El nocturno ejercicio de usar la bacinilla

Para recibir la alegría de una vejiga evacuada, el doliente ha de hacerse a un pequeño haz de luz prendiendo un cabo de vela, de cebo para más detalle, pararse con maña y meter la mano debajo de la cama en busca de la bacinilla que espera, con un frío peltre, a recibir las nalgas del acosado por el cuerpo.

Una vez sentado el paciente, el ruido que le sigue a la sentada se confunde con el ronquido del vecino de cama, se trata de un chorro que esperaba, potencial, a salir de un cuerpo ajeno. Es un chorro que a esa hora, laudes en un convento, suena como a meada de caballo y que podría, incluso, despertar al más profundo.

Entrará de nuevo la bacinilla bajo la cama, sin vaciar, con el peltre un poco más caliente y entrará también el doliente al amparo de unas sábanas arrugadas y calientes, dormirá de nuevo, soñará también, pero con el bienestar que da el orinar del cuerpo, se levantará a un nuevo día y su bacinilla vaciará.

Venta de cachivaches de segunda en Támesis, suroeste antioqueño.

Estampas desde la Guajira

Colaboración de Divier Ojeda Moreno, desde la Guajira

Indigena vendedora de carbón de madera, tiene unos hornos cerca del Parque Eólico Jepirrachi. En ese momento se dirige a buscar su producto. En la bolsa lleva los sacos plásticos que usa para empacar su carbón). Usa un pigmento en la piel para no quemarse con el intenso sol, muchos usan tintilla o polvillo de carbón de madera, otros usan una semilla de una planta que se llama dividivi que también suele ser usada por los indigenas para cubrir sus canas.

La salina de Manaure es un sitio donde se explota parte de la economía de la región. Muchas personas tienen allí sus charcas de sal, se pueden encontrar montañas de sal. En esa zona parece que el sol quemara mucho más, creo que la sal causa ese efecto se siente un olor impresionante a cloro.

Tocando puertas para un sitio, El Sitio

Les dejo un mensaje de Luis Fernando Jaramillo, quien es el director y realizador del programa que yo conduzco en Televida, El Artesano, una solicitud que toca a la solidaridad de todos. Doy fe de su trabajo desinteresado y de la transparencia del material entregado:

“Escribo para tocar los corazones de quienes, por esta época del año, deciden compartir algo para los hermanos más necesitados.

Les cuento que en noviembre tuve la fortuna de viajar a El Sitio (El Sitio de los Pérez) donde Natalia, mi novia, debía ir para concluir un sueño de navidad promovido por Televida y terminamos cumpliendo dos sueños de navidad.

Tocando puertas, se les regaló la última catequesis y la fiesta de Primera Comunión a 45 niños de de este lugar en Sucre. Desde hace tres años no recibían este sacramento en el pueblo, pues la presencia de la iglesia es poca y el sacerdote solo celebra la misa si hay difunto.

Mi compromiso es volver con las manos llenas. Muchas personas se han vinculado de diferentes maneras. Hay una figura de aporte y es apadrinar un niño, con el único compromiso de alegrar la navidad con una prenda de vestir, un juguete y útiles escolares, con un alimento nutritivo como Chocolisto o leche en polvo.

¿Cómo saber quién es el futuro ahijado?  Confirma si quieres apadrinar y te asignamos uno de los casi 120 niños que hay con necesidades.

Somos aproximadamente 80 personas que conocemos la alegría de nuestros ahijados cuando recibimos sus cartas de agradecimiento, pues Beatriz Ochoa, prima de mi novia, es la abanderada de este hermoso sueño de compartir con nuestros hermanos de El Sitio. Ella fue por primera vez como misionera. Cuando se apadrina un niño, el compromiso es enviarle algo en diciembre hasta cuando tu ahijado crezca y salga del colegio.

Les dejo algunas imágenes para que tengan una idea de las condiciones de vida de estos hermanos que necesitan ser recordados. Como dijo la Madre Teresa “Dar hasta que te duela y cuando duela dá todavía más”

Viajaremos el próximo 25 de diciembre de 2009 con lo recogido. Llama para contarte más detalles”. Luis Fernando Jaramillo A. / Cel: 310 407 84 01

El Sitio, vereda El Roble, Corozal. Sucre

Hacer de tripas corazón – Jericó

Venta de tripa (intestino) para la fabricación de chorizo en Jericó, Antioquia. Chorizo: embutido de carne hecho de manera manual o industrial.

– Oíme Blanca, Hidelfonso qué, ¿nada de coloca?
* Ay Belén, nada de trabajo mija, Hidelfonso no consigue coloca hace año y medio.
– ¿Y entonces, cómo han hecho pa vivir?
* Hacer de tripas corazón, mija. Toca agarrar lo que aparezca. Hidel ha trabajado barriendo el parque principal, lavando menudo* en el matadero, recogiendo la basura, vendiendo huevos donde don Aníbal y asi…
– Ay qué pecao, y él con esa artritis tan avanzada.
* ¡Mija! Y es que a mí desde que se me cayó la matriz me da un dolor tan raro cuando trabajo.
– Tan descarada ¿no será que vos sos como perezocita pal trabajo?
* Ay mija, pero es que yo sí me casé fue pa vivir bueno ¿yo dañarme las manos y exponerme a que me de un juanete mija, no tiene  riesgo, querida bendita!
– Descarada.

Navidad en Jericó, qué feliz navidad

Un zapato secándose, sólo uno. Una ropa oreándose en pleno sol de medio sía en el Suroeste antioqueño. Un muñeco de nieve o su representación en madera. Un árbol de navidad, de nieve, una rama seca forrada de algodón sembrada en un tarro de pintura.

