Paz en la tumba de César Giraldo Londoño

Por Roosevelt Castro Bohorquez  [historiasalaredonda@gmail.com]

 *Gracias por su apoyo al periodismo deportivo.

Desde su Caicedo, donde empezó a hacerle gambetas a la vida, hasta convertirse en un verdadero adalid del periodismo deportivo Antioqueño, César Giraldo Londoño no ha pasado su vida brevísima. Sí, cuando en los primeros días de abril de 1948 ingresa a la planta del EL COLOMBIANO como corrector de pruebas, hasta asistir a varios eventos internacionales como los Mundiales de México 70, Argentina 78 ó España 82, Giraldo Londoño ha demostrado que los sueños se pueden hacer realidad, cuando se trabaja con ahínco y con mucha disciplina.

Es que ese interés por el deporte cuando, y aun un párvulo, coleccionaba las fotos de “sus ídolos” recortadas del periódico, nunca creyó que más adelante lo llevaría a hacer parte de la “plantilla profesional” del mejorperiódico de provincia en nuestro país.

“Don César”, como muy respetuosamente lo llamamos, supo ganarse un camino en estos duros pasos del periodismo. Es que esa precocidad por las letras lo lleva a escribir sus primeras en la sección “Pantalla” y luego como redactor de lo que acontecía en le Concejo de nuestra ciudad, de la mano de sus maestro en estas lides Alejando Echavarría Barrientos. También incursionó en radio deportiva con el controvertido Guillermo Hinestroza Isaza, en el programa “Deportistas, aquí estamos” y contribuyó, en 1952, en la fundación del Círculo Cronistas Deportivos de Antioquia (CICRODEPORTES), hoy ACORD-Antioquia. El dial antioqueño se vio beneficiado con su talento en espacios deportivos como “los Catedráticos Deportivos”, al lado de Julio Arrastia Bricca. Es que las enseñanzas de Don Pablo Emilio Becerra dieron un discípulo muy disciplinado y muy versátil en esta pasión del periodismo deportivo.

Su miedo a los aviones, su pasión por el fútbol aficionado, por el tenis de mesa y de campo, por el baloncesto, hacen del esposo de Beatriz y el amigo de sus amigos como Jorge Eliécer Campuzano, Mario Múnera, Rodrigo Fonnegra, Oswaldo Zubeldía, Gabriel Ochoa, entre otros ó de sus enemigos públicos, que luego se convirtieron en sus aliados, como Hernán Botero Moreno, un hombre integro y un periodista a carta cabal, ejemplo para las nuevas generaciones. Un 30 de marzo de 1984, cuando partió a gozar de su jubilación, fue una fecha que no se borrará en la historia del periodismo deportivo de nuestra región. Gracias “Don César”, por su apoyo constante a todo lo que fue, es y será nuestro periodismo deportivo.

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