¿Dónde quedaron el lápiz y el papel?

Texto de Karol Indira Romero, docente de Diseño Gráfico.

Jalando las orejas ando, a mis alumnos los nuevos diseñadores, y ahora invitando a todos aquellos que lean este texto a que me ayuden a llamar al orden a esos que se hacen llamar nativos digitales, esos que forman parte de la era digital, de la sociedad de la información, donde hasta el pensamiento sale de un aparato electrónico y las ideas son recicladas de diccionarios web.

Cada vez es más frustrante ver como los nuevos diseñadores se olvidan del lápiz de madera, del bisturí y del sustrato y el para qué sirven, y lo curioso es que se asombran al encontrarlo a uno como docente con estos tres elementos, produciendo ideas para un futuro, rayando y plasmando, simplemente por el hecho de satisfacer el cuerpo.

Tengo heridas de guerra en todos mis dedos producidas por mi X-acto que nunca me abandona. Más de un jean lleno de Sacol y Pegaucho, vinilo o Ecoline -que dizque salían con agua-, pero penetraron sus fibras y se aferraron a ellas, como para que nunca se me olvide que sin ellos no sería lo mismo.

Me pongo muy triste al ver mis alumnos valiéndose constantemente de plantillas, fondos, fotos, vectores y hasta logos ‘customizados’ para luego llamarlos “creaciones propias”. ¡Es irónico!, se supone que estudian diseño, lo que significa crear, comunicar, proyectar y visionar, sin embargo, a veces se pasa por mi mente que lo hacen simplemente para obtener una licencia de conducción de computador, o en mi lenguaje, para graduarse como choferes de computador, olvidando que el buen diseño, sea cual fuere su rama (arquitectura, vestuario, modas, gráfico, etc), resulta del buen proceso creativo, de la indagación, del análisis, del palpitar de los ojos, del encuentro de los sentidos, de la bocetación, de las rayas, del juego entre el yo y el papel, no de un aparato con teras de capacidad, eso simplemente agiliza nuestro trabajo.

No quiero que se entienda el diseño como un tema únicamente académico, ese cuadriculado y castrador, que por muchos profes es impuesto, yo hablo del diseño, donde tenemos la libertad de plasmar en un sustrato lo que tenemos en la cabeza, del diseño que permite nuevas tendencias y nuevas expresiones, del diseño que te deja expresar lo que a muchos nos cuesta  a veces hablar.

Quizás suene a carreta, pero esta carreta me hizo diseñadora y siento que no una cualquiera, una buena. Puede que me caracterice por mi torpeza en el dibujo, pero logro con mis torpes líneas generar bocetos de grandes ideas. ¿Vieja escuela? sí, doy  gracias a mi creador por eso y alabo los alcances de mis compañeros de escuela, esos que todavía andamos con el bulto de colores de primaria y por más ejecutivos que seamos, siempre que abrimos nuestra maleta, vamos a encontrar cualquier herramienta gráfica, la menos pensada, la más inesperada.

¿Qué pasó, pues, con el lápiz y el papel?, ¿qué pasó con los rayones de los muros, las sillas, las mesas y hasta las puertas de los baños, que lo dejaban a uno pensando?, ¿Qué pasó, con ese preludio a la creación, qué pasó con esa danza misteriosa entre los ojos, la vida cotidiana, el lápiz y una simple hoja?, hasta en una servilleta dibujamos grandes ideas, en pedacitos de papel como el que cubre los cigarrillos, la etiqueta de una cerveza o cualquier superficie donde se pudiera plasmar lo que el cerebro quería escupir.

Abrid los ojos, empuñad vuestros lápices y comenzad a batallar, puesto que ya todo ha sido creado, pero falta todo por inventar.

INDY

2 comments

  1. Juanchopolo   •  

    Es cierto que la tecnología ha facilitado la tarea de diseñadores y publicistas, ahora todo se hace mucho más rápido, que no necesariamente con mejor calidad. Si miramos décadas atrás (30 años o más) es posible observar verdaderas obras de arte en afiches, anuncios, logotipos y demás, que fueron concebidas y creadas sin la menor ayuda de ningún artilugio electrónico; hechos a puño, literalmente con las uñas, pues por ese entonces no habían hecho su aparición programas como Illustrator, Corel, Photoshop, etc. Todo dependía de la creatividad del ilustrador y de la armada a mano. Ahora son solo dar click aparecen trazos y colores que en un santiamén se transforman en arte final. No pretendo demeritar a quienes se dedican al diseño asistido por computador, ni más faltaba, pero es bueno, a manera de ejercicio para quienes nos dedicamos a este oficio echar mano de vez en cuando del lápiz y el papel; trazar, dibujar, bocetear, concebir, y después, aprovechando las ventajas de la tecnología, plasmar el resultado en el computador. En mi opinión cada técnica tiene sus ventajas, y si se unen, pueden dar resultados maravillosos.

    • Carlos Múnera   •     Autor

      Juanchopolo, qué bien por esa invitación que nos haces de volver a sentir en nuestras manos, la textura del papel, del pegamento, del trazo, etc. Esa invitación de volver a sentir lo que sentimos quienes estudiamos Diseño a mano, a punta de fotocopia retocada y papel recortado, Prismacolor y bisturí, en fin… Gracias, de nuevo, por tu invitación.

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