El municipio de Jericó, mi favorito en Antioquia. Cultura, gente, amabilidad, hospitalidad, sonrisas, guarnieles, Luisas, confites de cardamomo, descanso y compras, muchas compras de la artesanía paisa y montañera.

Estampas publerinas – El Retiro

* Oites Venancio, ¿Qué hay de Rosalía, tu mamá?
– ¡Uf, hace cuánto murió ella!
* ¿No jodás hombre, y eso qué pasó?
– Un patatús, así no más.
* ¿Y tu hermana Francisca?
– Murió también. Se cayó de un bus escalera, por andar encaramada.
* ¿Y Bernarda, ese amor tuyo de toda la vida?
– Murió también. Y solterona pa más peor.
* ¿Y nunca te le declaraste?
– Yo no nací agraciado Pascual, ni tuve los bríos pa engendrar hijos. Pa qué me va a querer una mujer así. ¿Vos a la final cuántos tuviste?
* Dieciséis y dos que no pelecharon.
– Vos eras pájaro picón, picón.
* Jejejeje, Se hizo lo que se pudo.
– ¿Y aún te pegás tus montaditas?
* Hum, A Consuelo ya no le gustan esas cosas, “que deje de ser grosero”, me dice, que, “qué son esas cochinadas a estas alturas de la vida”, “que si es que le parece muy bonito verla toda arrugada en biringa”, un sartal de cantaleta pa mejor decir.
– Eavemaría home… Ojalá tuviera yo una arruguita pa acostarme con ella tan siquiera.

Sancho y su “Rucio”, Bolívar con su “Palomo”

Estas imágenes son una colaboración de Luis Fernando Jaramillo, director y realizador en el canal Televida, mejor dicho, mi jefe inmediato en El Artesano. Por lo especial de ese lugar y la cantidad de historia que Luis Fernando y su novia Natalia Agudelo tienen de este lugar, les voy a quedar debiendo más imágenes y sus historias. Este es un lugar que bien podría estar en los libros de García Márquez.

Carlos Múnera: Hermosa creación de un caballito de juguete. Unos lo ven como pobreza, yo lo veo como una oportunidad de desarrollo, creatividad, recursividad, lúdica y diversión.

Luis Fernando: Sancho y “su Rucio” y Bolívar con su “Palomo”, blanco como  una nube.
En esta escena montaron a pelo por el afán de dar una bienvenida a quienes visitan su pueblo.

El Sitio, vereda El Roble, Corozal. Sucre

¿Quieres leer una crónica acerca de los juguetes? Se llama El baúl de los juguetes.

El sueño de Stella Domínguez

  • Lavarás la loza hasta el día de tu muerte.
  • Un hombre se aprovechará de tí, aprovechará tu baja autoestima y te golpeará cada vez que pueda y lo hará hasta humillarte, “Para que aprendás, desvergonzada” dirá él.
  • Serás pobre y no saldrás del hueco, “¡Zarrapastrosa!” -Insistirá-.
  • Criarás hijos como conejo. Once, doce y por último la niña “¡Que por fin nació! Ahorá sí te podés perder”
  • Te hincharás de gorda hasta explotar tu ego en desastrozo vacío.

Yo brinqué del susto y le pegué a mi marido a ver si seguía durmiendo y soltó una especie de graznido y un “dejá dormir”. Y yo, primera vez, me puse los pantalones y le dije “Vos es que sos bobo, levantate pues, y hacé vos el desayuno” ¡Eh, siempre yo!

-Vendedora de (¡Hum, qué vende ella… ¿sortilegios?), vendedora de muchas cosas. Támesis, Antioquia.

Plantas que pelechan en cualquier vasija

  • Un frasco de aceite
  • Envase para empacar sopas en restaurantes
  • Envase para empacar 14 litros de aceite
  • Una papelera para el sanitario
  • Una papelera para la cocina
  • Un galón de pintura
  • Un frasco para el azúcar
  • Un valde

Es que las matas (plantas) no están estratificadas entre ellas mismas a la hora de florecer. Rosales y demás plantas de florecer, pueden ser empacadas en cualquier tarrito, el cual, una vez resignificado, sirve para acoger tallos robados, cogollos regalados y semillas compradas.

Para sembrar plantas para la casa, hace falta no más, la voluntad de la doña que con buena mano alista la tierra y la parla para el día día. También sirve la mano -no faltaba más- del macho pensionado de labores y ardores de sol en sol.

Traigo, pues, estos tarros que ven aquí, traigo también el adobe y el ladrillo, le traigo el alambre para colgar y para quienes no ven sino lo obvio, les traigo unas maticas, que de nombres saben más ustedes que yo.

Imágenes tomadas en Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo. La Ceja, Antioquia.

Aquellas botas Machita

Digámoslo de una vez por todas: soy padre. ¿Cómo así Múnera? ¿y por qué no habías contado? / Tengo mis razones. Además, es una de mis áreas que quiero mantener privada. ¿Pero contame, cúanto tiene? Tres meses y es un mono espectacular, se levanta todos los días con una sonrisa mueca y ya con eso tiene para que Diana y yo comencemos un buen día.

¿Tres meses y te aguantaste todo este tiempo sin contarlo en el blog? Ajá, como dije, tengo mis razones. ¿Osea que cuando escribiste que Diana estaba enferma, se trataba de su embarazo? Sí, pero no al embarazo en sí, sino a un percance, pero no hablemos de ello.

