo mejor que le pudo pasar, porque además de haber aprendido a jugar futbol con el onceno barranquillero, aseguró su futuro económico con lo que vive hoy rodeado de la academia y de la empresa.

-¿Dónde empezó a jugar fútbol?
Empecé  a jugar  con el Colegio Inem, después proseguí  con Telecom, de ahí pase a Rionegro y mas tarde al Bucaramanga donde duré 8 años y medio. Partí  para Sporting  de Barranquilla donde estuve medio año, regresé a la ciudad y en 1993 salgo para Junior donde quedamos campeones, en el 94, fuimos a Copa Libertadores, después me vendieron a Millonarios, donde quedamos subcampeones, después  bajé al Deportivo Pereira, y por último terminé en el campeonato de la B, con Alianza  Petrolera  cuando en ese tiempo existía el descenso a la C ,fuimos  a colaborar, no descendió y termine con el Real Floridablanca”.

-¿Cómo llegó al Bucaramanga?
“Se da por que  el profesor Norberto Amaya dirigía a Rionegro y yo me estaba graduando en el Colegio como Tecnólogo  Agropecuario, y yo estaba listo para irme a Villavicencio, había presentado exámenes en la Universidad del Llano, ya  tenía  todo listo para irme a estudiar Veterinaria y jugué el hexagonal de La Marte con Cabaña del Jean , estaban los “Mmicos” García  en ese momento, y el presidente del Atlético  era don Reynaldo Rueda, Pacho  Rueda, el hijo fue el que me llamó en Enero, yo me iba a trasladar para Villavicencio, fui a la oficina y muy respetuosamente me dijo que si yo quería ser el suplente de Alexander Churio, hablamos  sobre el sueldo yo no le definí nada , siempre he consultado mucho con mi familia los temas, y tomamos la decisión de jugar fútbol profesional, yo estaba enloquecido con mi carrera ser médico  veterinario y me quería ir, la familia me hizo entender que era una linda oportunidad, tomé la decisión pero con el compromiso de estudiar por eso hoy en día  soy administrador de empresas”.

-¿Su sueño era ser médico  veterinario antes que futbolista?
“Sí , yo nunca soñé ser futbolista  jamás, mi idea y mi ilusión era lo que fue mi padre, siempre nos enseñó de donde venia, mi padre y mi madre son Sima coteros, son campesinos, me  fascina el campo, los  animales, entonces por eso me incliné por eso, llegue al Inem, me gradúe, y ese era mi objetivo, pero las cosas de la vida terminé haciendo lo que no quería, pero al  fin y al cabo, me siento muy contento, muy feliz por lo que sucedió y pude ayudar a mi familia y ahí estamos saliendo adelante
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A  qué se dedica  actualmente?
“Tengo 2 restaurantes, uno en Bucaramanga, Ricarnes, otro en Bogotá  llamado Terrazas en el Centro Comercial Suba Plaza Imperial  y estoy con las Unidades Tecnológicas  de Santander, asesoro al Atlético  Bucaramanga y desde hace 2 meses trabajo con Cajasan”.
[Hermes Díaz Correa]

-¿El futbol acabó con su pasión por la veterinaria o eso quedo atrás?
“No, ya lo he venido haciendo con las inversiones que he  tenido, he tenido finca y he trabajado sobre esa parte, lógicamente  ya con la asesoría del veterinario  ya graduado, entiendo mucho del tema y yo le digo a mi familia que después de los 50 años, espero jubilarme e irme para un pueblo tranquilo y hacer lo que yo siempre quise hacer, estar en el campo en programas agrícolas

-¿Dónde nació?
“Soy del Centro de Barrancabermeja, soy come mango, nacemos allí porque mi padre se viene a buscar un horizonte, con  los gringos al petróleo impulsado por un familiar, lo emplean y viene todo el recorrido  somos de Barrancabermeja”.

-¿Aparte de Leonel, cuántos hermanos tiene?
Conmigo hay 3, Hernando es  jubilado de Ecopetrol, Leonel fue el que primero llegó al fútbol profesional, fue suplente del difunto Roberto Frascuelly, gran jugador de basquetbol, voleibol, yo  lo que hice fue seguirlo a nivel deportivo, él es el que me da las razones suficientes para jugar fütbol profesional

-¿En qué  año llega al Bucaramanga?
“Llegó en 1985, estaba casi todo el equipo del 84 ,llegué a las divisiones menores y por casualidad del destino, estaba en reservas y una noche, recuerdo que me iba ir a estudiar, me llegó el profesor y me dijo que José Luis García  estaba lesionado, que ni había podido resistir las quemadas de cal que tenía  en las piernas, él salía y el que seguía era yo, recuerdo que era contra Millonarios y la delantera era Funes, La  Gambeta Estrada, Arnoldo Iguarán y de suplente estaba Triciclo Córdoba , era una delantera muy respetable, Funes no había marcado goles, entonces nos marcó esa noche y después convirtió todos los goles que pudo, ese día  ganamos nosotros y ahí empezó abrirse la puerta para que los técnicos ya en el 87 me posicionara como titular

-¿Cuál fue la mejor temporada con Bucaramanga?
La de Tucho Ortiz fue la mejor temporada porque  el profesor Ortiz más  que técnico de fútbol  era un pedágogo, un maestro para enseñarle a un grupo como vestirse, como hablar, como invertir, como  comportarse, lógicamente porque él viene de la escuela de Gabriel Ochoa Uribe y eso caló mucho en el grupo y al calar en muchos de mis compañeros se vieron beneficiados como fue el caso de Robert Villamizar, el profesor lo sube a él  apenas saliendo de Selección Santander y el chico muy inteligente se deja guiar y en ese entonces , llegó hasta donde llego tuvo su buen dinero y todo producto de las enseñanzas de Tucho”.

