Hombre haciendo rápel desde cables de energía

Varios fueron los testigos de aquella hazaña. Un hombre desafiaba su propia vida practicando rápel desde unos cables de energía en el barrio Santo Domingo.

Ayudado únicamente de su manos y sin ninguna protección, este valeroso hombre -con pinta de cazador de cocodrilos- quería demostrar a su comunidad su valentía y así mismo su terquedad, ante la petición de los vecinos para que abandonara tal empresa.

Hablando en serio -ahora sí-, este muñeco que cuelga es el vestigio de un juego muy conocido entre barrios obreros o populares: el paracaidista. En los verdaderos barrios, no aquellas unidades cerradas donde se simula haber convivencia, los niños juegan en las calles ¿En las calles? Ajá, claro que sí, los niños juegan en calles y aceras, juegan con pedazos de ladrillo, escriben con retales de tejas de barro, juegan con el tarro, juegan a esconderse. En barrios Obreros los niños crean carros de una sola llanta y le pegan con el palo, arrancan el pasto y juegan a la tienda vendiéndolo como cilantro. En los barrios obreros, se corta una bolsa, se le amarran unos hilos, se le pega un muñeco y se tira al aire como paracaidista. Así juegan en los barrios ¡y son felices!

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