Brillos y sombras del trópico

Ciudad Bolívar, tierra donde los colores del trópico pasan su vacaciones. Descienden de un sol fulgurante y se cuelan por entre los retazos de espacio que dejan las ramas de los samanes*.

Su parque, esplendoroso recinto de niños y de miradas ancianas, alegres, prestas a la vida. Allí retozan los ánimos juveniles, allí se recrean las frutas con sus nuevos dueños, allí descienden las sombras para reposar en su piso anfitrión.

Ciudad Bolívar, otro destino del Suroeste Antioqueño para visitar.

¡Estos perros! Amigos sinverguenzas

Conozco dos amigos, uno de ellos muy orgulloso para decir que se aman con amor hermano. Conozco dos amigos que la distancia no mella en la relación. Conozco que se llaman y juegan como cuando eran mozuelos coquetos en busca de dama.

 

Parecen cachorros hijos de la misma leona, jugando con sus garras, mordiendo de mentiras, luchando, siendo ellos. Parece que se pelean pero simplemente es la vida de dos machos queriendo ser el alfa.

 

Conozco un par de amigos, montañeros ellos, de corazón templado y trasparente, que se extrañan y se quieren, que abonan de a pedacito con cada llamada, se preguntan, se bromean. Verlos a ellos, es ver dos piernipeludos disfrazados de hombre, sonriendo, extrañándose.

 

Así serán mis amigos, como la amistad de ellos, con almas de adolescente y ropas ejecutivas. Así serán mis amigos, sin que la distancia raje el filo. Así serán ellos, eternos aún en las diferencias con que nos pintó el creador. Esos opuestos pensamientos nos harán más ricos y en las plenas disputas nos donaremos sonrisas, seremos nosotros y seguiremos viviremos como hermanos.

 

 

La amistad nos hará sentir por siempre niños. Dedicado a dos amigos que conozco.

En la imagen: Gobelino enmarcado al interior de un hotel en el municipio de Cañas Gordas, Antioquia.

Bajo una lluvia de color

Puesto de venta ambulante de collares, cadenas y demás bisutería plástica. En el marco de las fietas del folclor y el deporte en Cañas Gordas. La gente muy animada en las fiestas, buena participación y buena convocatoria para ver los actos culturales. Lo malo: una señora a la que se le cayo un chuzo (pincho, brochetas) al suelo bautizado por la lluvia, se hizo la morronga y volvió a ponerlo en su improvisada parrila al carbón… ¡Es quel fuego mata todo, asosí!

Los Churritos de Mentol

Que después no diga Diana mi esposa que no la invité y que no la saqué a pasear. Nos encontrábamos en las fiestas del Cacique Toné en el municipio de URRAO y de vuelta al parque encontramos este puesto de venta de churritos y se nos antojó una “mecatiada*” ¿pero quién come churritos que sepan a MENTOL? El mentol tal vez para destapar la nariz, cepillarse los dientes, pero no para unos churritos.

Pero como soy tan metido, me acerqué a la vendedora y le pregunté ¿Venga, señora, de verdad saben a mentol esos churritos? y ella con una sonrisa como ya acostumbrada a esa pregunta me respondió: “Lo que pasa es que al anterior dueño de este carrito le decían Mentol, y por esos son famosos aquí los Churritos de Mentol”. Fui y le di la razón a Diana y una pruebita que la vendedora me dió. ¡Y pa qué tanta vaina si nisiquiera compramos churros!

 

Mecatiar*= Gastarse la plata en comidas ligeras o rápidas generalmente poco sanas y sí muy ricas, para después la mujer estarse arrepintiendo al ver llantas y conejos en su silueta femenina.

Oficios sin masculinos orgullos

Con mi nueva experiencia conduciendo el programa El Artesano del canal Televida, Canal 42 en Une, pienso a veces en ciertos oficios que con frecuencia realizan las mujeres pero que bien podrían estar también en manos de hombres sin que se quebrara esa masculinidad tan exacerbada. He aprendido algo de costura, de taracea (chapilla), estuco plástico, puntadas, vitral, pincelada, óleo, acrílico, pintura en tela y demás técnicas que presentamos en el programa.