-Cuál fue el legado de Tucho Ortiz?
“La confianza y el dignificar el fútbol , todavía uno sigue viendo comportamientos  de jugadores de fútbol que no son adecuados a la profesión, me parece que ahí hay mucho terreno por abonar, porque  estamos estigmatizados, yo le digo algo muy personal, a mi a veces  me da pena y miedo cuando me relacionan con eso, porque  el decir de todos es decir, tenía  que ser futbolista, ahí están pintados los futbolistas, es algo que a uno le duele mucho, pienso que el fútbol es muy lindo, es muy hermoso, así  como lo son los médicos, entonces lo que tenemos que hacer los actores del fútbol es dignificar el fútbol, esa es una de las cosas que le he venido diciendo al Atlético  Bucaramanga, hombre vamos a enseñarles a nuestros jugadores a dignificar  la profesión, a que nos sentamos importantes así  como un médico se siente importante por ser médico

-¿Después  de su etapa de Bucaramanga por dónde sigue?
Voy a Sporting de Barranquilla porque yo le dije al  Tucho que me quería ir, que ya había cumplido mi ciclo en ese entones estaba Junior, Santa  Fe ,Cali, yo me presenté y muy folclóricamente el Tucho me dijo: No, Eugenio usted se va para un equipo chico, yo no voy a dejarlo que se vaya a un equipo grande para que venga a ganarme, entonces  las dos únicas opciones eran Sporting y Cúcuta , preferí   irme para Sporting porque  tenía cerca a Junior, mi misión era me voy a Sporting para que Junior me viera y así  sucedió duré 6 meses porque  no me pagaban, capturaron al presidente Edgardo Barros en Estados Unidos, no hubo plata, todo el dinero iba para el abogado, entonces me regresé a los 6 meses , allí cuando regreso a Bucaramanga ya habían contratado a Carlos Mario Hoyos, ya no había cabida, lo que hice fue reanudar mis estudios y a última  hora, se presentó la negociación donde América  compra a  Carlos Mario Hoyos , quedo la plaza, me llamaron y volví  otra vez, juego un año más  y me voy para Barranquilla

-¿Qué sigue después?
“Regreso a Bucaramanga venden a Hoyos y después salgo para Junior en 1993″.

-¿La llegada a Junior y el titulo del 93 fue lo más  importante de su carrera?
“Si, es la mejor época, primero por los directivos muy especiales, la afición muy exigente pero muy respetuosos , el equipo muy bueno donde yo jocosamente digo que ahí aprendí  a jugar futbol, porque  es la verdad, yo venía  de jugar de punta para arriba con el Tucho Ortiz, y allí ya era otra cosa salir jugando, tocar, hacer paredes y eso lo comandaba el mono Valderrama  y allí se hizo algo maravilloso hicimos  casi 80 goles, nos hicieron como 50, porque  uno sabia cuando la cogía Valderrama y Pacheco, ese año salió goleador el Niche Guerrero

-¿Cuántos años jugó fútbol profesional?
“15 años y marqué 11 goles  de ellos el 70% de penal y soy el tercero en la tabla histórica de expulsados del fútbol colombiano, el primero  es Gerardo Bedoya, después Eduardo Pimentel y el tercero soy yo , el  árbitro que siempre me expulsaba era Terrón de mugre, Jorge Villamizar”.

Oscar Muñoz, el motorcito Muñoz

Por Hermes Díaz Correa, Bucaramanga,  [diazdefutbol@yahoo.com.]
Cronicas Futbolistassantandereanos [futbolistassantandereanosc@yahoo.com]
10 años duró la carrera futbolística de Oscar Muñoz, talentoso volante de creación con recorrido por los clubes colombianos, Atlético  Bucaramanga, Cúcuta Deportivo, Independiente Medellín, Sporting  de Barranquilla y Deportivo Pereira. A los 28 años decide colgar los guayos cansado del mal trato que le dieron los directivos de la época, entre los cuales está  el nombre de Alonso Lizarazo, que según él, fue el directivo que indirectamente lo hizo retirar del fútbol cuando todavía tenía  gasolina para seguir en el fútbol activo a los 28 años de edad.

-¿Cuánto tiempo duró su carrera futbolística?
“Trabajé con el fútbol durante 10 años desde 1980 hasta 1990 cuando llegaron Francisco Maturana y Diego Umaña acá al Bucaramanga”

¿Qué fue lo mejor de esos 10 años?
“El titulo con Santander en la categoría juvenil, yo pertenecía al Bucaramanga pero hacía parte también  de la Selección, después estuve en la Selección Colombia en los Juegos Bolivarianos de Barquisimeto, en  1984 estuve en la Selección Colombia de Mayores con la dirección técnica del Caimán Sánchez donde jugué 3 partidos, y muchas experiencias lindas. El fútbol le deja a uno muchas cosas lindas.

¿Cómo fue ese paso por las Selecciones Colombia?
Estábamos  haciendo una gran campaña con Bucaramanga, vino el partido de despedida de Papo Flórez , Papo salió y me entregó la camiseta 8 a mí, jugamos esa noche contra la  Selección, Bucaramanga le ganó 3-0, con una actuación brillante de Ferrer, de Juan Carlos Díaz, de Miguel Oswaldo González. El Caimán Sánchez venia dirigiendo la selección, me  dio la oportunidad de estar en 3 convocatorias, un partido frente a Junior, Perú  en Medellín, contra Nacional en Medellín.

-¿Con quiénes jugó en Selección Colombia?
“Willington Ortiz, Hernán Darío Herrera, Jorge Porras, Pedro Sarmiento, Diego Umaña, entre otros, había una gran convocatoria, yo llegué muy joven, me  enseñaron muchas cosas, lástima  que en esa época no había muy buenos directivos, muy buenos entrenadores para que uno se mantuviera dentro de un equipo profesional”.

-¿Tiene recuerdos de esas camisetas, fotos, placas, souvenires?
“Sí, yo guardo un recuerdo muy lindo, cuando fui a jugar contra Junior, entré en el segundo tiempo junto a Ferrer, ganamos 2-0, y Edgar Perea  me dio un trofeo como el mejor jugador del partido, fueron  recuerdos bonitos”.

-¿Qué puede estar pasando porque de esa época a la de hoy, ya no hay convocatorias de jugadores santandereanos en ninguna Selección Colombia?
“Es muy sencillo, como hemos desaparecido del ámbito nacional, ya  no ocupamos los primeros lugares; segundo, la carencia de directivos de peso, y tercero, que no estamos trabajando en la base, entonces nosotros, no tenemos jugadores para llevarlos y mostrarlos, porque acá en el caso de Bucaramanga, nosotros que somos santandereanos, no hemos tenido la oportunidad de trabajar con el Bucaramanga, entonces en el fútbol, se manejan roscas, y si usted no está en ella, es difícil llegar. Prince me dijo si hay jugadores buenos, pero el Bucaramanga me contrata para qué, que lo saque campeón, y si no lo hago, me echan, entonces yo no tengo tiempo de estar mirando jugadores, entonces yo me la juego con los que conozco”.

