Parece mentira, solo unos pocos tocaron la profesional

Por Álvaro Galeano [algagil@hotmail.com]

Esta invitación a soñar en pasado me la regaló Francisco Dávila R. de quien hablaremos luego; el hecho es que la llevo a mostrarla en la guardería de Darío Muñoz y, como el título de esta columna, el comentario general fue… ¿y estos por qué no  llegaron?
Las respuestas son varias, iniciando por la proliferación de extranjeros, parecía que llegaban  en manadas, los iban a buscar y los encontraban en peluquerias, bares y canchas de recreación, el acento sureño era lo que importaba, si hasta un mal llamado directivo cuentan que casi se hace degollar por un barbero cuando llegó otro peluquero sudoroso y dijo…”Hice tres pepinos che”, el directivo se tiró de la silla arriesgando la vida mientras lo rasuraban y le extendió el contrato al “goleador”, que además era cocinero, no futbolista y que solo estaba haciendo la presencia oral del menú, pepinos rellenos, rellenos como casi todos los “futbolistas” que nos llegaban y que aplazaban para siempre la presencia de nuestros criollos.

Hay que agregarle a esto que nuestros futbolistas aficionados aún no entendían el fútbol como profesión que merecía respeto, cuidado, disciplina, ellos solo veían en el juego una diversión que además daba trabajo empresarial y ropa de jugar gratis; sumemos a esto el bajo perfil de los nuestros, la voz gruesa y altisonante de los extranjeros y el arrodillamiento de los directivos que no podía ser superada por la timidez criolla, así de clarito; lo que no se podía ocultar era la clase empirica, sin entrenadores ni formadores, que demostraban en cada partido nuestros futbolistas, criados en potreros hasta que el sol se escondía, para en la noche aprovechar la mortecina luz del alumbrado público y jugar grandes desafíos en la calle, partidos que terminaban cuando la pelota cruzaba los muros de cualquier casa y era devuelta en dos cascos, partida por la filosa cuchilla de cualquier vecino amargado, que prefería la voz de ‘CHAN LI PU ” o el rezo del rosario, a la algarabía de los chicos de la cuadra. Pero mejor, identifiquemos a estos buenos elementos en un buen equipo que marcaba la aparición de divisiones inferiores, pertenecían a Nacional y se llamaban Sulfácidos, con un directivo muy dedicado a la causa del jugador en tránsito al fútbol profesional, Jorge  Botero Moreno.

** De pie..
GUSTAVO ORTIZ, el popular “ñato”,  ya reconocido en esta columna, campeón del primer Babyfútbol como arquero con el equipo Maltica que dirigía Rodrigo Fonnegra, jugó en varias selecciones Antioquia y en el fútbol profesional en varias temporadas ya como marcador de punta, con un arado en sus guayos; su hermana cuyo nombre se me escapa fue una de las grandes basquetbolistas de este pais.

GUSTAVO ACOSTA, otro “ñato” también reconocido en esta columna, jugador profesional con el Nacional después de dos selecciones Antioquia, para la polémica sus condiciones, pero mucho tenía una vez que tuvo amplia figuración.

“Pintuco” BOTERO, deportista polifacético como varios en su familia, herencia del Marco Fidel Suárez, colegio que unía a la capacidad académica, la buena lúdica del deporte y las artes.

JORGE GAVIRIA, también hizo parte del primer Babyfútbol, pero jugando para Vicuña o Telsa, no preciso bien, en Sulfácidos jugó siempre como defensor central, llegó a las reservas del profesional, pero no tuvo el espacio para la nómina profesional, en la academia alcanzó reconocimiento y fue educador por muchos años hasta su merecida jubilación.

LUIS A. MUNERA, arquero con buenas condiciones, con algunas falencias técnicas,generalmente fue el titular. El siguiente arquero talvez era Álvaro Tamayo, no puedo reconocerlo bien.

EDGAR “CHEO” GARCIA, jugador dotado de grandes condiciones, se destacó en los equipos que administró Arturo Bustamante, como Santa Fe, Caracol, en Haceb bajo la paternidad de don Bernardo Acevedo y en seleccionados de Antioquia, además era de gran influencia en los grupos por su capacidad para animar cualquier reunión; muchacho de esquina, se hizo personaje popular de su barrio allá por la 72 de Las Playas.


** HIncados…
GUILLERMO  CORDOBA, de El Coco por los lados de la manga de “don Chucho”, un pomar sensacional, muy cercano a la familia Saraz que tuvo muchos buenos exponentes futbolisticos pero que tuvo como mejor representante a Orlando, el popular ‘Meleguindo”; para Córdoba, sus primeros equipos fueron los dirigidos por Pedro Pablo Álvarez, como Dental Medellin, Newstetic; muy buen jugador,un gran ser humano.