Me pregunto ¿si en algún momento de la historia nos verán haciendo una mochila o un par de guantes en lana virgen mientras esperamos la cita en la EPS?, ¿Será que nos vemos cambiando de actividad a medio día, cuando reposamos el almuerzo?, ¿Será que mientras nuestra esposa prepara los alimentos, nos verán ensayando unas pinceladas en acrílico sobre tela?

Pues la verdad, nuestro machismo latente no nos dará el agradable permiso de trabajar en estas técnicas que de manera implícita hemos relegado a la mujer. A veces nos da miedo reconocer esos otros genes femeninos que llevamos los hombres. ¿O qué se hizo entonces el aporte de mi mamá allá en la cama cuando se pegó la voladita?

Termino diciendo que la mi NEGRA está cumpliendo 30 años de existencia y si quieren conocerla, los invito a pasar a mi primer blog para que la conozcan…

La imagen fue tomada en Santa Fe de Antioquia. Fe sin tilde. Nunca la lleva, pues sólo hay una fe y no hay necesidad de diferenciar este monosílabo de otro.

Comentario de Maria: Invito a que investiguen la Pedagogía Waldorf, en la que se enseña a niños hombres y niñas mujeres, manualidades como tejer con dos agujas, fabricar calcetines con 4 agujas, hacer crochet, entre muchas otras actividades totalmente bellas y creativas que enriquecen el aprendizaje y forman valores y disciplina además de centrar la atención del alumnado, formar su voluntad y un sinnúmero de cualidades, existe un Centro donde se capacita a profesores en esta bella pedagogía, se llama Centro Micael, y un hermoso Colegio donde funciona dicha pedagogía, se llama Colegio Isolda Echavarría.

Es que no me dejan salir

Las caras están lánguidas, los ánimos en el solar. Ya me bañé pero aún así no me dejan salir. Mis amiguitos juegan y se burlan de mí. Yo hago la estrategia de decirle a uno de ellos que vaya y pregunte a mi mamá que si me deja salir, y él muy obediente para completar el juego, llama a doña Rita, “Oña Rita, que si deja salir a Mariana, ah venga, es un ratico no más, ¿Y es que se portó mal? – Mariana que no, que no la dejaron salir, que usted sabe porqué. ¿Y por qué?

Daniel, el perro de que vela cada día en la carnicería también está aburrido, él sabe que sin Mariana no juega.

Amáa, venga, un ratico no más. Yo no le vuelvo a contestar así, venga. / Imágen en Sopetrán, municipio de Antioquia.

El mejor amigo del perro

Pero para qué perro fino, cuando el criollo tiene más hermosa mirada. Para qué comidas artificiales, cuando estos agradecen cualquier huesito. Para qué enseñarle modales, cuando estos son puro cariño y lealtad.

Perros criollos, ecléctica mezcla de pedigrí con calle, de raza con pulga. Estos perros de calle sí saben vivir la vida sin preocupaciones del mañana o porvenir. No se estresan si no hay hueso o si no hay cobija porque saben que a la vuelta de la esquina puede haber cualquier ñervo para entretenerse. Si saben de hambre, la viven con su dueño. Si saben de indigencia, comparten frío y mugre.

Si su dueño es reciclador, ellos son vigilancia y control. Si su dueña es ama de casa, ellos son compañía y amor. Perros criollos, ambulantes y callejeros, su mirada es mejor que la de los de abolengo canino.

Este niño de botas Machita, adaptadas a las necesidades locales, posa y reposa al lado de un fiel compañero de vigilancia en parqueadero. Santa Fe de Antioquia.

Más historias de perros callejeros:

Venta de jardines

Venta de jardines en Santa Fe de Antioquia.

