La teta política

Cuando caminamos las calles de nuestros barrios, pueblos y ciudades, estamos afirmando que somos seres políticos. No solo el que vota lo es, también el que se sube a transporte público, incluso privado; cada vez que una lámpara nos alumbra; cada vez que pagamos un peso.

Ad portas de las próximas elecciones, la teta política nos ofrece diferentes “leches”:

  1. Sanas, aunque con algunas bacterias que no hacen mayor cosa -Eso cree uno-.
  2. Vinagres, perjudiciales para la salud pública.
  3. Cortadas, debido a la carga de corrupción de quien ordeña.
  4. Puras. Esas no las hay. Es puro nihilismo.
  5. Pasteurizadas. Luego del proceso de transformación que ha venido ocurriendo al interior de muchos políticos que ven en el ser, algo más alto que el dinero.

La teta política nos ofrece, pues, leche para todas las bocas. De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza”, Salmo 8:2a.

¿De qué leche se alimentaron Rómulo y Remo? ¿De cuál tú? / Política no es sinónimo de Candidato.

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