El cuento prohibido de los 3 cerditos

No, no se los voy a contar. Lo que sé, es que no era tan sano como se creía. Los que intentaban entrar a la choza no eran 3 cerdos, eran 2. El tercer cerdo no era tal, era ella, es decir, una cerda. Y los que intentaban entrar tenían cierto antojo que no les cuento aquí por respeto a los lectores. Lo del lobo era un simple distractor para que los pequeños ni se asomaran a tal antro. Lo demás ¡es puro cuento!

Foto: Ráquira.

1 comment

  1. FRANCISCO PARDO TELLEZ   •  

    Supongo Maese Carlos.. que usted no creía en “lobos”… y no le importo la amenaza, por eso ahora anda desde su Blog destrozando Mitos Infantiles; ya comentó que el Niño Dios es el taita de uno en calzoncillos.. y muy seguramente fue usted el que le vendió la idea al Ratón Pérez que en lugar de intercambiar dientes de leche por monedas, para que ahora no se lleve el diente y deje mejor tarjetas de raspa-raspa que dicen todas:
    – Lo sentimos, esta vez no ganaste… pero sigue intentándolo…!!!

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