Oíste Múnera, ¿qué tiene que ver todo esto con la foto de hoy? Pues que Diana, mi esposa, me prohibió terminantemente comprarle botas Machita a Jacobo mi hijo. Jajaja, ¿por lo de la pecueca? Ajá, pero es que quién no tuvo botas de niño ¿ah?

Puesto de venta de botas en Támesis, Antioquia.

¿Dónde está mi colombina?

* Má, ¿dónde está la colombina que me dieron donde el médico?
– ¿Dónde la dejó?
* En el poyo de la cocina.
– Pues donde la dejó, ahí debe estar.
* Sí, pero no está.

– Rebeca ¿usted le cogió la colombina a Ernesto?
% ¡Veh y por que yo!
– Como usted tiene el bendito vicio de coger las cosas y no volverlas a poner donde estaban.
% ¡Si quiere me voy de esta casa!

* Má, mi colombina pues.
– Eh, acaso yo la cogí ¿Será que me la metí en las naguas?
% ¡Uy, pero guache!
– No me digás así Rebeca, que soy tu mamá. Además, a la única que vi en la cocina fue a su abuelita.
* Eavemaría Má, ya vas a meter a la viejita. Descarada, ella que iba a coger eso.

Anciana mercando en domingo de plaza de mercado.

¡Quedó mocha!

Una historia real, contada por Gloria Correa, gerente de una de las sedes del Banco BBVA en Medellín.

Una niña de tres años de edad, prima de una amiga de la familia, veía cada día, cómo cortaban la leña para el fogón de su casa.

Cierto día, jugando con su hermanito de dos años, la niña le indicó que pusiera la pierna encima del troco donde se cortaba la leña, para imitar lo que hacían sus padres a modo de juego. Solo que esta vez, en vez de un pedazo de madera, lo que cortó fue la pierna de su hermanito.

Como la historia me la contaron a medias, les quedo por confirmar si el hermanito de la niña, perdió la pierna del todo.

Carnicería itinerante en el municipio de Támesis. Parque principal.

A Marco Tulio le gusta el calambombo

Con reposada paciencia, este perro montañero, al cual llamaré Marco, mordisquea lo que será su mediamañana en pleno parque principal del municipio de Támesis.

Marco es hijo de Benjamín, un pastor alemán que tuvo a bien, entrar en coitos con la perra de doña Teresita, después de ser traído por sus dueños a reconocer los pastos de una nueva finca.
Este perro tamesino tiene hogar, pero sabe que los domingos llega la avanzada de campesinos con el fruto de sus huertas cosechadas. Domingo en que se instalan cortinas decarne colgadas del mástil de carnicerías itinerantes.

Cabe decir que este perro es diferente de sus semejantes, pues, a Marco Tulio –digámoslo completo- no le gusta la osamenta carnuda que les tiran generalmente a los criollos como él, sino, que gusta del calambombo. Comenta él -en lenguaje que sólo entienden ellos-, que eso le entretiene, que estimula sus caninos y que procura por el cartílago que trae el osobuco.

Cosas de perros. Creía entender a los criollos de barrio y de pueblo, pero se ve que de mañas están ellos hechos y no a la imagen que pretenden sus dueños.

La sonrisa sincera del montañero, del campesino y del arriero

- Una moneda por favor.
* Plata no hay caballero, si quiere, pida algo de comer. A ver, ¿qué quiere comer?
– Ah, entonces deme dosmil pesos en buñuelos.
* Eh, pero pide con cuota y todo. / Dele tres buñuelos al señor.

Ese fue el diálogo de don Abelardo Franco -el Quijote de la imagen- con Alexánder Lucio, amigo mío en el municipio de Támesis, mientras comíamos parva, cada uno con su esposa.

Ir a Támesis es ir a engrosar la lista de amigos y conocidos, es recrear nuevas sonrisas, es dejarse atender y escuchar nuevas historias y cuentos que nos enriquecen o nos entretienen.

Es rico pasearse por los municipios de nuestra Colombia para reconocernos montañeros y felices, para dejar que la tierra y el capote se incruste en nuestras uñas, para que el olor del verde rural penetre en nuestras víceras, para que esa mixtura de olores y sabores se nos impregnen en cada prenda y en nuestra piel.

Puebliar, para recordar las palabras de la abuela, para perpetuar la oralidad en chistes y en historias de espantos y brujas. Es rico alimentarse de la tierra fresca convertida en cebollas, naranjas, tomates, zanahorias y demás.

Qué satisfactorio es el regreso al campo, donde habita la verdadera riqueza -que no es la monetaria-, donde se arman asados y sancochos con imprevista alegría, donde se sirve la aguapanela en cualquier vasija, con más amor que el que nos pueden servir en restaurantes de tres tenedores.

La sonrisa sincera del montañero, del campesino y del arriero, es profunda y sabia, sabe a tinto -así sea de pasilla-, sabe a pueblo, sabe a tierra origen de mis venas. La sonrisa de Abelardo no se ve en la imagen, va por dentro.

Afiches y verduras: dos caminos tan diferentes

Doña Martha y don Jesús tienen negocios muy diferentes. Ella por un lado, encontró que a la gente le llama la atención los carteles bonitos de novelas y artistas famosos y que a los niños les encanta los adhesivos para pegar en todas partes; mientras que a él, le interesa más que la gente se alimente bien y por eso decidió desde hace 10 años vender frutas y algo de verduras.

Sin embargo doña Martha y don Jesús tienen algo en común: son esposos desde hace 15 años.

