De hamacas y contubernios

* Yolima, hágamel favor y se baja de ahí ¡YA!
– ¡Veh! ¿Y por qué?
* ¿Quién le dijo a usted, que uno recibía al novio ahí, encaramada en la hamaca entrepiernada con él? No, mija, mientras viva aquí se respetan ciertas reglas.
– ¿Sí? ¿Y cómo a Jairo sí lo dejan encaramarse ahí con la novia y hasta hacen cochinadas?
* Pero es que Jairo es hombre. Eso se ve feísimo en una señorita como usted. ¡Hágamel favor!

* Jaaaaiiiirrooo, preguntan aquí por usted.
/ ¿Quién?
* Nancy, su novia, mijo.
/ Dígale que siga, questoy aquí.
* Nancy, mija, siga que él está atrás, en la hamaca. ¿Y cómo le ha ido?
% Muy bien. Vagando, doña Tere; como me salí de estudiar, no tengo nada qué hacer.
* ¡Ay! pues vaya y se entretiene con el Jairo. Él tampoco está estudiando. Siga, tranquilita mija. Yolima, llévele juguito a Nancy que acabó de llegar.
– ¡Veh! ¿y por qué yo? que se lo lleve Jairo que no está haciendo nada. ¡Conchudo!
* Altanera, llévele el jugo, haga caso.
– No hay jugo.
* Pues, entonces, hágaselo, mija. ¿O también se lo hago yo?

Fotos en Ráquira

3 comments

  1. Alberto Mejía Vélez   •  

    Las hamacas son un lleve y trae que airea hasta la conciencia. Es descanso y modorra en horas cuando el calor nos da. Es abrazo con el recuerdo que al final del día nos traslada al ayer. ¿Pero, cómo hacen para hacer cochinadas? ¡Hijuemama que cosa tan peligrosa! Claro, éstos muchachos nacen haciendo acrobacias con los benditos bailes y llevar el martilleo a las hamacas es igual que persignarse. De esas cochinadas y la desocupación, es el porqué existen tantos niños de cara sucia tirados por la calle. No se que pasa con la mamá de Yolima que la negrea; tantos pantalones tiene el hijo de doña Tere como su hijita, que los de ésta, son más cortos (si los tiene). No sé que pasa con las ONG, que no la han demandado ante los estamentos de Derechos Humanos.

  2. jairo carmona valencia   •  

    De estas hamacas lúbricas y pecadoras se podrían escribir enciclopedias enteras, lo mas probable es que estas escenas arriba narradas, se desarrollen aquí en Colombia o cualequier país latinoamericano, somos así, machistas, varones y desde unos padres permisivos o alcahuetes con los “hombres” y severos con las mujeres, surge el machismo de los jovenes que no lloran y que hacen el amor parados en una hamaca de esas.

  3. jairo carmona valencia   •  

    A mí una de esas hamacas porno no me asustan y menos a mis apenas 63 años, yo a estas no les rindo un altar, más bien dirijo mi mirada al norte de nuestra patria la costa, dónde existen las hamacas para neonatos y para bebés; esos sí saben dar un buen uso, aquí hacemos los muchachitos, alla les enseñan lo que es una hamaca al salir del claustro materno.

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