La canasta de mimbre

La madre de Caperucita echó los sueños de una madre (abuela de ‘Caperuza’) con menos achaques y más salud; en cambio, Caperucita tiró a la zahurda su inocencia y destapó la rebeldía que la llevó, con la curiosidad en el bolsillo, a explorar nuevos caminos en la vida. ¡Casi sale preñada!

En esta canasta cientos de familias han depositado lo que valga al momento el sudor de la frente, agua salada que cada vez vale menos. esta canasta ha sabido de huevos y cebollas junca, de libritas de arroz y tomates chonto. Esta canasta sabe que con solo $200 de cilantro se pasa bien un sancocho montañero, sabe que una chocolatina refundida bien abajo, alegrará a la bien amada que espera en la ventana al regresar del fiao.

¿Fiao? Sí, no hay pa’ más, toca fiar porque Hidelfonso se la bebió toda otra vez, le pegó a Marucha y se la tomó toda, para prometer de nuevo que será la última vez. -Marucha, mija, deje de ser boba, mándelo pa’ la mierda de una vez por todas! Toca fiar, pero hasta el viernes porque el tendero no me da más espera.

Esta canastica de mimbre ha sido vituperada, manoseada por políticos y analistas de mercado, ha sido ultrajada y caballito de batalla. Cada vez, algunas familias no la necesitarán más, no porque pasó de moda, ni más faltaba con la historia y con la artesanía, sino que ya lo que pueden comprar algunas familias cabe en la mano y en la otra, otra bolsita más.

Juguemos amados lectores ¿Quién me dice qué reposa dentro de la canastica?

2 comments

  1. Dora Galeano   •  

    Hola Carlos, bueno me apunto, pero no esta facil. zapotes… chiquitos claro!. quiza papas?

  2. daniel olvera   •  

    necesito histori de la canasta

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