Los colores del valParaíso

La ventana se abría para dar paso al amor, que de visita, se había acercado ese sábado por la noche. Marlene, mozuela bella, recibía a su novio donde las mamás lo permitían: en la ventana. La razón era la misma de todas las mamás: que pa’ que no hagan cochinadas, que pa’ que la culebrita del amor no picara sin estar bendecidos por el santo matrimonio, que pa’ que después no le resultara pipona la muchacha.

Afuera, con calambre llanero y dolor de novio, visitaba el novio a la novia, le llevaba una flor, le llevaba un chocolate casero, colaciones y corozos, romántico y amable, paciente con la suegra que los separa con rejas de amor. “Los hombres no buscan sino eso, mijita, la minita del amor, el tesoro cuidado, el pañuelo intacto, la pruebita. ¡No los conociera yo, ay Dios mío”. “Yo por boba que le creí los cuentos a su papá y vea, se voló el muy sin verguenza”.

Pinte, Marlene, esa ventana bien bonita, pa’ olvidarme de una vez por todas de este dolor que nunca se ha marchado. ¡Échele color a eso!

¿TE TOCÓ VISITA DE VENTANA? CONTAME…

Puerta y ventanas de Valparaíso, Antioquia.

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