La comunidad animal y el egoísmo del hombre

Esta foto de Alberto Mejía me fascina en el sentido de la mirada, una mirada que ve lo desapercibido, lo despreciado. Es el ejercicio de estar más presente, vivo, atento. Es la acción de buscar y ver, agacharse y reír ante la grandeza de lo pequeño.

Por Alberto Mejía Vélez.

Quizás, la lombriz había salido a explorar la noche anterior, perdió el equilibrio y ya no pudo regresar a su túnel; batalló por sobrevivir hasta fallecer. Comenzaba a aclarar el día y la hormiga sintió el llamado de sus antenas: olor a comida y su origen. Al llegar, se asombró con el tamaño de la presa. Sus fuerzas no serían suficientes para cargar el apetitoso plato del día.

¿Qué hacer? Se comunicó con sus congéneres que fueron llegando uno a uno, hasta formar una abigarrada multitud. Cada obrera recibía, de la reina, la orden para empezar, unidas, el fatigante trabajo de cargar al ‘hombro’ el majar, el cual llevarían por las hendijas donde estaban radicadas, víctimas desde aquel día en que partieron del patio posterior desalojadas con agua hirviendo.

Una tras otra se fueron acomodando debajo del invertebrado, esperando el mandato de alzar: “un, dos, tres”, gritaron y la lombriz se empezó a mover, cargada por la fuerza de la unidad. El recorrido era extenso y fatigante, pero era necesario hacerlo. Por días no faltaría alimento en la despensa y el hambre no las acosaría.

¡Mundo pequeño, que irradia sabiduría! “Manque” parezca raro, al ser humano le quedó grande el accionar dentro de la comunidad. Es ‘cusumbosolo’, ‘echado patrás’, egoísta, mentiroso, fanfarrón y otras bobaditas de memoria genética que lo hacen diferente a la comuna de pequeños seres, mirados indiferentemente por encima del hombro.

“Ahí tá pes”, el meollo. No sabemos agruparnos y, menos, compartir. El sufrimiento y la necesidad ajena nos importan un ‘bledo’. Cada uno se precia el ‘buenavida’ de la creación cuando solo somos unos ‘calzonsingentes’ y nada más.

1 comment

  1. jorge   •  

    GENESIS 6: 5 – 6 – 7 El Señor vio que era demasiada la maldad del hombre en la tierra y que este siempre estaba pensando en hacer lo malo, y le pesó haber hecho al hombre. Con mucho dolor dijo: “Voy a borrar de la tierra al hombre que he creado, y también a todos los animales domésticos, y a los que se arrastran, y a las aves. ¡Me pesa haberlos hecho!”

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