Colaboración de Juan Camilo Orrego Soto / Fotos tomadas en Girardota

Rellenando chorizos en Girardota

Y así entre charla y charla con su amigo el vendedor de variedades, don Mario embute y embute el relleno a la tripa ayudándose de un palito por aquello de la higiene, para luego hacer las divisiones y poner a secar el chorizo que luego venderá. La carne que ya no se vendió se la llevara en las bolsas que hay entre la bolsa que dice comcel a donde su amiga doña Nora, la vendedora de plátano, banano y verduras que tiene una nevera y que siempre le hace el favor de guardare la carne que al día siguiente esperara vender; por eso es a doña Nora a quien siempre le vende la mejor carne.

Doctor y Doctora Feliz, terapia de la alegría y la ternura en Manizales

Hospitalizar a un niño es un hecho que altera completamente su vida habitual y familiar. La situación generada por la enfermedad, la separación del ambiente familiar, la suspensión de sus actividades diarias, el sometimiento a diagnósticos y curativos son vividos de traumática

Los  profesionales de la salud ignoran, en algunas ocasiones, esa parte emocional de su trabajo, lo que inevitablemente genera una barrera de desconfianza y frialdad con el paciente y su familia, cuando no, de un franco rechazo.

El Hospital Infantil de la Cruz Roja  “Rafael Henao Toro” de Manizales, ha buscado desde su fundación prestar una atención integral a los niños y adolescentes hospitalizados y busca terapias alternativas y lúdicas que acompañen al proceso de mejoramiento en la calidad de vida y de bien-estar de sus pacientes: los niños.

Dos payasos hacen parten de una estructura académica-artística del hospital para el beneficio de los pacientes hospitalizados. La idea empezó a proyectarse desde 2001 con la visita al Hospital del Grupo de Payasos Hospitalarios Hopie Clown de Ginebra,  proyecto que se trabaja en Suiza desde hace algún tiempo.

La labor de los payasos es ayudar a la recuperación del paciente, mediante una labor terapéutica o asistencial a través de la sonrisa y el uso adecuado del humor como herramienta eficaz para disminuir el estrés y el dolor en los niños o adolescentes hospitalizados.

El Doctor Feliz y su compañera Doctora Feliz, son los protagonistas de esta labor, cuyas visitas son esperadas con alegría y con todo el apoyo del estamento médico. Estos dos personajes son un reflejo del amor y de la preocupación del hospital por hacer las cosas bien y por estar a la vanguardia en terapias que ayudan al bienestar de los pacientes. Conocimiento este que está disponible para llevarse a otros hospitales en nuestro territorio.

El Doctor y la Doctora Feliz cambiaron las tablas, la tramoya, las luces y los aplausos por cada rincón del hospital, y partiendo de sus conceptos teatrales, llenaron sus maletines de sueños, de coloridos trajes, de risas y de juguetes para que niños y adolescentes, se conviertan en protagonistas de una historia que los hace volar, reír, cantar, brincar, gozar y superar su dolor, su tristeza y su soledad.

Amén por ellos.

Jacobo Zimerman nos recomienda este video…

Una decorada casa en Irra, Caldas

Peluches, peluchines, peluchitos, afiches, cartas, credenciales, cajas, recuerdos, recordatorios, perros, osos, piolines, fotos, dedicatorias, relicarios, bolsos, regalos y traídos, cristos, papas y dolorosas, paredes del recuerdo, museos del sentimiento, galerías de vida y existencia.

Al regreso de Manizales, la familia de mi esposa y yo, nos tocó detenernos en Irra, porque mi pequeño hijo, un mono de dos meses, venía con el cupo lleno al interior de su pañal. Nos detuvimos junto a una bombilla moribunda que nos permitiera ver y no tocar, cambiar y proseguir y así continuar sin mayores sorpresas el viaje. La bombilla era testigo de la bella casa que se dejaba ver a través de una puerta abierta.

Valentina era la única anfitriona en aquel hogar me permitió entrar, registrar sus acicaladas paredes llenas de regalos, objetos y recuerdos. Me impactó positivamente aquella casa y la bondad de Valentina, con menos de 10 años de edad, que nos dejó cambiar al bebé, usar el agua y traerles este recuerdo a ustedes.

Esas paredes son la bitácora real de la madre de Valentina, son su blog a la vista de muy pocos curiosos, son su diario personal.

El rebusque en Manizales

En medio de la celebración del Once Caldas en Manizales, los vendedores ambulantes salen a buscar su agosto. Muchedumbres que son clientes potenciales de una probadita, un antojo y la posibilidad de llevar doble jornal a la casa y esta vez mercar más amplio.

Esos días de fiesta y rumba, de celebración callejera, permite que se logre un dinero adicional, para que este domingo por fin, papá cumpla con la salida al parque el domingo o quizás, llevarlos a piscina.

Un vigilante civico – militar

Es un vigilante informal de las calles de Manizales y aunque viste chaqueta de la Policía Nacional, exhibe un carné de conducta militar de la Fuerza Aérea Colombiana.

Pero no, no crean tan rápido que este es un hombre de armas, ni un militar retirado. Es más, el carné de conducta que posa en la siguiente foto, no es de él, pues me dijo que se llama: Mario Correa Arango y en el carné dice: Alberto Ocampo Miranda.

El es uno de esos tipos buenos, sencillos y tranquilos, que nos hacen reír con sus locuras.

Así que, servicio social: quien haya perdido unos documentos a nombre de Alberto Ocampo Miranda, puede dirigirse al parque principal de Manizales y reclamarlo. Lleve dinero pa la liga.

Lustrador acicalado

Libardo castaño Gaviria.