-¿Está el futbol de Bucaramanga y Santander en un limbo futbolístico?
Si, a mí me da curiosidad pensar que en la época de Pinto, estaba Reynaldo Amaya en la Federación y Jorge Luis  Pinto hizo una solicitud para que Cuca Aceros fuera entrenador de una de las selecciones, y me cuenta Pinto a mí , que acá  los mismos santandereanos se encargaron de decir que Cuca era un borracho, que no tenia cabida dentro de la Federación Colombiana de Futbol, nosotros mismos nos hacemos el harakiri, para no estar en nada.

-¿Cuál fue el mejor equipo que integró?
Bucaramanga de 1984, con Ferrer, Chonto  Herrera, Landaburo, Diaz, Gonzalez, Cabezas, Quiñones, Sossa, Maturana, era  un equipo que jugaba muy bien al fútbol, ese año, entramos octavos eliminando al Cali, en  Bucaramanga ganábamos y por fuera perdíamos, y recuerdo la anécdota de haber ganado el último  partido contra el Cali, el que ganaba clasificaba, nosotros ganamos 1-0, con gol de Ferrer, y por la noche en el Hotel Aristi  donde estábamos concentrados llegó Miguel Rodríguez Orejuela y nos regaló 2 millones de pesos por haber clasificado y haber eliminado al Cali de las finales, nos toco a cada uno como de 80 mil pesos”.

-¿Fue volante con gol?
Si, jugábamos con 3 volantes, yo era 8 y marqué casi 14 goles, yo puse a cobrar a Sossa, Maturana y Cabezas aunque en esa época no se pateaba un tiro libre, un penal, ni nada de eso”.

-¿Quién le puso el Motorcito?
“Janio Cabezas porque el doctor Ochoa me quería llevar al América y él decía que yo jugaba como un motorcito en una entrevista que concedió a un medio de comunicación”.

-¿Cuánto tiempo jugó con el Bucaramanga?
“Desde 1980 hasta 1987, después fui al Cúcuta por 6 meses, estuve un semestre en el Medellín, un año en el Sporting, y después fui por 3 meses al Pereira y ahí, ya no quise jugar más”.

-¿Cómo fue el paso por Cúcuta  Deportivo?
Difícil, en esa época el Cúcuta  sufría de los mismos problemas que sufre ahora, el técnico era Jaime Rodríguez, el primer torneo lo dirigió Jaime Silva, que lo tenía  primero, y después se cayó por problemas económicos.

-¿Cómo le fue en el Medellín?
“Jugué 6 meses, ahí tuve la fortuna de conocer a Silvano Spindola, hoy en día un hombre cristiano, le ha ido muy bien, se casó con la hija de Darío Silva, tiene  4 hijos, he tenido la fortuna de encontrármelo acá  cuando viene a dar conferencias de parejas. En el DIM estuve con Abel Lobaton, Sossa, Reghenhardt, tuvimos la fortuna de clasificar, pero igualmente los problemas económicos no nos dejaron llegar lejos”.

-¿Qué pasó con Sporting de Barranquilla?
Teníamos  un técnico uruguayo, vinieron 4 jugadores uruguayos, Velischio, Ebert Pais, Eddy de la Iglesia, Wilman Gutiérrez, un delantero, Esterilla, César Calero, Alfredo  González, los hermanos Palacios, Santiago  Escobar, Juan  Carlos Abello, hicimos un año espectacular, pero el presidente del Sporting, lo cogieron preso en Miami, entonces en ese año, no cobrmos un peso, pero  los Char  cogieron el equipo y nos daban de todo, peleamos  hasta el último  partido, pero la experiencia de Barranquilla fue linda, pero  en esa época, otro de los  directivos perversos que ha tenido el fútbol, Alonso Lizarazo Forero me negó la posibilidad de ir al Junior y me mando para el Pereira, simplemente por esa envidia santandereana, por castigo y le dolía  que a uno le fuera bien, yo nunca he podido entender porqué  personas como esas están en el fútbol, persona tan mezquina, tan envidiosa, tan rencorosa, una persona que tiene  unos valores que no vale la pena siquiera mencionar, entonces terminé jugando en el Pereira, un equipo sin plata, desorganizado totalmente, y ahí lo más importante fue conocer a Gerardo González Aquino, Batagglia, unos verdaderos profesionales, pero ahí decidí  retirarme porque no había futuro”.

-¿Se retira del futbol y que sigue en su vida?
Terminé resentido del futbol por el mal trato y me fui a Santa Marta donde viví 10 años, allá  me puse un negocio de comidas rápidas, me perdí del fútbol, perdí muchos amigos y en el 2000 volví a Bucaramanga a estar con un negocio de mi padre.

-¿Cuál fue el mejor técnico que tuvo?
Alberto Coco Forero, fue técnico del Bucaramanga en 1985, por problemas de otro tipo, no nos fue bien, porque  ese año clasificamos al hexagonal, fue un año bueno.

-¿Cuándo decide volver al fútbol, como entrenador de la base?
Tuve la fortuna de llegar al Ejército, conocí  unos generales que les gustaba el fútbol, organicé las escuelas del Batallón Caldas, ahí está  el Coronel Giraldo, jefe de Estado Mayor, el general Muñoz, personas que le han colaborado al Bucaramanga extraordinariamente, gente maravillosa, personas muy dedicadas porque quieren  al Bucaramanga, poco a poco se han dado las cosas.

-¿Usted tiene su propia escuela de fútbol?
Sí, mi escuela se llama Fortaleza, trabajamos en el Batallón y mi escuela se llama Fortaleza, yo soy un hombre cristiano y un día alguien en la iglesia me dijo que regresara al fútbol y yo sentía algo en mi interior que  sentía y decidí llamarla Fortaleza”.

-¿Comparte la palabra con los muchachos?
Si, aunque no me gusta hablar públicamente de esto, me gusta compartir con los muchachos, valores y principios.
HERMES DIAZ CORREA
Email: diazdefutbol@yahoo.com.

