El oficio de mendigar

El tarro debe sonar para llamar la atención del público que se espera cautivar. El tarro puede o no, estar quieto. El tarro no debe estar lleno pues no necesitaría; tampoco vacío, porque entonces, es que nadie le cree. Algunos usan andrajos para reforzar el concepto de mendigo; otros, visten impecable, el que sea indio no obliga a una maleta de hojas. Debe existir un sonsonete, un audiotipo que le identifique, ya que inventarse día a día un nuevo estribillo debe ser agotador e inútil. La cara deberá ser lavada según la calle donde se pida; igual las manos, para recibir billete.

Debe estar equipado con costal, morral, mochila o bolsa; para una jornada completa. En su interior: agua, saco, bolsas, comida de casa, café con leche y algunas carajadas más que nunca se imagina uno. El aviso puede o no usar orto-grafía; si es de desplazamiento se aconseja el error en la misma. El punto debe ser elegido con cuidado; territorio diario de amplia circulación peatonal. Debe el mendigo prepararse a los atracos, pues, a ellos también les roban, los extorsionan y les piden pedazo del botín.

En fin, un trabajo más si se mira la disciplina, el protocolo y la secuencia de procedimientos para ejecutarlo. No se paga impuesto aunque sí se recibe mucho sol. Así que empaque paraguas.

6 comments

  1. Jorge   •  

    Está bueno Carlos. Es importante acometer este tema, porque ese oficio se volvió profesión, y ganan más que un administrador de almacén. La gente debe tomar consciencia para no fomentar esa estafa. El Mpio tiene como 3.000 millones para atender al ciudadano en situación de calle. No debemos dar limosna; es más, debiera estar prohibido.

  2. Alberto Mejía Vélez   •  

    Hace mucho, un periodista de la ciudad, tomó el ajuar de pordiosero y se plantó en el parque de Bolívar, con el fin de saber cuánto dinero se hacía un profesional en el ramo de la mendicidad; el comentario estaba lleno de monedas, de pesos y un día de extraordinarias ganancias.

    Tampoco es que se lo ganan de ojo. Eso de sentarse todo un día en un mismo punto, es bastante fatigante y con un sol bien ‘cuca’, no es lo mismo que estar en las playas de Santa Marta, de gafas oscuras, ‘vieja’ de biquini al lado y amarga en la mano. Nuestros personajes, se ven por todas partes. En las puertas de las iglesias, salidas de cine, aeropuertos, en las llegadas de los carros intermunicipales etc.; los hay de bordón, con perrito, muletas, joroba de trapo, llaga prestada, niños enclenques y otras tantas engañifas, pero no se les ve fumando; eso sería cómo ver a un árbitro de fútbol de gafas.

    • Jorge   •  

      No los verás vos, tal vez porque no vas al centro, a Prado, donde los ves fumando no propiamente cigarrillos de tabaco… y los de manos lavadas que dice el autor… será en la marranera… digo, la alpujarra, porque la costra de los del centro es de más de una semana.

      • Alberto Mejía Vélez   •  

        Jorge, que pena; me refería cuando están en su ‘trabajo’, ya en asueto, harán lo que a bien tengan…

  3. José M. Ruiz   •  

    No recuerdo hoy que banco es, pero hace unos 30 años era el Banco Comercial Antioqueño. En ese entonces, había junto a la salida del banco, un mendigo de presencia lastimera: Cara triste, camisa blanca raída, pantalón de dril caky y un par de muletas al lado junto a su costal, y en una de sus piernas, en la pantorrilla junto al tobillo, una llaga purulenta y palpitante.
    Hace algo así como un año, pasé por ahí. ¡Vaya sorpresa el volver a encontrar al mismo sujeto, ya canoso, pero en iguales circunstancias…! Imagino que hoy por hoy debe ser dueño de por lo menos medio Medellín, varios taxis y chazas, y de pronto hasta finquita de veraneo en la costa o “La Pintada”… A lo mejor le gusta la tierrita fría y la compró en Sonsón… Y vos y yo, todavía “Pilando por el afrecho”
    Hasta pronto.

  4. jairocarmonavalencia   •  

    Así como existe desde miles de años la prostitución como arte y oficio, igualmente eso del mendigar es toda una profesión, algunas veces inmortalizadas en obras de arte pinturas y esculturas; y otras como en la literatura con “El modelo millonario” la historia de un pordiosero noble y rico de Oscar Wilde. Otros lo inmortalizarón como el famoso tango de Julio Martel que sonaba en el Guayaquil de mis amores: “…Nunca pidas la limosna dónde hay fiesta y alegría, que la gente que es alegre nada sabe del dolor, en los tristes cementerios y también en las iglesias, siempre hay una alma buena y un piadoso corazón” Ahora el oficio es profesión: Venta de minutos de celular en el viaducto del metro, el tinto con “propina” en el parque de Berrío, el chance con “liga”; la muchacha del bar que siempre tiene la blusa pero no el jean, tiene para los servicios pero no para el arriendo; la mamá cumple años el domingo, se “enamoro” de un celular que vio en una vitrina, serían incontables las formas en gentilmente le solicitan a una “limosna”. Eso de la llaga abierta y el ataque de epilepsia con bicarbonato y la toma del dedo del corazón ya pasó de moda (Estrategia conocida deja de ser estrategia). Me gusta lo del Japón, solo antiguos guerreros se les permite y acá en nuestra Colombia, recuerdo con nostalgia a los verdaderos pobres de solemnidad, que fueron (y pido disculpas por la redundancia) desplazados por los “desplazados”; No omitamos a los que con un trapo rojo son los dueños de una calle, ni a los qué con “Fingida Mansedumbre” nos abren la puerta del taxi. Y recuerden… durante todo el año es “La liga” y de noviembre en adelante: “El Aguinaldo” porqué la mía es fija.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>