HUMBERTO MIRANDA, también jugo para Haceb, indiscutiblemente el mejor de esa cantera que fue su familia, jugador de varias selecciones, especialmente en la que fue campeona en Bucaramanga, título compartido con el Valle, aunque figuren los paisas como únicos ganadores, no se lanzó ni la moneda. Humberto, con una tecnica envidiable, con un don de gentes espectacular, pero con muy bajo perfil, todo lo reemplazaba con una sonrisa, ideal para la sociedad amargada de hoy, pero que no bastaba en el fútbol de antes; su hermano Rodrigo se destacó en su corto periplo profesional jugando para Nacional, Santa Fe y Bucaramanga; hubo otros Miranda, también con buenas condiciones.

ORIOL RUIZ, con la pelota en sus manos y como le gustaba, adherida al piso, hace poco le hicimos un merecido reconocimiento y en Los Paisitas es ejemplo de dedicacion.

FERNANDO PAREJA, centro delantero con hambre de gol, guapo, se hacia sentir en la red y en las piernas de sus defensas, tuvo sus oportunidades en la profesional y las aprovechó, pero siempre mirando por la ventana la llegada de otra volquetada de extranjeros; no tuvo problemas económicos, junto a su familia poseian una cadena de productos carnicos, carnicerias pues, las famosas La Reina; incluso Alvaro su hermano, tuvo paso fugaz por esos Sulfácidos y  como directivo del Nacional algunas décadas atrás.

EVERARDO LONDOÑO, sobrino de ‘Carrunga” Londoño, dicen que la clase de Everardo era herencia de su familia, dotado de gran velocidad y manejo del balón, no sabemos como no llegó al fútbol profesional.

En el recuadro,  FRANCISCO DAVILA, el famoso “Pacho” Dávila quien no está en la foto, es probable que un capítulo de su extensa bohemia lo hubiera hecho ausentar ese día, también es probable que no esté por los efectos de una lesión, era muy proclive a ellas, efecto de su extraordinaria técnica que exasperaba al rival; era una filigrana su manejo del balón, casi que un torero para el adversario; si aparece una lista de los más técnicos, en ella tiene que aparecer Pacho Dávila que sumaba a ello señorio y humor inglés; tuvo algunas pocas oportunidades en la rama profesional y representó al departamento en el torneo nacional de Popayán en donde Antioquia fue campeón; allí compartio nómina con jugadores que brillaron en el fútbol profesional, caso Abel Álvarez, el panadero de la casa grande, Javier Mesa del clan de los Mesa de don Pedro, todos de La Floresta, Javier estuvo en la preselección del Caimán para el suramericano del 64 en Bogotá, Esteban Velásquez, debió ser el mejor puntero derecho del país, una lesión defendiendo la camisa nacional en el preolímpico para Mexico 68, teminó con su carrera, Los ñatos Ortiz y Acosta, Rodrigo Angel y el baterista de Los Hispanos Ramiro “El Chengue” Velásquez, gran jugador también.

Hoy Pacho Dávila disfruta de su jubilación cuidando a su familia, con un juicio ideal para su época de jugador, pero que hoy comparte dando consejos a sus amigos y divirtiendo con su charla agradable y su memoria de bohemio retirado.

No dejemos sin mención varios de los que manejaron estos grupos de futbolistas que las empresas de la familia Botero petrocinaban en las distintas categorías de la liga: Jorge “Chispas” Caicedo, don Guillermo Vargas, Dario “Patillas” Zapata, además de algunos con reconocido recorrido como René Seghini, Tanque Ruiz, Ignacio Calle y creo que incluso Juan Urriolabeitia tuvo algun manejo en divisiones menores. de todos modos, vale resaltar el esfuerzo familiar de los Botero por tener una cantera que fue productiva, que iluminaron las canchas del fútbol antioqueño y que nos mostrara valores como los que hoy describí, asi fueran pocos los de la gran oportunidad; y a los que no la tuvieron…Quién les quita lo bailao?
…. polaco

5 comments

  1. Robert Usme Motta   •  

    *Del Barrio San Javier: crónica del Polaco, tremendo regalo
    Dr Carreño, mis respetos. Tremenda crónica que se disfruta palabra a palabra y engalana a esos personajes. Otro regalo para los nostálgicos. Más de una vez reclamé el balón cuando caía al solar de la casa de Don Adán, en el Primer Danubio, Barrio La América.
    Roberto Usme Motta, 66 años, Urb San Michel, Barrio San Javier, hincha del DIM.