Henry Cervantes, el rey de las tarjetas rojas

Por Hermes Díaz Correa, Bucaramanga, Acord Santander
Cronicas Futbolistassantandereanos [futbolistassantandereanosc@yahoo.com]
Con una carrera que comenzó en 1980, Henry Cervantes es uno de los buenos árbitros que ha tenido el referato de Santander, más de 350 partidos en la rama profesional  y con 3 eliminatorias pitadas. Tiene al arbitraje como la pasión de su vida, hoy con un cáncer de garganta del cual ya gracias a Dios lo tiene en plena recuperación, dedica su conocimiento y experiencia a la formación de los nuevos árbitros de Santander.

-¿Cuánto tiempo en el arbitraje?
“En 1980 cuando empecé  como cualquier estudiante y hasta la fecha tengo 35 años en esto, el cual ha sido la pasión de mi vida”.

-¿Quién lo vincula al arbitraje?
Guillermo Caballero, un familiar aunque él me decía que me faltaban huevos y empecé  pitando un torneo del ejército cuando tenía 16 años, yo empecé  cuando estaban entre otros, Rafael Prada, William Chain, Daniel Wilson, Jorge Villamizar casi unos 16 árbitros que en esa época hacían parte del panel de Dimayor.

-¿Quién  fue  su maestro?
Ramiro Díaz quien con lápiz y papel me hacía preguntas y yo le contestaba.

-¿Quién fue su espejo como árbitro?
Romualdo Arphi Filho que en 1986 vino a pitar acá, yo siempre le seguí sus arbitrajes y lo que más me gustaba era su ubicación y la seguridad con que el toma las decisiones  al momento de pitar.

-¿Puede existir un arbitraje perfecto?
Es difícil porque  hay momentos en que uno comete errores pequeños, y  que el instructor arbitral si  ve, pero el arbitraje perfecto es muy difícil que exista, porque uno se equivoca.

-¿Con los analistas arbitrales que hay hoy en día  se volvió más difícil el arbitraje?
Es más fácil arbitrar porque en la época que me tocó pitar fue difícil por el narcotráfico, además nos toco lidiar a Pimentel, Alexis García, Pájaro Juárez, John  Mario Ramírez y otros jugadores problemáticos.

-¿Recuerda el primer partido que pitó?
En Manizales, jugaban Caldas y  Quindío, en ese entonces lo nombraban a uno por telegrama, ese día llovió mucho, yo fui asistente 2 porque en esa época era por sorteo, el árbitro ese día fue Néstor Macareo y el asistente 1 Daniel Wilson.

-¿Y como árbitro central cuál fue?
En Ibagué, Deportes Tolima- Pereira. Ese día debuté directamente porque a mí no me habían visto pitar. Oscar Julián Ruiz me ayudó, ese día me tocó expulsar  a Pimentel, salí calificado con 8.5 y ahí empecé, yo le decía a los otros saquen la balota ustedes primero y casi siempre me dejaban la balota 1.

¿Cuántos partidos arbitró en su carrera?
350 en Colombia y en el exterior el primero fue en Guayaquil , luego fue en torneo preolímpico en Cascabel y Londrina  en 2001-2, vino la eliminatoria de 2002 en Morumbi con 90 mil personas, yo le tengo miedo a las multitudes, yo no sé porqué  terminé siendo árbitro, Brasil con Ecuador, 3-2 partido muy bueno. Luego dirigí Uruguay-Ecuador, después estuve en Honduras, Costa Rica, México  con Oscar Julián, Brasil, Argentina, llegué a dirigir cuartos de final de Copa Libertadores, Vasco da Gama-River Plate  ganó 4-1 Vasco a River en el Monumental y el día que dirigí en Morumbi le dije a Daniel Wilson, Daniel ahora si me puedo morir tranquilo…yo quería estar en partido así  y gracias a Dios se me dio.

-¿Cuál fue el partido donde le fue más mal?
En Colombia 2, uno en Tuluá , Cortuluá-Cali, el Cortuluá estaba recién ascendido con Tucho Ortiz y el otro fue en Armenia en un partido Deportes Quindío- Cali, el gol de mitad de cancha también con el Deportivo Cali, el gol lo hizo Gustavo Victoria, empató el Cali al minuto 45 pateó Rafael Dudamel y gol , para el centro, yo estaba parado anotando el gol cuando Victoria me dice, quítate de ahí Cervantes, y ahí es cuando uno debe usar la inteligencia arbitral, yo no debí  quitarme, pero yo mire y vi que no había nadie y le dije hágale y gol de mitad de cancha sin moverme y todo el mundo me decía gol, al otro día  salió en los noticieros que gol fantasma, mal el procedimiento, por ese error me castigaron con 15 fechas.

-¿Cuántas tarjetas rojas mostró y a quién expulsó más veces?
En 1993 me colocaron en una revista que el rey de las tarjetas rojas, yo podría aguantar un madrazo de un jugador, pero  lo que no aguantaba  era el manoteo, porque a mí no me gustaban que me manotearan y en el 94 saque 36 tarjetas rojas y unas 84 amarillas.

-¿Cuál fue la plaza más  difícil de arbitrar?
Ibagué, yo llegaba y me salían  unas jugadas difíciles casi siempre a favor del equipo visitante, yo nunca fui localista.

-Era pita penales?
La regla 5 siempre le ha dado la prioridad al árbitro de pensar antes de sancionar, pero hay momentos en que debe mirar a donde cogió el penal, pero penal es penal.

-A usted lo intentaron sobornar en esa época difícil del narcotráfico?
Yo salí  muy nuevo, estaban árbitros buenos, pero nos tocó comernos ese torneo entre Wilson Ramírez, Henry Cervantes, Oscar Julián  Ruiz, y llegamos a la final en el año 94 y jugaban Nacional-Medellín  y lo llegué a dirigir 14 veces. Me gustaba dirigirlo porque allá se jugaba buen futbol, la gente sabe de reglamento, yo dirigí  el último partido de Andrés Escobar en Colombia antes de irse para el mundial del 94  y ese clásico lo ganó Nacional, todos esperaban  que ganara América o Millonarios, recuerdo que estaba recién salido de la Selección Antioquia Juan Pablo Ángel y Alex Comas no se quería salir, qué hago, no sigan jugando, yo no puedo sacarlo, juegue y llegó  el pelado y le metió el balón por medio de las piernas a Barbat, 1-0, yo le anulé un gol al Medellín injustamente porque yo estaba muy seguro del asistente 1, Daniel Wilson no levantó la banderola  a Wilson  Cano, salió habilitado le hizo el gol a Higuita  y después viendo el video , vi que me había equivocado.