Lustrador bonachón, cargado con cientos de símbolos hechos objeto, cargando su propia colección de baratijas y carajadas, llevando el peso del signo, del objeto kitsch, del objeto aparentemente inútil y llevando por siempre una sonrisa.

Está en Manizales, esperando cliente, esperando un par de sucios zapatos y a su dueño, esperando un saludo o simplemente viendo gente, caminando con su afán y con su aterradora indeferencia para con sus pares.

Así son estos seres, así son estos nuestros hermanos de especie: menospreciados algunas veces.

Los ríos llevan y traen un devenir de sorpresas

Nuestros ríos llevan y traen sorpresas en el devenir constante de sus aguas. Muertos sin cabeza, de piel lijada o sin ella, sin extremas partes, ciudadanos ellos de otros tiempos. Memoria de sus familiares.

Nuestros ríos llevan las heces del consumo para que el espinoso bocachico se divierta llenando su buche antes de que un chinchorro lo atrape. También llevan: vacas hinchadas, sombras en perspectiva, vástagos de plataneras moribundas, ramas cortadas por torrenciales aguaceros, muertos sin velar aún, lágrimas y mucho llanto silencioso.

Nuestras cárdenas cañadas atraviesan los barrios y llevan: colchones despreciados, zapatillas sin par, camisas que nunca más fueron colgadas al viento, muñecas mancas, cuerdas y cordones, telas de no se sabe qué, polvo de ladrillo y cemento, aguas jabonosas.

Nuestras quebradas bajan pocillos sin asa, bolígrafos secos, muñecos muertos, frascos y tapas, ollas viejas, arroceras malas, televisores ciegos, radios que hacen gárgaras, ratas pescadas en la cocina, perros envueltos en periódico, gatos de raza irreconocible y alguno que otro muerto.

Y si usted vadea esas quebradas o cañadas, también puede hacer una buena lista para un inventario personal, inútil, por supuesto, pero entretenido para otros.

En las imágenes: Accidente en el río Medellín. Afluente del río Medellín. Río Cauca. Río Magdalena en Puerto Berrío.

La Piel de la Cebolla

Por: Daniel Botero Arango
Especialista en Periodismo Urbano – U.P.B.

Para conocer la piel de la cebolla y su proceso de posterior desnudez natural hay que ir a la Plaza y comprobarlo en las manos de su vendedora que, seguramente, fue quien la reservó hasta hoy que la compro, en este mercado popular al aire libre, donde hay ambiente de fiesta, donde la gente conversa, regatea, degusta antes de la compra para comprobar la calidad; donde unos y otros se llaman por su nombre, se miran y se tocan. Ella, con su sabiduría campesina que ignora los discursos del servicio al cliente, el mercadeo “one to one”, la disposición de productos y que, seguramente, no ha pisado un hipermercado de nombre impronunciable, goza de la presencia de sus clientes, a los que hace sentir como sus hijos cuando les recomienda lo que deben llevar y cómo lo deben manipular para aprovecharlo de la mejor manera.

Esas manos ajadas y esas uñas con la tierra de esta mañana cuando arrancó las cebollas para exponer en la Plaza, se confunden con la piel de la cebolla que me habla de una tradición, de una historia que no se detiene con mi regreso de Jericó, donde quisiera permanecer. Ella se puso su mejor vestido, las últimas aretas que compró y su infaltable e impecable delantal blanco, que apenas se acabó de secar hace una horas antes de salir de su casa en la vereda Castalia. Vuelvo y la miro y no puedo evitar el recuerdo de mi abuela con su delantal cuando preparaba galletas y Marialuisas en la casa de Barrio Prado. “Cuánto es que va a llevar, mijito”, me pregunta mientras caigo de mis recuerdos; “lo que le falta por desvainar”, respondo todavía obnibilado, porque realmente lo que quiero es que continúe su arte de pelar la cebolla con esa mística, con esa gracia, con esa pasión que sólo se vive en la plaza de mercado popular.

Pericomancia, un oficio casi extinto

Pocos son los pericos que tienen como oficio la cartomancia, pero no a través del póker, sino, de cartas que rezan la fortuna y el destino de cristianos desobedientes, que contra todo mandato de la iglesia, cristianos hay, que insisten en conocer los afortunados o desabridos visajes del destino.

¿A cómo el futuro, señor?
A mil pesitos no más.
Sáqueme uno, pues.

Y al instante, este señor con más de 50 años en el oficio, toma en sus viejas manos, uno de los pericos mánticos, para que cumpla la misión para la cual fue entrenado. Cabe decir, que para darse picos con su parejita, no fue entrenado, que ello corresponde a su fiel naturaleza. –Como al mico le es, el sacar piojos y comérselos y al hombre a veces, matar-

Del pico de este emplumado agorero, tomé el papel que reza lo que sería el destino de mi vida. Antes, había preguntado al destino cuál era la fecha de mi muerte. Me guardé el papelito que quizás tuviera la fecha y hora de mi deceso y lo guardé en el bolsillo de mi camisa esperando estar preparado para saber el momento de mi muerte –Como en las cartas rozadas de la Muerte en “Intermitencias de la Muerte, de Saramago”.

Después de haber visitado, pues, el pueblito recreado de Tutucán, no fui capaz de desempacar el sobre de la muerte y saber cuándo partiría de este mundo -mi carne a verdes pastos, mi alma a un cielo nuevo- y en la valentía de vivir sin saber mi fecha de vencimiento, me acerqué al puesto de trabajo de los pericos y devolví esas terribles letras al cajón de los destinos.