  2. *De Bogotá: evocación de baloncesto por cuenta de Luis Fernando Cardona
    Entiendo que la hermana basquetbolista del “Ñato” Ortiz era Hilda Ortiz, jugadora de la camada de Libia Laverde, Beatriz Uribe y Estela Rave(?); épocas de las canchas en Coltabaco, Tejicóndor y Bomberos a orillas del rio Medellín.
    Luis Fernando Cardona A., Bogotá

    Nota. Me correspondió ver en acción, incluso como delegado de Antioquia, a Estela Rave (después fue la esposa de Octavio Betancur). No conocí las canchas de Coltabaco pero si leer de Beatriz Uribe. Tiempos maravillosos del baloncesto antioqueño.

  3. alvaro galeano   •  

    *La fotografía de la crónica de Álvaro Galeano
    Que pena con los lectores y con Pacho Dávila; el recuadro llevaba solo la foto de él y no sé qué aspecto técnico hizo que saliera lo que hoy se ve. Pido disculpas por ello”,
    Álvaro Galeano, Medellín [algagil@hotmail.com]

    Nota. También nosotros presentamos disculpas. Alguna falla técnica ajena a la propuesta de Álvaro. Lo que se puede hacer en una próxima entrega o comentario es presentar la foto individual de Pacho Dávila.

  4. juan gutierrez   •  

    *De Chicago: el recuerdo dque tiene Juan Gutiérrez de Pacho Dávila
    Tuve la oportunidad de hablar con Pacho Dávila el año pasado. Gran persona, lo conocí en los años de ayer. Un clásico paisa, que arrastraba ese dejo de los “ches”. Jugaba y caminaba como Juan Eulogio Urriolabetia. Además, que el humo y la FLA no lo dejaron llegar a jugar a las 4 PM en el Atanasio.
    Juan Gutiérrez, 63 años, Chicago, USA

    Nota. Hola Juan, cuándo dio el salto a los 63 que no nos contó. Saludos.

  5. *De Chicago: Juan Gutiérrez evoca camadas que llegaban del Sur al Nacional
    Polaco, hablando de camadas que llegaban de el sur, para el año 62 llegaron a Nacional, los siguientes jugaores de fútbol: Walter Mosquera, Gualberto Garcia, Néstor Martínez, Juan Pedro González, Alejandro Barrios, Ángel Ferreira, Rodolfo Labrucherri, Ricardo Jorge Navarro, Tabaré Suárez, Luis Decevo, René Seghini, Albero Castroman y Roberto José Castro.
    En el 63: Raul Smoris, Héctor Diano, Urriolabetia, Balasanian, Roberto Gentlini, Juan Deibe, Juan Evangelista Avila Y Roberto Quinez (debe ser Quiñones, ecuatoriano).
    En fin, mal contados fueron 20 solo en dos años, la mayoría especialmente los uruguayos traidos de la mano del primer comisionista de el fútbol antioqueno, Antonio Patiño Vinasco.
    Rescato para la anécdota a Gualberto Garcia quien vivió en el segundo piso de la heladeria Casasierra en La 80, y de quién se decía se quitaba un par de medias y caian paradas. El otro, Néstor Martínez, quien vivió en los Alcazarez, identificado por Jesús Maria Burgos en su revista La Cátedra como la bailarina de los zapatos rojos porque jugando para el Nacional se atrevia a jugar de guayos rojos (tiempos aquellos).
    Sabe que Alvaro, estos merecen la crónica de porqué llegaron a jugar en el Atanasio. Ah, olvidaba a Smoris y Diano que terminaron jugando fútbol para un equipo que Coltabaco patrocinaba en la Liga Industrial, cuyo dueño era un rolo de apellido Leyva, que tenia un almacén de artículos en uno de los pasajes comerciales de Junín entre Maracaibo y la Playa. Finalmente, no sabia de un ecuatoriano en el verde. Dame luces.
    Juan Gonzalo Gutiérrez, 63 años, hincha del DIM, Chicago

    Nota. En esa época no había llegada a Medellín a estudiar. Pero más adelante si recuerdo que en Casasierra de la 80, segundo piso, llegó a vivir Julio Avelino Comesaña… Y también recuerdo el almacén de implementos deportivos del señor Leiva en la calle San Juan. Y que con Antonio Patiño Vinasco traía equipos internacionales, algunos europeos, siempre al comienzo de cada temporada.

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