Cementerio de Copacabana

12:1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento;
12:2 antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia;
12:3 cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas;
12:4 y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas;
12:5 cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;
12:6 antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo;
12:7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
12:8 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad.

Eclesiastés 12:1-8 / Versión Reina Valera 1960

  • Cuando muera, quisiera ser hoja de papel, postal de barrio popular o teja de barro.
  • Cuando muera quisiera ser Guayacán Amarillo, pajarito, puede ser Cucarachero.
  • Cuando muera quisiera ser agua de río y derramarme en el Magdalena.
  • Cuando muera quisiera ser pasto veredal y ser alimento de grillos.
  • Cuando muera quisiera ser un tronquito de madera de esos para cuñar cajoneras.
  • Cuando muera quisiera ser planta de algodón, teñirme de colores y ser colcha de retazos.
  • Eso sí, sin mariachi, sin flores ni llanto. Solo fiesta, risa y canto.

Cementerio de Copacabana en la subregión Valle de Aburrá de Antioquia. Foto Caminata. / Ver más de la Foto Caminata / … y en Homo Habitus

3 comments

  1. Alberto Mejía Vélez   •  

    A ese morro que tú subiste Carlos, en ese cementerio, quedó para siempre el padre del que éstos escribe. Allí dejé mi compañerito de escuela quien fuera el primer muerto que mis ojos vieran irse; por ese camino empinado he pasado sudoroso y cansado a entregar a la tierra lo que a ella pertenece en tantas oportunidades, que la fatiga me recuerda que han sido muchos. Desde allí, oteba en los años mosos, la majestusidad de las montañas que engrandecen la geografía de Antioquia; veía correr las aguas limpias de la quebrada en que mujeres humildes vestidas de múltiples colores, golpeaban sobre las piedras la ropa ajena lavándola para su sustento; desde allí se lanzó “chepo” el aprendiz de “brujo” que quizo volar y sólo logró quedar invalido. Allí, duermen para siempre, los que sin permiso se adelantaron y dejaron honda huella.

    • Alberto Mejía Vélez   •  

      Andrés F., a ese lugar no hay excursiones; es el punto final de la vida del que se queda; quedan revoleteando igual que mariposas de colores los corazones de los que dejaron un amor y que se asientan sobre los verdes pinos o en las tapias descoloridas que amenazan ruinas, para mirar que allí, en ese lugar, se iguala la humanidad…

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