¡Qué cuentos! Yo en esa fecha no me muero ¡qué va! Que se vaya otro ese día, que lo que soy yo, aquí me quedo. Rebelde y majadero.

Imagenes tomadas en Tutucán, una representación de pueblo antioqueño en Rionegro / El término: Pericomancia ha sido acuñado por mí, para este texto.

Montañeros con orgullo

Por qué a algunos les ofende el término “montañero”. Sé que esta palabra ha sido usada en tono peyorativo, pero para mí significa: montaña, aire puro, guarniel, frisoles, cabuya, aguapanela, traguitos, tinto, arepa y sombrero. Montañero huela a campo, a estiércol de vaca, a cochera e marrano, a tierra negra, a yuca recién arrancada. Montañero sabe a negocios, a malicia, a picardía, a sonrisa y saludo de buenos días. Montañero se parece a arranque, a caminada sin cansancio.

Yo soy montañero nacido en el valle, nieto de campesina que recogió café. Soy montañero del vivo y del bobo también, del vivo que no engaña sino que vive; y del bobo que no chorrea baba, sino, que no se deja amedrentar.

pala de cuerno que sirve como cuchara para sacar grano de los graneros.

Las tres cajas que ven a continuación, corresponden a las antiguas medidas de peso para comprar grano en tiendas y graneros: Cuartillo, Pucha y Media Pucha. Y el papel periódico para hacer un cono y envolver la compra.

Jericó, Antioquia. Subregión Suroeste.

Tabaco, sombrero, carriel y camisa a rayas… tan común, tan particular

Texto por: Marta Eugenia Laverde Córdoba. Asesora y Consultora en Educación ambiental. / Profesora mía de Diseño Gráfico en la UPB de una asignatura, que si la revelamos, era simplemente, Filosofía. Marta es graduadad en Filosofía, de voz calmada y buen humor fino.

Mi estampa, ya casi irrepetible por estos tiempos, es testimonio de los ires y venires por mi pueblo antioqueño, Jericó, pero seguramente si vas con tu máquina de retratar por los pueblos vecinos creerás que “ya me viste en otra parte”. Porque somos los vivientes de esa bella estirpe del arriero que aún sobrevivimos en las esquinas de los parques compartiendo, alegres y titinos , los  recuerdos y futuros posibles de los territorios rurales de nuestra Antioquia.

Encachacado y bien aseado busco a mis paisanos para degustar el tinto de la cálida mañana del Domingo mientras conversamos sobre la prole de cada quien y el aumento de palomas tristes en el parque.
Eso sí, sin lugar a dudas, siempre he contado con la voluntad para decidir lo que voy a hacer cuando baje al pueblo porque hasta que yo esté, estarás allí: Resurrección del alma.

En la imagen: Pedro Luis, Jericoano fumando su pucho `e tabaco. / Jericó, Antioquia.

Y vos, ¿qué querías ser cuando grande? – Titiribí, Antioquia

La estampa de estos dos adultos, como remembrando, mirando por encima de las casas como si allí estuviera el pasado; esa mirada de día lento y cansancio de la nada, esa pose del que espera lo cotidiano y el mismo viento cada día, esas miradas, pues, me hacen preguntar a mis lectores:

¿Qué querías ser cuando fueras grande?

En el listado de siempre, prevalecen: bombero, policía, médico y maestro. ¿Qué otra cosita querías ser vos?

  • Múnera: Verdulero. Pa mantener ese fajo de billetes que tenían en el delantal blanco y sucio pa devolver.

Para la siguiente imagen, les recomiendo afinar la mirada al zapato del señor de la izquierda de camisa curuba, un zapato 3 tallas más grande. Y cómo no, los radios que cuelgan como morrales.

Imágenes tomadas por Juan Camilo Orrego Soto de 17 años de edad. Titiribí, Antioquia.

Nota del autor: Parque de Titiribí en una tarde de domingo soleada y tranquila. Los abuelos han venido de visita al pueblo con su mejor pinta dominguera y se sientan junto a la pileta después de misa de doce, otros -que la pasan ebrios días enteros- llevan la música a todas partes en versión portátil de las grabadoras de antaño.

Que no le metan gato por liebre

jajajajaj. -¿por qué la risa? / Porque la verdad, no sé qué escribir viendo las dos fotos / ¿Y entonces? / Pues me surgió una idea: proponerle a mis lectores que me escriban un texto inspirado en este post, me lo envíen como comentario y hacemos un salpicón con lo que me llegue. ¿Qué tal? / Puede ser un relato, una historia, un recuerdo, un cuento… cualquier cosa que le inspire o recuerde la foto.

La imagen fue tomada en una tienda, de aquellas, de las viejas. Hermoso granero en Jericó – Antioquia.

Espero que esos tantos visitantes de fuera de Colombia, me escriban -a ver si aportan un poquito jajaja-. No me hagan quedar mal pues.

Gloria Ce. Recordé un poema de Piedad Bonnett en el que el protagonista es un gato.
RECICLANDO
Piedad Bonnett
Cuando papá en un ataque de rabia mató al gato,
a mi gato Bartolo
porque metió la cola entre su caldo
y porque ya era viejo y no cazaba como debía ratones
y además era caro mantenerlo,
cuando papá borracho lo mató con sus manos,
hubo una gran algarabía en casa.
Vinieron todos, todos;
mi hermana dijo: guárdenme los ojos
para un par de zarcillos, y Martino,
nuestro vecino, se pidió las tripitas
– sirven para hacer cuerdas de violín –
y mi mamá, que al principio lloró, lloró conmigo,
quiso la piel
para ponerle cuello a su chaqueta,
y los bigotes
se los pidió mi hermano Eladio el mecánico,
y los cojines de sus patas fueron
lindos alfileteros
para la bruja gorda que vive atrás del patio
y es modista.
Lo que sobró lo hirvieron con sal y con cebolla.
Se lo dieron a Luis, que duerme en nuestra calle,
pues también sirve el caldo de gato para el hambre.
Yo me pedí los huesos.
Uno a uno los muerdo delante del espejo de mi hermana
porque dijo mi abuela
que al morder el que toca se vuelve uno invisible.