-¿Recuerda el último  partido que arbitra?
Nunca se me va olvidar fue en 1994, me estoy preparando física y mentalmente para dirigir esa final, estaba cerca de los 45 años para retirarme, pero a mí, FIFA  me permitía  otro año ,el partido era Nacional-Tolima, partido muy difícil, bravo, el técnico del Tolima era Prince, y va una jugada donde el balón va alto, Nacional ganaba 2-1 , donde yo pitara ese penal pudo haber empatado Tolima, vino Etcheverry  con la Champeta Velásquez ,la Champeta jugaba con Tolima, los dos chocan, yo voy a sancionar el penal, me llevo el silbato a la boca, pero veo que Champeta se cubre la cara como fingiendo, entonces yo no pité, dije juegue, se metió Prince, me insulto, lo expulsé, perdió 2-1 el Tolima, pero yo tranquilo, y me dije hasta aquí llegue, pero no se pudo mas, pero le doy gracias a Dios porque viaje por varios países y agradecido con Dios por todo lo que me dio.

¿Quién fue el periodista que más duro lo criticó?
Iván Mejía Álvarez, algún día me llamó para una entrevista  y me dijo que si yo, era amigo de Álvaro González, yo le dije si, entonces me dijo, usted le tapa todo a González, y yo le dije no, además era mi jefe, y terminó diciéndome que iba a estar pendiente de mi y yo le dije ahí estamos, todavía por ahí, se acuerda y hace, Ha..

¿A qué se dedica actualmente?
En este momento estoy en recuperación de un cáncer de garganta, pero gracias a mi DIOS, me he ido recuperando poco a poco y estoy trabajando con el Colegio de Árbitros de Santander y espero el año entrante estar de nuevo pitando, porque todavía tengo coraje y ganas de seguir adelante a mis 50 años de edad, cumplidos el 2 de noviembre.
HERMES DIAZ CORREA
ACORD SANTANDER
Email: diazdefutbol@hotmail.com

Alfredo Ferrer, el pirata del fútbol santandereano

Por Hermes Díaz Correa, Bucaramanga  [diazdefutbol@yahoo.com]

18 años duró la carrera futbolística de Alfredo Ferrer  apodado “El Pirata”  por el narrador Hernando Perdomo Ch.  cuando jugaba en Millonarios, hecho futbolísticamente en los torneos piratas que se organizaban en cualquier cancha de Bucaramanga, goleador con la Selección Juvenil del departamento, toda su vida  hecho en el popular Barrio Mutis de Bucaramanga donde hoy sigue recibiendo el aprecio de sus vecinos que lo ven como un ejemplo para los futuros futbolistas de este barrio del suroccidente de Bucaramanga. Viudo hace 2 años, se graduó como Tecnólogo Ambiental y hoy en día  es empleado del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga a donde llegó gracias a una amistad que tuvo con el ex senador  Iván Moreno Rojas, del cual vive agradecido.
-¿A  qué se dedica actualmente?
Actualmente soy empleado del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, soy operador de planta, di muchas vueltas, se me dio la oportunidad un día  de hablar con Iván  Moreno Rojas y pude engancharme ahí donde tengo 10 años de estar trabajando ahí pero siempre con la expectativa  de otras cosas. Yo conocí  al doctor Iván  cuando jugaba en Millonarios, él entró al camerino a saludarme con otro compañero, me pidió la camiseta, le pedí  trabajo en ese momento.

-¿Cuánto tiempo en el fútbol?
18 años jugando fútbol  profesional  colombiano, 5 equipos (Bucaramanga, Millonarios, Deportes Tolima, Deportes Quindío, Deportivo Cali) y 4 equipos en Venezuela (Maritimo, Lara, Llaneros de Guanare,, Caracas) y 3 Selecciones Colombia  (Juvenil, Preolímpica y Mayores)

-¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol aficionado?
Por eso fue el apodo de Pirata. Yo jugaba mucho en todas las canchas de Bucaramanga porque  mi padre se cansó de darme estudio y me dijo que mirara a ver que hiciera. Entonces me tocaba jugar y cobrar.

-¿Cuántos campeonatos piratas se jugaba?
Los viernes me jugaba 2-3 partidos, los sábados 4-5  y los domingos 6-7 partidos,  el físico me aguantaba  porque estaba  joven, ahora ya no.

-¿Cuál fue el mejor campeonato que se jugó ?
Se jugaba mucho el Campeón  de Campeones del barrio Mutis, El campeonato de El Hormiguero y una que se jugaba debajo del puente del Viaducto, me pagaban por jugar, de ahí pagaba mis estudios , los equipos que me mejor me pagaron fueron Creaciones Nasly   Darvirepuestos  me pagaban en ese tiempo 700 mil pesos de la época.

-¿Cómo se da su llegada a Selecciones Santander y Atlético  Bucaramanga?
Empecé en las divisiones menores del Bucaramanga  con el profesor Antonio Mejía (que hoy en día se está  quedando ciego), fui goleador en tercera de Leopardos, él se retiró, me retiré yo también, volví   porque el profesor Álvaro  Pipo Suárez me llamó, segui  trabajando con él, quede goleador en la Selección Santander del 80 con el profesor Coco Forero,  hice 15 goles , en el 81 quedamos campeones y fui goleador record con 31 goles.

-¿Cuántos goles marcó en la rama aficionada?
Hice muchos, en el fútbol profesional, marque 138 goles.

-¿Cuánto tiempo con la camiseta del Atlético?
3 años , 1982-83-84 fue muy poco tiempo, yo quería quedarme pero la mentalidad mediocre de los directivos de esa época , siempre pedí  mi sueldo , pero para mí  fue una gran sorpresa que el gerente Fernando Rueda Pinilla me dijera que yo porque vivía en Bucaramanga y tenía  la comida y la dormida no podía ganar más  porque había jugadores como Víctor Campaz  que ganaba 1 millón  trescientos mil pesos y yo cobraba solo 5 mil pesos entonces no se justificaba, tuve muchos problemas  hice más  goles que Héctor Ramón Sossa  y don Reynaldo Rueda me dijo que no  y entonces en el 84 cuando quedé goleador los directivos dijeron que no les convenía  que el equipo fuera a la Copa Libertadores porque todo se encarecía, entonces yo hable con Cuca Aceros   para que me dejaran ir, pero él  me dijo que tenía  que seguir jugando para salir goleador y después mirara  el futuro.

