Lo que no nos contaron de Caperucita

Nunca nadie supo que Caperucita contestó descaradamente “vaya usted” cuando la mamá le propuso ir donde la abuela, para llevarle panecillos, colaciones y otros bocadillos.

Aquí cabe decir que para la época, Caperuza tenía 18 años, edad donde el adolescente está harto de hacer mandados y espera, por fin, independizarse de la obligada mensajería familiar.

Nunca nadie supo que Caperuza no recorrió a pie el camino prohibido a casa de la abuela, que la joven tomó buseta y pidió autorización al conductor, para que su ingreso fuera realizado por la trasera puerta, ahorrándose así unas monedas que sirvieran luego, para ser invertidos en bisutería femenina.

Nunca nadie supo que la niña de cárdenos vestuarios, estuvo internada media adolescencia en internados y orfanatos, no porque fuera hija natural -que lo era-, sí por su permanente rebeldía. Caperuza era becaria del madre-solterismo y la ausencia manifiesta de padre alguno hizo de la niña, una terca e indomable mujer.

¿Quieres saber más de la inédita historia de Caperucita?

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