Triste es ver que en Santa Fe de Antioquia no se ponen de acuerdo para escribir bien el nombre de este bello municipio: Santafe de Antioquia, Santafé de Antioquia, Santa Fé de Antioquia. Incluso las vallas oficiales que presentan los lugares turísticos, tienen su nombre mal escrito. ¡Pero bueno! Siempre será delicioso visitar, pasear y disfrutar este municipio del occidente de Antioquia. Tiempo desde Medellín: Hora y media.

Arepa e chócolo con quesito

Qué cosa más rica es ese binomio culinario de la arepa de chócolo* con quesito y mejor cuando se forma aquel triángulo amoroso a la llegada de un espumoso chocolate en leche. Sí señores, ah fríos que nos ha quitado ese trinomio de sabor. Ah tardes que nos han acompañado paralelo a una buena visita parviada*. Cuán sencillos y humanos nos sentimos cuando comemos del fruto de la tierra cocido al calor del fuego. Cuán prehistóricos y felices, naturales y desnudos nos sentimos.

Las panochas de Adela en Urrao, en las fiestas del Cacique Toné. Nótese que las parrilas son radiadores de nevera.

*Parviao: De parva. Insumos para tomar las “onces”, el algo, la merienda. Panes, tostadas, calados.
*Chócolo: Maiz blando. Choclo

Maaario a molerrrrrrr

“Mario a moler”. Esta frase que me acompañó durante mi crecimiento, es relativa a un objeto en vía de extinción: la máquina de moler. En ella fortalecí mis músculos, molí el arroz tostado para hacer cofio, la desgranada mazorca para las arepas de chócolo, la carne para la comida y la yuca para suavizar las arepas.

 

Corona es la marca, que en alto relieve, resalta en esta tecnología. Un trapo reposa en lugar de la manija de madera que se quebró décadas atrás. Otro trapito sirve para ajustar la parte trasera desde donde se aprieta y a medida que uno comienza esta campesina labor, se ajustan las mariposas que apretan las partes y hace la masa más fina.

 

Hoy en día me imagino las juventudes preguntando a su madre: ¿Qué son esos dos huequitos en el poyo de la cocina?, es más, muchos ni han visto esos dos huequitos en el poyo, y menos saben qué es un poyo.

 

Extrañeza la de Lina y Giovanni, a cuya boda fuimos mi esposa y yo, cuando en la lista de novios, un máquina de moler estaba entre los regalos a escoger, que “porque a Giovanni le fascinan son las arepas así, molidas”. Pero ambos se rieron copiosamente cuando al instalar la máquina en su nueva casa, no encontraron los dos huequitos para instalar este adminículo culinario. “Pues va a tocar decirle a su mamá que mande la masa ya molida mijo, porque aquí se fregó”.

 

Es que ya no se hacen cocinas ni poyos para moler el maíz. En la imagen: Doña Adela está moliendo el maíz para las panochas, las verdaderas arepas de chócolo. Urrao, Antioquia. Fiestas del Cacique Toné.

El nombre de Dios

En el mundo de las artesanías hay un término que define la primera venta del día o de la feria y que abre con buen augurio el resto de la jornada.

En algunas ocasiones he participado como artesano vendedor de mis creaciones en ferias de artesanías. He de decir que es un mundo particular, con lenguaje común y mañas que pasan de artesano en artesano. Todos llevan sus sillas, coca del almuerzo, metros de costal de fibra sintética para cerrar el “chuzo” en la noche, extensión de energía con bombillo incluido para las tardes y noches, etc.

 

De todo ello, lo único que yo llevaba a mis ferias era la mercancía y la coca del almuerzo, del resto yo no tenía ni idea que había que llevar. El caso es que en unas me fue bien y en otras me pasó como el café con leche cuando queda muy oscuro, que la vaca pasó volando.

 

El caso es que cuando se abre la primera venta del día, los artesanos hacen el ritual de persignarse, billete en mano, y clamar audiblemente ¡Bueno, ya me hice el nombre de Dios! ¿Será que lo diezman? No creo.

 

En la imagen: Parque de Sopetrán en Antioquia. Domingo de mercado en el parque del municipio.