-¿Cómo fue su llegada a Millonarios?
Bien, porque  en ese tiempo estaba Jorge Luis Pinto, estuvimos bien hasta la llegada de Luján Manera, después tuve muchos problemas con Chiqui García debido a lo que ya todo el mundo sabe.

-¿El problema con Chiqui García  era que el cobraba comisión por jugar?
Si, entonces yo jugaba a ratos cuando él  quería que jugara.

-¿Cuál fue el mejor Millonarios?
El que tuvimos con Pinto  donde  fuimos subcampeones del futbol colombiano estaba Vivalda, Prince, Iguarán, Peluffo, Huevo  Gil, Jamir Carabalí, y otros  compañeros.

-¿De Millonarios pasa al Tolima?
La gente de Ibagué  me recibió bien hice una buena campaña  hasta que tuve una lesión de rodilla.

-¿Del Tolima pasa al Quindío?
Fue un préstamo por 6 meses donde tuve problemas con el Pecoso Castro , no me adapté y posteriormente pase al Deportivo Cali, fue en año sabático  donde quise regresar a Bucaramanga .

-¿Qué  tipo de problemas tuvo con Pecoso Castro?
Personales porque  yo creo que una persona  merece respeto, molestaba mucho al  jugador, decía una cosa y hacia otra,  se contradecía y se la montaba mucho al  jugador.

-¿Usted tuvo  algún  encontronazo con el Pecoso Castro?
Si, el toro no es como lo pintan yo le pare el equipo 2 veces y me lo lleve entrenar por mi cuenta, Pecoso se la tenía  montada a Carlos Zúñiga   un delantero, yo le dije a Genaro Cerquera  el lo puso delante de los directivos en desagravio y le dijo que se pusiera a peinar muñecas , entonces Zúñiga salió llorando y me llamo , tuvimos el primer encontronazo él buscando quien  era el sapo del grupo. A raíz de eso fuimos a buscarlo, yo les dije que aquí no hablaba nadie,  entonces yo le dije a los muchachos vamos a entrenar nosotros  y todos fueron a entrenar al parque.

-¿Cuáles eran esos compañeros en el  Quindío?
Víctor Cortes, Darío Erramuspe, Carlos Prono, Roberto Zárate, Juan Eugenio Muriel, Chomo  Cadavid, Albeiro  Valencia,  etc.

-¿Cómo fue el paso por Venezuela?
Caracas que tenía 4 años en primera donde fueron 3 años campeón y 1 subcampeón  2 veces campeón con Marítimo  con el Papi Peña y Humberto Sierra donde la mayoría de jugadores eran de la Selección Venezuela.

-¿El fútbol le dejo algún dinero?
En el futbol  venezolano gané bien  donde terminé en Llaneros de Guanare, regresé a Bucaramanga jugué el Hexagonal de la Marte con la Essa, quedé goleador tuve la oportunidad de hablar con Damián  Castillo para jugar 2 años más  con Alianza Petrolera y terminar con Real Floridablanca.

-¿Cuántas veces lo expulsaron?
5 expulsiones inclusive me dio pena cuando llegue al Tolima ese día estaba jugando Rubén  Bedoya  me levanto y me piso la cabeza entonces yo me pare y le metí  un cabezazo y le fracture el tabique, la verdad  a mí  me gustaba más  la pelea que el futbol y las multas me tocaba pagarlas a mí.

-¿Le gustó la dirección técnica?
Tuve grandes técnicos que les aprendí  mucho  como Pinto después de retirado estuve dirigiendo Aguachica, Ocaña, pero yo veía que no pagaban y entonces todo eso me desmotivó. Acá trabajo con mi Escuela de futbol Academia Santandereana de futbol acá en el Polideportivo del Mutis tengo 3 categorías  en la liga.

-¿Cómo analiza el fútbol de Santander?
No hay  ni va haber más  jugadores en el fútbol profesional mientras el futbolista no tome conciencia que tiene que trabajar, el futbolista santandereano no le gusta trabajar, el futbolista santandereano es muy mediocre, es muy mamito.
[Hermes Díaz Correa]

Roberto Riquelme Passow, paraguayo de nacimiento, santandereano por adopción

Por Hermes Díaz Correa, Bucaramanga, Acord-Santander
[diazdefutbol@yahoo.com]

Fueron 15 años como futbolista profesional para Roberto Riquelme Passow, hijo de una leyenda del arco leopardo en la década  del 70, Adolfo Riquelme. Millonarios de Bogotá y Atlético Bucaramanga en el fútbol colombiano fueron sus dos camisetas, Bonita Banana y Bolívar de Bolivia en el fútbol extranjero, Gabriel Ochoa Uribe  nunca creyó en él cómo arquero, el 8-1 frente a Cúcuta Deportivo en el General Santander su mayor goleada.

-¿Dónde nació y como fue su comienzo con el Atlético?
“Tengo 59 años de edad, soy paraguayo de nacimiento y santandereano de corazón y viviendo en Bucaramanga desde 1967. Me inicié en el Atlético Bucaramanga en 1971, al año siguiente ya entre a formar parte de la escuadra profesional y debuté frente a Independiente Santa Fe de los yugoslavos, entre otros Tiblas Joseph, un rubio de 1.91 de estatura. Debuté al retiro de mi padre, estábamos en esa época Egidio Hinestroza, Morantes que era de la Selección Santander y yo, el día  anterior estaba entrenando Egidio Hinestroza y se fractura un dedo , y me toco tapar, el técnico del Bucaramanga era Omar Verdum y el asesor técnico era mi padre. Recuerdo las palabras de Omar Verdum a mi papá: viejo, nos toco mandar al flaco a la guerra y fue un lindo  debut ganamos 2-0 y seguidamente ganamos los 3 partidos y de ahi hacia adelante comencé a ser titular con Bucaramanga”.

-¿Recuerda cuántos partidos alcanzó a jugar?
“250 partidos aproximadamente con las camisetas de Atlético Bucaramanga”.

-¿Heredó algo de su padre?
“Muchas cosas aunque en esto del arco todo ha evolucionado, yo era arquero de 3 palos, debajo del arco, de gran agilidad, de grandes reflejos, el arquero libero no era ninguna innovación porque Carrizo lo había hecho y Gatti”.

