Las obras del tiempo

Las obras pictóricas del tiempo abundan en calles y húmedos rincones, son realizadas en técnica mixta por la naturaleza misma, que, de manera involuntaria, pincela con sus dedos invisibles el lienzo de la cotidianidad.

En casas viejas, por ejemplo, abundan los blancos teñidos de mostaza, allí donde la humedad se las da de artista y destructora de escaparates, camas y cajones. Los tejados son impregnados con verdes de musgo viviente. Las maderas del techo son delineadas con cremas, cafés y rojizos tonos producidos igualmente por el agua, que se cuela en donde no se quiere.

Así son las obras vivientes de las casas viejas, se transforman en cada aguacero, en cada borrasca, cuando el techo hace de filtro, cuando las espera un valde abajo.

Muro al aire libre en Belén.

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