Dulces que me llevan al pasado

Nunca fui muy amante a los dulces. De niño incluso, pedía confites el día de los disfraces y se los regalaba a una anciana que tenía una caseta de ventas (Chaza) callejera, solo me quedaba con los Supercoco no más. Recuerdo de todas maneras ciertos detalles que me hacen esbozar una sonrisa:

  • Los chicles Globo, que destilaban rojo y sabor en grandes cantidades
  • Los pequeños cuentos del Chavo del 8 que venían en Yupi
  • Las bolitas de chicle que mi abuela me prohibía que porque daban caries
  • El cofio que hacía al escondido en mi casa por las tardes
  • El ponqué Ramo que compraba en la tienda Puerto Arturo en Manrique a 2 pesos
  • Los bolis me eran prohibidos tajantemente. Bolis: jugos hechos de agua sucia con anilina y sabor empacados en una bolsita. O por lo menos eso me decían en la casa adjunto a la prohibición.
  • Los Snaky aún los consumo, delicioso.
  • Y la mejor chocolatina del mundo, ahí no hay “milkygüey” que valga, lo mejor en chocolatinas es la pequeña Jet. Cosa que si van a EEUU y me van a traer cositas, o ustedes que me escriben desde todos los lugares de la orbe terrestre, tráigame periódicos de sus lugares de residencia, porque la chocolatinita me la compro yo aquí.

Lo de los periódicos es en serio, estoy coleccionando periódicos de otros lugares del mundo, por si vienen, me traen uno. En la imagen: Caseta de ventas en Urrao, tomada en las tradicionales fiestas del Cacique Toné.

¿A cómo la chunchurria con arepa?

Ir al Pedrero en  Medellín, hoy Plaza de la “Luz”, era como un castigo por el pantanero al que eran sometidos mis tenis Atomik o quizá los Croydon. El caso es que hoy hablo como un viejo, diciendo… “Vea, a mi me tocó ir al Pedrero a mercar” así, con ese tono arriero que tenemos algunos.

 

Ya luego fue la Plaza Minorista. Museo del color es esta plaza que no cambio por otra. Allí seguía acompañando a mi abuela o a mi madre, para ser el cotero de ellas, con la recompensa de que cuando llegáramos a la zona de carnicerías, una libra chorriante de chunchurria me esperaba trenzada ella, colgada sobre el horizontal, como diría Jorge Eliécer Campuzano.

 

Ahí sí que cargaba el talego, cual loco que roba niños, con una moral más alta, porque en casa me esperaba el sartén que recibiría gustoso, esa libra de chunchurria, y un limón que esperaba llover sobre tal fritanga.

 

Y aunque algunos estremezcan el rostro con pucheros escrupulosos, hay otros que quisieran tan humilde vianda colombiana. Eso con limón y arepita tostada, ¡Hum! – De venta en la Avenida Oriental, en Junín y en la Avenida De Greiff… por la noche.

 

En la imagen: venta de chunchurria, papa criolla, buche, pincho y arepa e chócolo en El Peñol, Departamento de Antioquia. Celebración de los 30 años de la nueva cabecera municipal.

Oreja, buche y trompa peluda

Yo puedo parecer muy montañero y tal vez lo sea a mucho honor, pero yo perro frío si no. Hasta ahí llega la montañerada mía. A mi el perrito, que sea caliente y hecho a la vista. No por desconfianza, sino, pa que no se enfríe la salchicha.

 

Más bien déme una arepa e queso, desas que están asándose ahí. Y echale lecherita.

 

Ventas de fritanga en la celebración de los 30 años de la nueva cabecera municipal de El Peñol, municipio de Antioquia.

Una paradita saludable

El viento nos viste y nos rodea, el sol nos ve desde lo alto hace rato, El calor aumenta y eso nos dice los cercano que estamos a la alegría y el disfrute. Aromas de árboles varios entran por mi nariz, pero yo voy rumbo a Sopetrán, pero una paradita en plena vía no cae mal. ¿Cómo se llama esta fruta? – Níspero. ¡Ahh, ese es el níspero, ¿me deja probar? Claro, pero esa no que ya está podrida. Nena, ¿llevamos tamarindos pa la familia? Deme 4 paquetes por favor.