-¿Cuál era su sueño de infancia?
“Siempre estuve al lado de mi padre, yo no era arquero, yo era mediocampista, luchador, algo de manejo con el balón, goleador, pero un día por casualidad el arquero titular no llegó, entré al arco y ahí me quedé”.

-¿Cuál fue su arquero modelo?
“Aparte de mi padre, Ladislao Mazurkievic, y ahora uno más contemporáneo, Erwin Van der Saar”.

-¿Una tarde o noche inolvidable?
“Una tarde la de la goleada que nos pegaron en Cúcuta, 8-1, me tocó comerme todos los goles, no solo la goleada sino lo tétrico que fueron esos 2 días porque terminado el partido con Barranquita Lozano teníamos parcial en la UIS , nos vinimos en un taxi colectivo para llegar temprano acá a Bucaramanga para presentar los exámenes correspondientes. Llegando a Pamplona el chofer se durmió y en plena plaza de Pamplona se lo puso a otro carro que estaba ahí estacionado, ahí nos tocó esperar hasta que pasara un bus y llegando a El Páramo se varo el bus, total llegamos las 6 y30 de la mañana y afortunadamente habían aplazado el examen”.

-¿Cúcuta siempre fue una plaza difícil?
“Yo tuve bastantes inconvenientes a la salida de Cúcuta, tiraban piedras había mucha agresividad por parte de la hinchada sin embargo nunca llegamos a nada delicado”

-¿Cuántos años en la rama profesional?
“15 años y en ese tiempo el mejor equipo que integré fue el Millonarios con  Alejandro Brand, Willintong Ortiz, Miguel Ángel Convertí, Jorge Amado, Chonto Gaviria, Camello Soto, Euclides Gonzales, Arturo Segovia, Toto Rubio, Pocillo López, Javier Tamayo, Daniel Onega, Carlos Emilio Rendón, Juan José Irigoyen en los últimos tiempos, con ese equipo fuimos campeones en 1978 con el  profesor Pedro Rodolfo Dellacha”.

-¿Jugó en el extranjero también?
“Estuve jugando en Técnico Universitario de Ambato por un año, 5 meses en el equipo de la exportadora de banano de Ecuador, Bonita Banana  y 8 meses en el Bolívar de Bolivia”.

-¿Libertad de Paraguay ha sido el club de la familia Riquelme?
“El equipo original de mi padre fue El Nacional, pero por circunstancias de la vida mi papá estuvo dirigiendo Libertad, peleó títulos. Después cuando yo fui ahí le cogimos mucho cariño, a principios de año estuve ahí haciendo trabajos de orientación de divisiones menores y compartiendo con el equipo titular los entrenamientos”.

-¿El fútbol le dejó para vivir bien?
“Yo no me quejo, no tengo ningún problema, la mejor herencia que me dejó el fútbol fue mi carrera como Economista, soy Administrador de Empresas  de eso vivo hoy estoy en el sector público como Subgerente Administrativo del Inderbu”.

-¿Cuando se retiró porque no no se decidió por la carrera como técnico o asesor?
“Yo cuando terminé mi carrera deportiva  tuve la oportunidad en ese entonces de tener el apoyo del doctor Rodolfo Gonzales García, junto con el doctor José Luis Mendoza Cárdenas empecé  a trabajar con la Contraloría y me dijeron  que si me salía una oferta me fuera, pero ya tenía problema de artrosis en la rodilla, seguí  trabajando hasta 1998 que fue cuando me retiré del Instituto de Deportes, me fui 2 años al Paraguay hice mi curso de técnico en la Escuela Nacional de Educacion Física, estuve trabajando, regrese acá me fui para Venezuela donde trabajé 6 meses con el Carabobo Fútbol Club y estuve también con el Club Atlético Tembetary  un año asesorando a el señor Epifanio Rojas. Después regresé a Colombia tuve la oportunidad de ofrecer mis  servicios a casi todos los clubes del futbol colombiano y no me pararon bolas”.

-¿Si le hacen una propuesta para dirigir un club, usted está dispuesto a dejar su cargo actual en el Inderbu?
A partir del 1 de enero de 2012 si se llega a presentar una oportunidad en el fútbol, lo acepto porque tengo la facilidad de tener contactos en Brasil, Argentina, Paraguay,  o sea  es cuestión de 15-20 días y ya se pone uno en forma. La verdad de lo que más  extraño es no estar en el fútbol porque tengo las capacidades para hacerlo y tuve la oportunidad de comprobarlo en  Bogotá, fue muy valorada mi labor a nivel de escuelas de iniciación deportiva.

-¿Qué técnico lo marcó en su carrera?
“Tengo del médico Ochoa el más lindo de los recuerdos, pero nunca estuve de acuerdo en que me dejara un año en el banco. Yo acá en Bucaramanga era la vaca sagrada y cuando fui a Millonarios, estaba Humberto Horacio Ballesteros, me  dijo Roberto véngase porque  estábamos en pretemporada y había un partido amistoso con Huracán de Buenos Aires, yo debuté en 1975 me fue bien la gente me pedía pero el médico Ochoa siempre colocaba a Ballesteros, se fue Ochoa, llegó Urriolabeitia y  me dijo si tapas el 10% de lo que tapaba tu papá estas salvado”.
[Hermes Díaz Correa, especial para Cápsulas]

CAMILO CERVINO: VIEJO ES EL TIEMPO Y SOPLA

*Hablar o escribir con el crack de siempre, con el señor del fútbol que se quedó entre nosotros, produce gran alegría.

ELPAIS.COM.CALI. Sencillez, respuestas claras y amables, certero en sus conceptos, con un convencimiento de lo demostrado en los estadios de Argentina y Colombia. Qué crack, qué gran señor, excelente caballero.

Su mejor amigo: el gol. Exquisito con “La pecosa”, que siempre colocaba con su sello en el fondo de la red. Camilo Rodolfo Cervino Esposito, que llegó a Colombia en su mejor etapa.

Camilo es un icono del futbol, jugó desde los 16 hasta los 39 años, 23 de vida deportiva profesional llena de éxitos.

Cervino se casó en Cali con Sonia Toro, de cuya relación son sus tres hijos, Giovanny, Andrés e Ítalo. De su primer matrimonio son Ángela y Juan Fernando.