Ana María: El flash electrizó el gato que antes dormía en la pesa, porque en estos días de crisis las verduras no las compran porque tampoco se producen lo suficiente. Solo queda esta tienda y la tendera con su gato dormilón y erizado, esperando un cliente dominguero o bueno, un fotógrafo curioso.

Eliana desde Rotterdam: En mi casa los gatos han hecho historia: el gato que le gustaba el aguardiente y se volaba con mis tios a “parrandiar”; el gato que pensamos era macho hasta que entro en celo y quien le cambia el nombre a esas alturas?; el gato mono; el gato serenatero que nos deleitaba con sus maullidos a las 3:00 am; el gato al que le daba miedo los ratones; la gata que fue el amor platónico de un par de perros; y … y … y que nos dirá la señora en naranja sobre este gato blanco?

Claudia Ávalos: Hoy me toco hacer ronda… para pillar al raton que nos esta destapando las bolsas de arroz.

Estampitas de El Carmen de Viboral

Doñaaa… Doña, ¿hay bolis? (Imagen de patricia Valero, Directora de Planeación Estratégica Integral – Gobernación de Antioquia.

Déjeme ahí ajustaíta la puerta

Comentario de Gloria Ce: Dura Mune esa imagen de la casa. Me parece bien apropiada para estos días en que todos estamos dizque de fiesta porque el BID está cumpliendo 50 años y la realidad es que el tal “desarrollo” sólo ha sido para algunos, para el sector financiero que cada vez es más rico mientras otros apenas sobreviven. Estas cosas duelen, aunque uno a veces las olvida, pero esta imagen que publicaste hoy me toca de nuevo. Por fortuna existe el cariño de los amigos y la energía positiva de muchas personas que lo reconcilian a uno con la vida con todo y lo triste que puede llegar a ser.

Consuelo bendita, se largó a llover. Entrá la ropa querida.

Corresponsal: Carlos Torres del Departamento Administrativo de Planeación. Imágenes tomadas en El Carmen de Viboral, Subergión Oriente. Antioquia. Pillate otra imagen de Carlos Torres

Mi primer oficio: embolador – lustrador

He de contar que mi primer oficio, a los cinco años de existencia en esta vida, fue el de embolador. Corrijo: el primero no, sino, el segundo. Mi primer oficio en la vida y en la cuadra allá en Manrique, era el de recolector de BOÑIGA* seca para mi abuela echarle a las matas. Ya supondrán… a veces era objeto de burlas -hoy me río yo-.

Mi primer oficio, pues, fue el de embolador. Como nunca fui amante a los dulces, mamá llegó una noche -agotada como siempre- con una caja para lustrar zapatos. Me la compró, por supuesto, equipada con una lata de betún Cherry, un cepillo para untar y otro para dar brillo. Esa semana me gané mis primeros pesos, casi centavos. Mi madre era feliz descargándome zapatos por montones y bolsos también. Para lo que no estaba capacitado aún, era para untarle Griffin a las zapatillas blancas -muy usadas en los setentas-, esa era una labor mayor para mí.

Aún guardo la cajita de embolar original, pero allí no cabe nada. Me compré una más grande que comencé a adornar, estilo calle. Después les contaré mi siguiente anhelo: ser VERDULERO y el porqué y el cuento de la BOÑIGA. Los dejo con este bello personaje de Jericó, Antioquia. ¡Este Jericó me arranca fotos y suspiros en los ojos!

boñiga – moñiga

f. Excremento del ganado vacuno o caballar.

Resignificaciones en Copacabana

Algunos le llaman ordinario, otros le llaman Kitsch, son simplemente resignificaciones del objeto en uso. Configuraciones del consumo. Por otro lado: creatividad, innovación, talento, recursividad.

Otro objeto configurado en: Aquí come la vaca que se bañaba sola en la tina.

¿Querés conocer el cementerio de Copacabana? / ¿Y algún esténcil? en Homo Habitus?

Cementerio de Copacabana

12:1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento;
12:2 antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia;
12:3 cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas;
12:4 y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas;
12:5 cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;
12:6 antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo;
12:7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
12:8 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad.

Eclesiastés 12:1-8 / Versión Reina Valera 1960

  • Cuando muera, quisiera ser hoja de papel, postal de barrio popular o teja de barro.
  • Cuando muera quisiera ser Guayacán Amarillo, pajarito, puede ser Cucarachero.
  • Cuando muera quisiera ser agua de río y derramarme en el Magdalena.
  • Cuando muera quisiera ser pasto veredal y ser alimento de grillos.
  • Cuando muera quisiera ser un tronquito de madera de esos para cuñar cajoneras.
  • Cuando muera quisiera ser planta de algodón, teñirme de colores y ser colcha de retazos.
  • Eso sí, sin mariachi, sin flores ni llanto. Solo fiesta, risa y canto.