Y así nos detuvimos por un instante bajo el intenso calor ardiente por cierto de San Jerónimo, Occidente de Antioquia.

Carretera tropical

Guanábana, piña, corozo, banano… esperan por los clientes que rumbo a sus fincas pasan por esta carretera en San Jerónimo, Occidente de Antioquia. Y para probar estas delicias tropicales debes hacer pequeños sacrificios: para comer la piña, hay que pelarla; para saborear la guanábana, hay que descubrir las pepas y limpiarla de ellas; para masticar corozos primero hay que dárselos al infante para que juegue con ellos estallándolos con una piedra. Con el banano la cosa es fácil, pero por favor, no me deje la cáscara por ahí tirada.

Un descansito en Bolombolo

Detener el viaje rumbo a la alegría, parar un momentico para mojarse la cara y descansar la nalga. Sentarse en Pollos Mario y pedir la especialidad de la casa, que no es pollo, sino torta de pescado, bautizarla en limón y resguardarse a la sombra de un imponente samán, ver pasar más carros y continuar la marcha rumbo a otra parte, porque Bolombolo es para parar.

Comprar mamoncillos o la fruta que esté de moda para picar en el camino, llevar los dulces para los que cuidan la finca o irán a abrir espacio en la casa a los que vienen de la metrópoli. Comprar una bolsa de agua, mojarse la cabeza y seguir.

En la imagen, ventas en Bolombolo. Centro poblado de Bolombolo, perteneciente a la vereda Bolombolo, municipio de Venecia. Venecia: 2 corregimientos, 17 veredas, 61 Kms desde Medellín. Plátano, ganadería, café, carbón. Atlas Veredal de Antioquia.

Se hace escuela al andar

Colaboración de Carlos Torres, del Departamento Administrativo de Planeación de la Gobernación de Antioquia. Imagen tomada en Arboletes, Antioquia.

No importa si hay zapatos o no, no importa si las ropas uniformadas están, no importa si la panza está llena, porque estos arrieros de la educación están dispuestos a llevar escuela donde sea. Tanto los niños que llevan material, como los docentes de Antioquia, que así tengan que viajar en chalupa, lomo de mula o a pie largas jornadas, están dispuestos a enseñarnos los secretos de las letras y los abstratos números.

Amigas en arrastraderas y a pie limpio

¿Y usted questá ciendo a pie limpio en la calle? Meacel favor y pa entro, y póngase hacer tareas más bien. ¡Ehhh! Vena este pues, dizque andando descalzo como si no tuviera zapatos, o siesque no tiene, diga ver pa irle comprando unos.

 

Y ahí se le acababa la sonrisa a uno. Terminaba el ratico libre para los pies y terminaba esa alegre algarabía de las tardes en épocas de colegio. Las calles quedaban vacías porque las madres de los que jugábamos se unían cual cofradía a entrarnos a todos.

 

Mamá buscando cualquier oficio qué ponerme, miraba entonces mis cajones y repetía como siempre: “Vea qué desorden, hasta culebras debe haber ahí”. Y muy sí señor, me tocaba sacar todas las camisas y doblarlas de nuevo con el ritual que me enseñaron. Si eso no satisfacía a mamá, entonces seguía con la trapiada, tres pasadas para ser exacto.

 

Pero usar zapatos también era un problema a veces cuando jugaba… esa se las cuento después.

En la imagen: Combo de amiguitas en Sopetrán, Antioquia. 

Empanadas que es lo que más se vende

Cientos de iglesias en Colombia se han construido con las famosas empanadas, alimento bienhechor del cuerpo del Cristo, maná de la tierra. ¡Ay qué ricas ellas con su carne ausente! Empanadas papales (que solo tienen papa).

