“La sociedad del semáforo”

Es definitivo. Presto el nombre de la película colombiana, La Sociedad del Semáforo, escrita y dirigida por Rubén Mendoza, para resaltar la tremenda frase que me encontré en Armenia cuando el rojo de un semáforo me llevó a asombrarme de semejante estrategia de comunicación: pobreza, abandono, lucha, esperanza, dolor, familia.

“Frente al miedo, la vida nos dio un giro de ciento ochenta grados. No estábamos preparados para esto: dos años en el semáforo.

Papá: nosotras cuando estemos grandes le compramos un semáforo”.

Semáforo en Armenia, Quindío. Nadie posaba cerca ni pedía ni quién respondiera alguna duda.

3 comments

  1. Alberto Mejía Vélez   •  

    Carlos, cuando la gente sentía el dolor ajeno como propio, este tipo de amarguras no tenían cabida. Hoy sólo se estremecen cuando los muertos pasan de veinte. Que ellos se las arreglen como puedan, dirán. Que trabajen como yo, dirá otro. Nadie quiere ver la realidad y menos ayudar a encontrar soluciones. Vivimos en la época del “yoísmo” a la que nos trajo la disolución de la familia, el fin de los maestros (segundos padres), por profesores especializados en tantas materias que uno no vuelve a ver en su vida; se rasgaron los libros de normas y se llenaron las mentes de los niños de “derechos”. Así Carlos, ¿cómo podrán comprarle esos hijos el semaforo al padre?

  2. jaime velasquez   •  

    que gustaria saber + del tema

  3. llanerisimo   •  

    Excelente foto, y que tristeza se siente, frente al amarillismo está el arte para hacernos ver.

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