Cementerio de Copacabana en la subregión Valle de Aburrá de Antioquia. Foto Caminata. / Ver más de la Foto Caminata / … y en Homo Habitus

Chilangos al aire a ver si se secan – Copacabana

Antes que nada, me encanta tomar fotos a la ropa secando y nada tiene que ver con la pobreza. Bienaventurados los que no viven en apartamentos porque su ropa será secada.

* Vecina ¿cómo le baila?
– ¡Ay mija, aquí lavándole esta ropa a Zaira que tenía TODA la ropa sucia!
* Así me tiene Albeiro. Pa eso que le da por cambiarse dos veces al día
– ¡Qué conchudez, que fueran ellos los que lavaran!
* A veces me toca ponerle los tenis al lado de la estufa
– A mí, detrás de la nevera jajajaj
* ¿Oíste ole, y vos qué detergente usás?
– ¿Detergente? Oiganaesta. Puro jabón azul mija, cuando no, pura agüita y estregue duro
* ¡Qué tenis tan lindos los azulitos!
– Se los trajo el Niño Dios a Verónica, como me ganó el año después de tanta lucha…
* ¿Y dónde los compraste?
– ¿Pa qué, pa comprar los mismos? ¡bendito vicio que tenés vos de comprar lo mismo que le compro a mi niña eehh!
* Ehh, venaesta pues… ¡Quitame esa ropa estendida ahí, que ese es el frente de mi casa!
– ¡Veh, qué le pasa mija, deje de estar averiguando chismes!

Ropa secando en el municipio de Copacabana. Cotidianidad en el Valle de Aburrá. Caminata fotográfica.

Ver más imágenes de la caminata en Copacabana en Homo Habitus…

Ropa secando

Aunque el sol no había llegado aún a Copacabana -quizá no quizo pagar el peajito-, sus habitantes insistieron en sacar a secar la ropa previamente lavada, previamente ensuciada y así mismo en un devenir inverso.

Los bomberos hicieron lo suyo con las botas -se dice que las botas son más generosas en guardar olores-, y en un improvisado parapeto de secado, fueron puestas el par de juegos a la voluntad del sol, incipiente y tímido a esa hora.

A medio día, y viendo Sol, que nadie lo recibió, decidió marcharse y dejar así no más, a los chiros que tanto dependían de él para orearse un ratico aunque fuera. Es decir, esos chilangos que colgaban de las improvisadas cuerdas, se quedaron mojados hasta que el viento tuviera la bondad de secarlos.

* ¡Ay mija! Se quedaron esos cucos sin secar -¿usté queseva poner mañana?-
– ¡Ay mija! pues los fucsia, no ve que mañana es la fiesta de Yurani
* ¿Y seva poner todo eso mojao?
– ¡Oiganaesta! no ve que yo los pongo detrás de la nevera
* Vos sos como yo, yo lo que pongo detrás de la nevera son los tenis Croydon
– Jajaja muy charra. Y si no se me secan, pues me pongo el del vestido de baño
* Jajajaj, a mí me tocó así ayer

Imágenes tomadas en la Caminata Fotográfica en Copacabana, Antioquia. Subregión Valle de Aburrá.

Copacabana: Ningún corregimiento, 15 veredas: Alvarado, Ancón, Cabuyal, El Convento, En Noral, El Salado, Fontidueño, Granizal, La Veta, Montañita, Peñolcito, Quebrada Arriba, Sabaneta, Zarzal Curazao, Zarzal La Luz. / Atlas Veredal, Departamento de Antioquia. Gobernación de Antioquia.

¿Que yo tengo cara de mimao?

Nada mejor como burlarse de sí mismo. Nada como reírse de sus propias actuaciones. Nada como conocerse y escalar más alto cada vez. Escalar en la carrera por ser feliz, por conocerse, por reír más seguido.

Rumbo a la grabación de El Artesano en El Carmen de Viboral donde tomé estas imágenes, conversábamos varios del equipo de producción y no me creían que había prestado servicio militar y menos en Puerto Berrío en Antioquia. No me creían porque tengo cara de mimao decía uno de ellos. La cosa no me ofendió, pero confieso que me dio vueltas y vueltas y vueltas como pajaritos en la testa. ¡Llegué a una conclusión!

Creo que sí, que tengo cara de mimao (mimado, contemplado). Y me alegra tener cara de mimao y no de tristeza, de corrupción, de ira, de amargura, de aburrición, de inestabilidad, de ladrón, de sospechoso. Creo que sí, que tengo cara de mimao, de criado con amor, de formado con tezón y con rejo muchas veces, dando gracias que con verbena no.

Lo que tal vez no sabía mi interlocutor, es que aunque mi rostro revele lo dicho por él, mi vida ha sido adornada de gran cantidad de pasajes muy difíciles que lo van formando a uno. Y en este preciso instante en que escribo este renglón, acabo de borrar un listado de esos pasajes duros y de cómo tuve que asumir el liderazgo económico de mi hogar materno. Lo borré porque para qué decirlos cuando el listado sería como una actitud contestataria y no es este el caso. Me guardo de esa manera y para otros momentos en que me esté burlando de mí mismo, ese listado de cosas, nacidas en la intimidad de mi hogar y que me dicen que tal vez fui mimado, mimado pero no inepto, bobo, inútil, vividor, mantenido, renuente, perezoso, descuidado, ocioso, vago, atenido.

Eso sí, mimado sí jajajajaja. Nada como cuando mi esposa me rasca la cabeza… mmmm ese placer no me lo cambio. /

PD: Mi padre ofreció comprarme la libreta militar a lo que le respondí un tajante NO. No me iba yo a perder semejante aventura.