De caritas felices y soles alegres

Los niños son los maestros iluminados que llevan en su ser: la sabiduría, la escencia, la plenitud; una vez van teniendo contacto con la percepción errónea en la vida de los adultos, olvidan que tienen esa sabiduría y se pasan el resto de la vida buscándola en otros lugares y hasta en las religiones.

Garantía de ello es la forma como pintan los niños: caras alegres, soles felices, lunas tranquilas, vacas contentas, osos tiernos, perros de encanto, casas soñadas, montañas calmadas, flores sin orgullos, pájaros en plenitud; PURO EQUILIBRIO.

El imaginario de los niños está lleno de paz, tranquilidad y amor. Hay que reconocer que también hay niños permeados por la violencia; otros, violados por el odio; muchos, alimentados por la injusticia y eso hay que corregirlo desde nuestra propia consciencia colectiva, en un poderoso Efecto Mariposa.

Debe ser una conducta fluída, eso de ver la vida con los ojos de nuestra consciencia, eso de cuidar no pronunciar palabras que crean pobreza y violencia: la palabra, dicha, pensada o pronunciada tiene el poder de la creación. ¿Bendición o maldición? ¿para usted mismo o para el resto de congéneres? Lo que pensamos, lo que decimos, lo que escribimos crea nuestro mundo de percepción.

Suena cursi, pero pintemos en físico o en nuestra mente, el mundo como lo ven los niños donde no se busca la felicidad si no que se VIVE. Suena cursi, pero esto es pura física. El que tiene oídos que oiga.

Buso de lana sintética en San Antonio de Pereira, Rionegro.

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