Elegantes las muy sí señoras de tacón alto, grandes y generosas. Benditas  y bienaventuradas las que vienen con dádivas de carne, así sea de dudosa procedencia. Las hay posmodernas rellenas de maicitos y quesos.

Pero nada como la conservadora empanada papal, de costra crocante, caliente y recién bautizada por mantecas amarillas. Esa, la pequeña, la que construye muros eclesiales, la ausente de carne, la sebadora… ¡Ay mis lectores externos de Colombia, ah maná del que se pierden!

Confieso eso sí, que yo no compro empanadas, sino que compro encurtido y le echo empanada. ¡Ah no, es que empanaita si pique eso si no! Ahí sí soy liberal. / Y hablando de comida, les recomiendo el blog de Verónica ¿Con qué se come?

En la foto, insumos pa las empanadas. Marsella, vía a Támesis. Suroeste Antioqueño. Bien pudo ser fundada Medellín en el valle del Cartama.

Un Jardín que pelecha

Municipio de Jardín / Estos pipiolos saborean una dulce tarde, asoliando una inocente amistad en medio de saludables legumbres y hortalizas. No se les puede llamar aún piernipeludos, porque los infantes estos a duras penas tienen algunos alambres en la tusta.

El sol,  como pasando a través de un colador, se atreve a meterse en cada endija de las ramas de un hermoso árbol, sombra y resguardo de este vendedor.

¿Está fresquita la rracacha? claro que sí, ¿va a llevar cilantro? deme 200.

No hace falta decir que vaya a Jardín

Si es que eso es paseo obligao entre los paisas. No hace falta decirle a nadie que visite el municipio de Jardín, no hace falta hacer encuentas para saber que es uno de los bellos municipios de Antioquia.

Estas son las humildes sillas que abundan en los pueblos, en tabernas y bares… pero estas sillas son elevadas al honor de recibir sobre su piel, bellos paisajes pintados a mano.

Mercados callejeros de Jericó

Mercado ambulante en el Parque de Jericó. Domingo de mercado. Esos días de mercado, se cruzan, más allá de frutas y verduras, de carnes y huesos, se cruzan y se transaccionan diálogos con aroma a tabaco y guarniel, se desatrazan las noticias represadas en el campo, se vuelven a ver las caras, se vuelven a dar las manos.

Despalomada amiga mía…

Reposo en mi balcón para otear* y ver cualquier novedad desde esta tarde lenta. Reposo mi jactado cuerpo y te veo, allí, indefensa y estratégica, cayendo en el cebo inocente que mi ama pone por mí.

Come tranquila que te deseo gorda, mugrosa y valiente. Jáctate tranquila del último arroz de tu vida, pues pa onde vas no sabrás de maices y de huevos. Aquiétate que temprano yo te deseo, para calmar este tedio cruel de una cuadra sin vecinos.

¡Ja! Si supieras mi pensamiento malevo, si supieras cuán me babeo por tenerte, si supieras cómo deseo lanzarme en furia por vos, despalomada amiga, entrañable alimento de mi ser y de mi panza. Amiga.

Esta escena me la encontré en Jericó, Antioquia. Municipio querido que vale la pena visitar cuantas veces el tiempo y el dinero deje. Imposible no antojarse de un guarniel*.

Otear: Mirar desde un lugar alto
Guarniel: Popularmente conocido como CARRIEL
Recomiendo la Guarnielería de don Ruben Agudelo.

Picando carne pa los chorizos

Jericoano alegre picando carne pa rellenar chorizos. Plaza de mercado ambulante en pleno parque de domingo en Jericó, Antioquia. Distancia desde Medellín: 2 horas y media. y si va, es mejor que reserve hotel con anterioridad.

Jericoano

Jericoano con su Guarniel terciado. Jericó Antioquia.

Algo aprendí este fin de semana, se llama GUARNIEL a los que comúnmente llamamos CARRIEL. Tuve una excelente cátedra con don Ruben Agudelo dueño de una guarnielería, quien ha sido premiado por su calidad de producto por Artesanías de Colombia.

Un municipio para visitar y repasar y repetir y no olvidar.