Del arquetipo del arriero cafetero y un mejor café

Si bien, este binomio de arriero y mula son hartamente conocidos y reconocidos como elementos de nuestro folclor colombiano; cabe preguntar qué significados puede darse en otras latitudes como África, Indonesia, Brasil; orígenes del mundo en café.

Es curioso como el habitante de la urbe, repele, muchas veces, el tema técnico del campo, pero defiende, en otras oportunidades algunos significantes como la imagen imagen icónica de la mula y el arriero cafetero. Al presente aún tenemos campesinos cultivadores (esperemos que no desaparezcan); arrieros tenemos pocos (muy pocos). Pero nuestra apropiación en el tema del café no debe anclarse únicamente al tema histórico, sino que debe trascender al tema de la calidad servida en taza; pues, creemos amar nuestra marca cafetera, nuestro origen de grano, pero dichas valoraciones no se reflejan, actualmente, en la exigencia de una excelente taza.

Se necesitan paladares educados; es perentorio que se tengan consumidores exigentes; es prioritario que el tema cafetero se eleve por encima del tema de cultivo y el económico y permée ahora sí al tema de la mesa y del mantel, es decir, de la calidad de lo que nos estamos tomando, pues, no basta con decir la falacia marquillera de que nos tomamos “El Mejor Café del Mundo”, cuando ni sabemos lo que nos estamos tomando.

Ya es hora de pagar por una mejor bebida, de no escatimar el precio de una excelente taza, de reconocer las diferentes notas de una bebida preparada con técnica y conocimiento, hora de abandonar prácticas dañinas, hora de formarnos en la que debería ser nuestra primera cultura colectiva: el café. Sino, seguiremos pasando las vergüenzas al recibir a los turistas extranjeros que vienen en busca del “mejor café” y que compran “tinto” en cualquier lugar y, con razón, dicen o preguntan ¡Qué es eso! ¡Eso no es café! Y hasta lo dejan servido ¡Y con razón!

1 comment

  1. CAVA   •  

    De acuerdo que se debe ser exigente en cuanto al café que se consume pero no es tan fácil encontrar un café bien preparado. La cadena más importante en el país aún vende café a precios muy altos y, en algunas de sus referencias, lo sirve de un termo y no lo prepara al momento de servir.
    Por otro lado he visitado establecimientos que cuentan con máquinas de espresso de alto costo pero al momento de pedir un Americano lo miran a uno con cara de desconcierto dando a entender que solo conocen el “tinto”.
    Creo entonces que la cultura del café debe empezar por los establecimiento que venden la bebida y por la capacitación de sus empleados así como la definición de altos estándares para la preparación.

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