Hay pies que matan lechuzas

Hay pies, empolvados, que llevan el evangelio a otras criaturas. Hay pies que, solamente, caminan para buscar poemas. Hay pies o PATAS, que les da por patear #lechuzas en campos de fútbol, hoy en día convertidos en campos de batalla. Hay hermosos pies que seducen a variados fetichistas. Hay pies que dan pata en la cancha de fútbol y hay otros que las dan fuera de ella.

Hay pies que caminan pidiendo limosna por las mañanas. Hay pies con callos gruesos y juanetes enormes. Hay pies que nunca se asoman y permanecen encerrados entre cueros y suelas. Hay pies rebeldes, de niños y de grandes, que se soban en el piso y caminan a pie limpio -o sucio-.

Hay pies, adolescentes y descarados, que patean en culos y en bolas. Hay pies, hábiles y productivos, que mueven multitud de billetes. Hay pies que se asoman entre las letras de los poetas y otros pies que se aparecen en escenas eróticas. Hay pies hermosos y hay pies olorosos enemigos de las pedicuristas.

Pero el pie que más detesto en el momento, es el que pateó la hermosa LECHUZA, fallecida por causa del golpe.

Venta de chanclas en Santa Fe de Antioquia.

3 comments

  1. Dora Galeano   •  

    Hola Carlos, hay pies que arrastran en cada paso el dolor y el sufrimiento,hay pies que corren al encuentro de la felicidad y hay patas inmundas que acaban con la vida de una indefensa lechuza.

  2. Pingback: Complemento a “Hay pies que matan lechuzas” | Carlos Múnera – Somos iguales

  3. Alberto Mejía Vélez   •  

    Carlos, me da pena que algún comentario de los hechos, pueda llegar a ofenderte, pero no tengo la culpa si me dejas la puerta abierta.
    Lo de las patas que estremecen la “conciencia humana”, deja a uno perplejo. Bello el animalito, monstruo el que aniquila una vida. Se acabaron los Turrón Alvárez, Maravilla Gamboa, que hacían con el balón pinceladas en una cancha, eran unos pies calzados con guayos para adormecer el balón y llevar alegría a las tribunas, mientras otros pies descendían por las escalas en armonía de regreso al hogar con medias multicolores, zapatos con carramplones. En los estadios sólo se brincaba cuando la esférica entraba por los tres palos; no habían bandas, esas estaban en la procesión del Sagrado Corazón de Jesús, al que le ruego incado de rodillas para que tenga compasión de quien le cortó el vuelo majestuoso a la entrañable lechuza.

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