Despalomada amiga mía…

Reposo en mi balcón para otear* y ver cualquier novedad desde esta tarde lenta. Reposo mi jactado cuerpo y te veo, allí, indefensa y estratégica, cayendo en el cebo inocente que mi ama pone por mí.

Come tranquila que te deseo gorda, mugrosa y valiente. Jáctate tranquila del último arroz de tu vida, pues pa onde vas no sabrás de maices y de huevos. Aquiétate que temprano yo te deseo, para calmar este tedio cruel de una cuadra sin vecinos.

¡Ja! Si supieras mi pensamiento malevo, si supieras cuán me babeo por tenerte, si supieras cómo deseo lanzarme en furia por vos, despalomada amiga, entrañable alimento de mi ser y de mi panza. Amiga.

Esta escena me la encontré en Jericó, Antioquia. Municipio querido que vale la pena visitar cuantas veces el tiempo y el dinero deje. Imposible no antojarse de un guarniel*.

Otear: Mirar desde un lugar alto
Guarniel: Popularmente conocido como CARRIEL
Recomiendo la Guarnielería de don Ruben Agudelo.

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