A pesar de sus quebrantos de salud, a los 83 años de edad vive pendiente de la actividad del fútbol. Sufrió un infarto cardíaco que lo tuvo al borde de la muerte, luego de presenciar la derrota de Argentina ante Alemania 4-0, en el Mundial de Sudáfrica.

Giovanny, uno de sus hijos, reveló que su padre sufrió un infarto que presentó un evento coronario agudo, con síntomas de dolor precordial. Fue necesario colocarle un ‘stent’ para una dilatación. Su recuperación es lenta, aunque su estado es de pronóstico reservado, pero no hay que olvidar que “viejo es el viento y sopla”.

Cuando Camilo Cervino llegó al aeropuerto de Cali, el inolvidable “Guavito”, tenía 16 años de edad. Eran los días de la violencia política en Colombia. Estaba fresca la muerte del líder político Jorge Eliecer Gaitán y estaban de moda las canciones y películas mexicanas, los tangos y empezaba en furor por los mambos y el negro Benny More, arrebataba los sentidos.

El fútbol en Colombia era noticia porque se vivía con intensidad, el furor de “El Dorado” cuando por unos dólares más quedaron abiertas las importaciones piratas de jugadores y muchas estrellas del balompié Sudamericano arribaron a nuestro país.

El presidente del Deportivo Cali, don Carlos Sarmiento Lora, comisionó también al directivo Libardo Rivera Gómez traer de Argentina un paquete de jugadores con sello de crack, que pudieran nivelarse y contrarrestar el poderío del ‘ballet azul’ (Millonarios).

Rivera, luego de unos días en Buenos Aires, en enero de 1950 trajo al zaguero central y mediocampista José Eduardo Castro, al puntero izquierdo Antonio Vilariño y, un mes después, arribó el medio campista Fernando Walter, quien vino acompañado de Oscar Sastre y también el puntero derecho titular de independiente, el crack del momento de la Selección Argentina Camilo Cervino.

Cuando Camilo Cervino, Sastre y Fernando Walter llegaron al aeropuerto el “Guavito” de Cali, los estaban esperando cerca de 10 mil aficionados quienes, acompañados de una banda de músicos, trajeron a los jugadores hasta el hotel Parisién dándole la bienvenida de héroes.

Al domingo siguiente don Carlos Sarmiento Lora, presidente y mayor inversionista del Cali, invitó a los nuevos refuerzos al estadio ‘Pascual Guerrero’ para presenciar el partido entre Boca Juniors de Cali y Millonarios, que ganó el equipo capitalino por 2 goles a 0.

“Un domingo el estadio se quedo pequeño y a las damas asistentes tuvieron que colocarles asientos al lado de la gramilla; nos ovacionaron y nos sacaron en hombros como toreros. Nos invitaron a un sitio especial para festejar la histórica goleada. Ese día le marqué un gol inolvidable a Julio Cozzi, el arquero del siglo”.

Lo que más recuerda Camilo Cervino, el caballero del fútbol, es que al llegar a la tribuna de sombra el público se puso de pie y dando muestras de generosidad, cariño y mucho amor les tributó un gran aplauso a los jugadores ‘verdiblancos’.

Camilo, el crack caballero, se enamoró de Colombia y tras encontrar cariño, respeto y mucho amor, se quedó entre nosotros. En su memoria está vivo el recuerdo y aquel histórico 6-1 con que el Deportivo Cali goleó a Millonarios en 1950.

Cervino, luego de actuar en Colombia, en 1954 retorna al Independiente y se convierte en jugador polifuncional en la línea delantera. Siempre jugó como puntero derecho. Dueño de una calidad indiscutible e inigualable. Incursionó como director técnico con poca fortuna, pero dejó huella en varios jugadores, por sus consejos, principios y valores humanos.

A mediados de 1958 Camilo recibió su pase y como el Deportivo Cali se había retirado del torneo durante tres temporadas por dificultades económicas, se vinculó al América, que cansado de ver cómo los ‘verdiblancos’ le hacían la fiesta en los clásicos, decidió tener a Cervino en sus filas.

Finalizada la temporada, reforzó a Santa Fe en una gira; lo tentó Millonarios a quien reforzó en una gira frente al Real Madrid y finalizó empatado a un gol.

Por sus pretensiones económicas, altas en esa época, no hubo acuerdo con Millonarios. Volvió al Deportivo Cali y Alex Gorayeb, Aurelio Grimberg, Alberto Bitar y Héctor González lo contrataron para actuar en 1959, en la reaparición en el fútbol profesional colombiano.

En efecto, el 15 de febrero de ese año el Cali se enfrentó al Deportivo Independiente Medellín en el ‘Pascual Guerrero’ y ganó 1-0 con anotación de Francisco Solano Patiño.

Probó suerte en negocios particulares y su arrolladora pinta lo llevó al altar. Uno de sus hijos, Giovanni, probó suerte en el Real Madrid y en la actualidad es su mejor aliado y socio.

Camilo jugó oficialmente, incluyendo 8 compromisos de la Copa Colombia, 345 partidos y convirtió 142 goles. Con el Deportivo Cali 72 y tras su paso por América convirtió 70.

En los clásicos con la divisa ‘verdiblanca’ anotó 13 goles. Si a esta cifra le sumamos los 193 partidos jugados con Independiente y sus 89 goles, las estadísticas nos arrojan una cifra no despreciable: 538 partidos y 231 anotados.

Cuando Cervino “colgó los guayos” empezó a buscar talentos y su mayor descubrimiento fue el puntero derecho de grandes hazañas: Ángel María “El Ñato” Torres.

El crack caballero, hábil y escurridizo, con potencia en sus remates sorpresivos y bien calculados. Camilo Cervino se quedó en el corazón de los hinchas y a pesar de la nieve de los años es un icono inolvidable.

“Antes había más habilidad que ahora, la consigna era ganar de local y visitante. Hacíamos fácil lo difícil”, expresa. “Antes se jugaba lento, ahora se juega más rápido, pero se sacrifica la habilidad”, agrega Camilo.

Su pinta de “Playboy” causó muchos desmayos, disgustos y peleas entre sus ‘fans'; delantero con explosión, rematador fulminante y goleador consumado. Genio y figura: gracias Camilo por estos recuerdos.
Fuente: Fabio Valdés, de elpais.com