Llevar la mirada a sitios inesperados

La gente camina por las calles con la cabeza abajo, camina y no mira, no se comunica con el otro, piensa en sí mismo y en problemas, no se abre a la realidad, al otro, al ser.

Una buena experiencia para reconocer que tan bendecidos somos es mirar a un lado y al otro, arriba y abajo, al frente y voltearse para atrás, mirar lo que comúnmente no se mira, reconocer en todo al otro, reflejarme en el otro, tratar de comprenderlo.

Un excelente ejercicio es ver los milagros de la física, asombrarnos con el color, las texturas, los sonidos, las conversaciones, los olores; sentir que estamos vivos, tomar aire, botarlo, reirnos de este universo de percepción holográfica y trascender.

Quien haga ejercicios de este tipo y descubra cosas nuevas, me escribe y nos cuenta, nos enseña, nos comparte, nos ilumina…

5 comments

  1. María   •  

    Carlos… ¿recuerdas aquel anuncio de “clínica del pié y dental”?

    Saludos

    • Carlos Múnera   •     Autor

      María, vos que me evaluás mi ortografía, te pregunto ¿Pie lleva tilde? No creo o ¿qué dices?

  2. Dora Galeano   •  

    Saludos para todos, leyendo tu articulo me di cuanta que vivimos tan ocupados y tan rapido que no nos damos tiempo para mirar todo lo lindo que hay alrededor nuestro, y pensando en esto, mi di cuenta de algo que nunca me habia detenido a mirar y se trata de las ardillas, vivo en un lugar que el jardin esta lleno de estos pequenos animales y ayer me tome un poco de tiempo para mirarlas, y es increible la forma como se alimentan, lo hacen hasta sentirsen llenos y luego abren un hueco en la tierra y guardan lo que no se comerieron. este detalle tan simple me puso a pensar que de verdad, tenemos que mirar mas alla de nosotros mismos y darnos cuenta que estamos perdiendo momentos especiales de nuestra vida y pense, que el solo echo de vivir ya es un milagro, y como dice Carlos: tenemos que mirar, oler y sentir.

  3. jairo carmona valencia   •  

    Como la brizna de hierba que se levanta en medio del pavimento, expuesta a ser pisada y aun así, nos dice que está ahi, vivita y solemne. La flor que hay a la vera del camino, que nos regala todo lo que ella es y no nos pide nada a cambio…

    • Carlos Múnera   •     Autor

      Hay un trabajo de mis amigos de Homohabitus: fotografías de florecitas de la maleza. Hermoso trabajo.

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