La ternurización del ídolo religioso

Entonces, en varios pasajes de la Biblia, se nos cuenta que cada vez que se había una epifanía angélica, el honrado con la visita se asustaba grandemente o caía de bruces al suelo. No era ordinaria dicha aparición y, por tanto, casi siempre el saludo era “No temas…”. Sin embargo, hoy me impacta como la imaginería religiosa se ha convertido en un objeto comercial más allá de la creencia o del mito y, aun así, no pierde significados en su relación con el hombre. Me provoca curiosidad, eso sí, una ternurización del ídolo que, otrora, era de apariencia guerrera, fuerte, numinosa o colosal. Pareciera que hoy, el ser humano tan afectado inconscientemente por la pérdida de valores, acuda a la ternura que parece no compartir el ser humano en un ego recalcitrante.

Podría ser una manifestación de un mito, el mito de la ternura, el cual ha sido aplicado al caso de las mascotas, un fenómeno muy comercial o fomentado por el comercio, pero al que los seres avocan para depositar o clamar por esa ternura, ese amor o caritas. Es decir, el actual ídolo o significante religioso, no es solo el depositario de oraciones, peticiones y quejas; sino que es el contenedor de la ternura, una ternura que parece no está siendo compartida por el ser humano.

Ya no se le pide al ídolo, al “bulto”, al yeso, a la representación; tener la apariencia capaz de defender al hombre de los males de este siglo; de mostrar los músculos humanizados de un Miguel, al que tanto invocan; sino que moldean apariencia de niño ya que el adulto racional no ha podido ser el poseedor de la sabiduría que nos saque de tanto egoísmo. El nuevo ídolo, es portado en billeteras con ilustración infantil, en estampados para vestuario, en niños que –esos sí- saben “cuidarnos”. Pareciera que estamos entrando en una etapa donde el arquetipo del niño sabio se fortalece; lo que redunda en la incapacidad racional del adulto.

Jajaj, lo que ve uno viendo una sola vitrina.

2 comments

  1. Luis Carlos Legarda Ruiz   •  

    Sí, es cierto lo que opinas. El machismo va en retroceso. Ya no admiramos a un Dios vengador, ni a ningún ser humano con el físico de un guerrero invencible. Ahora preferimos a los animales pequeños y débiles como los gatos y los perros pequeños, así como nos atraen las mujeres muy femeninas y aparentemente débiles, aunque en el fondo no lo sean y sepan hacerse respetar y defender sus derechos, llegado el caso. De tu escrito no me gustó ese jajaja final, como si no estuvieras hablando muy en serio.

    • Carlos Múnera   •     Autor

      Gracias, Luis Carlos por el tiempo que me regalas con la lectura. Ese “Jajaja”, solo quiere matizar ese previo tan serio, es decir, una risa de mí mismo al ver la cantidad de cosas en que uno piensa cuando ve algo, en este caso, una vitrina. Es decir… Cuando uno encierra algo en las 4 líneas imaginarias de una foto, es porque vio algo y asoció… así que la risa, por fuera de los anteriores párrafos es para mí, una risa de sorprendimiento ante lo que sale de la cabeza de uno.
      Saludos

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