Jardín y el alma de su gente

Para qué color sin el hombre, para qué geometrías y bancas de parque, para qué tintos y confites, para qué helados y parques grandes, para qué fuentes y palomas cerca, sin la mirada del hombre que valide tal existencia.

Para qué balcones sin quien otee, para qué puertas y ventanas, para qué jardines, para qué flores si no hay quien las riegue y las admire, les hable cada día y saque cogoyos para multiplicar la belleza.

Para qué cafetos, para qué plataneras si no hay nadie en la cocina que nos haga sentir en el hogar, para qué cocina de leña si no hay nadie que la corte, para qué dulces si no hay quien se haga melcocha con ellos.

Es necesario, entonces, que exista el hombre para que admire lo creado o lo que existe. Es necesario quien eleve una mirada al cielo azul pero tenga la capacidad de ver más allá, en el universo oscuro y reflexione “qué es el hombre para que tengas de él memoria”, como decía el cantor cuidador de ovejas.

Algunos rostros, gestos y piel de Jardín, Antioquia.

2 comments

  1. Juan Camilo Lara   •  

    Hola Carlos, me puedes decir cual es la referencia y marca de la cámara que usas??, te felicito hay unas fotos muy bonitas.

    • Carlos Múnera   •     Autor

      La primera cámara del hombre es nuestro ojo, es decir, el cerebro.
      Es una Sony Alfa 100, 10 megapixeles. Nada especial. Objetivo intercambiable 55-200. Se me dañó el 18-55.
      A veces tomo con cámaras compactas.

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