Adiós a la buena radio

¡El mundo se va a acabar! Lo que ya se acabó fue la buena radio, la de novelones, la de charlas repetuosas o la pícara de Montecristo. Hoy solo quedan vergajos hablando en tonos que no son para radio, palabrotas que no son para radio, confesiones que no son para radio.

¡Amargado! Sí, ya escuché a algunos gritándomelo. Lo siento señores, pero todo tiene su espacio. La radio se perratió. La vulgaridad sale en la voz de muchachos carentes de espacios de expresión. PERDÓN, quizás sí haya espacios, pero no los usan, no se expresan, se guardan toda su violencia, la propia y la vista, para sus adentros. El silencio los mata por dentro y por eso llaman a las emisoras a desahogarse, a contar todas sus intimidades, a decir Ijuejulias.

La verdad dejemos así, por hoy. Parezco un viejo ya.

3 comments

  1. Andres B   •  

    Pues ya somos dos los viejos, que hartera escuchar radio en las mañanas.
    Si no son los vergajos, es ese periodismo de chacales, donde 5 o 6 periodistas perfectamente documentados y con todas las pruebas (reales o inventadas) llaman a las seis de la mañana a una víctima aun adormecida y se van en jauría contra ella.

    Donde quedo ese periodismo imparcial y respetuoso de la verdad?
    Donde quedo el derecho de los entrevistados a expresar sus razones sin ser satanizados por periodistas que simplemente tomaron partido en contra?

    Si Munera se nos perratio la radio y hasta la televisión Nacional.

  2. Alberto Mejía Vélez   •  

    ¡Carlos, me pisaste un callo que tengo inconado! ¿pero cual radio? Eso hace mucho tiempo que desapareció. Ya los Pablo Emilio Becerra, Rodrigo Correa Palacio, Luis Fernando Posada, Marco F. Eusse, Miltón Marino Mejía, Alfredo Materón y otra extensa lista de locutores se marcharon con su dicción correcta al frente del micrófono, que llenaba los hogares de antaño con esos vozarrones o aquellas acariciantes de Carmen Riera y Lola Ramírez. ¿De eso que queda hoy? unos seudos “locutores” con voces desparramadas que insolentemete apuestan al que más grite, al que más estúpideces hable, sin respeto por el idioma. Sí yo fuera dueño de una emisora a todos los mandaba a recoger café, ¿pero qué digo? qué irrespeto por el fragante grano.
    A los que nos tocó la buena radio, se nos llenan los ojos de lágrimas, apagamos el receptor y seguimos trapeando ayudando a la esposa en los oficios domésticos.

  3. Angela   •  

    Hola Carlos.
    No mijo cual viejos ni que nada; es que ahora no hay nada bueno que sintonizar en la radio, pa’escuchar vulgaridades, se va uno para salida de cualquier colegio.
    Si fuera que al menos dejaran oir la cancioncita completa, pero ni eso, la cortan todo el tiempo con propaganda de la emisora o con el locutor metiendo la cucharada, en el coro.
    No mijo, vieja la cedula; pero es que la radio, la de verdad, se murio hace muuuuucho rato.
    Chau.

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