El café como excusa de la meditación

Podemos hablar del café y su recorrido a los largo de su cadena de producción; podemos conocer el detalle técnico y químico de su producto; pero lo mejor es conocer el gran catalizador alrededor de él: el ser, el hombre. Ver al hombre en el café es la mayor y más pura extracción que se puede hacer de su grano tostado.

La meditación que se hace al tomarnos una taza, nos da tiempo para buscar en los rincones donde se encuentran las esquivas respuestas a las preguntas de la vida. Dicha meditación se hace de diferentes maneras: solo, donde el alma humillada temporalmente en la cáscara de la piel busca trascender, por instantes, sorbo a sorbo, con la mirada puesta en los congéneres que ni se dan cuenta que son examinados. En compañía, donde las almas se pulen en la interacción de los opuestos; proyecciones que hace el uno del otro siendo que todos somos uno.

Los sorbos, se van agotando; las sonrisas, aumentando. La meditación en el silencio o en el diálogo va transcurriendo y se procura terminar el ritual con mayor aceptación por el otro. A veces, la distracción para algunos es la mala calidad del insumo interno; pero acostumbrados a ser empalagosos, tenemos el azúcar o la panela que todo lo hace más aceptable.

En fin, se trata de detenerse ante las ordinarias y cotidianas flores de la vida, como en la pintura de este local esquinero de Ebéjico; obra que pasa desapercibida de “tanto” verla al punto de percibirse invisible. Rico pasar por la vida y VER; rico VER en la vida y luego SONREIR.

Quién está con la mula, que descansa y espera la orden de un andar. Quién hay en casa, pues, extraña la casa de campo que, habitada, mantenga sus puertas cerradas. Dónde es el jolgorio que hasta globo han elevado. Qué establecimiento es ese desde el cual observa el Cafetalero Misericordioso ¿Será la casa grande que se veía al fondo en la primera pintura? Qué acaba de guardar o sacar del guarniel, que aún está con el pasador por fuera.

Otras lecturas acerca de la mirada…

  1. Lo que dice la mirada, cuando los labios no dicen nada…
  2. La mirada que introyecta…

1 comment

  1. diego humberto lopez   •  

    Hola Carlos, cada dia que se publica algo en tu blog, me parece algo especial, tus historias, tus recomendaciones y toda aquello que nos lleva a reflexionar sobre la importancia del cafe, ojala nunca se suspenda esta pagina, porque es mucho lo que nos enseña. Vivo en el Ecuador e igualmente se viene trabajando mucho con el tema del cafe y muchas de tus recomendaciones se ponden en practica con un grupo de amigos con los cuales hemos formado una red asociativa de caficultores, me gustaria que me ayudares o me orientarar con quien puedo hablar para ver si puede venir contratado a este Pais para dictar un curso sobre baristas y catadores, ya que este tema nos hace mucha falta ayudar a determinar calidad de nuestro cafe.

    gracias por tu informacion un fuerte abrazo

    Diego Humberto Lopez

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