Mujer de Picasso en un colegio de Andes

Tanta perfección embriaga hasta el punto de generar intentos por vomitar. Tanto anhelo por perfección genera un cosquilleo en la garganta y una rasquiña donde habita el desespero. Tanto afán por la belleza, si al fin y al cabo, es objeto de interpretación personal.

Sé de hombres que gustan de las mujeres de abundantes carnes, sé de otro que gusta de las gordas en abundancia y de raza negra; unos gustan de las bajitas, otros, de las mujeres de ancas largas. Trabajé con alguien que gustaba de la mujer de caminado imperfecto, nalgas grandes y cuerpo defectuoso de mal terminado.

A pocas mujeres les escucho que busquen “muñecos”, care lindos, modelitos, ellas gustan mejor, de hombres interesantes, con cara de hombre, imperfectos, de barriguita. Muchas están casadas con la negación misma de sus sueños e ilusiones de juventud.

Toda esta introducción me permite expresar la belleza que percibo en este tipo de obras “imperfectas”, como el rostro de esta niña a la que llamaré Helena. Belleza no por su rubio pelo ni por sus celestes ojos, tampoco por su infantil vestido de cinco botones, bella por su reinterpretación casual, sin intención, pero que crearía una visión parecida a la del cubismo, esa de hacer tridimensional lo plano.

Me encanta la piel de sus piernas que se confunden con un pantalón y donde los zapatos no encajan en la pantorrila. Lindo su ojo caído, sus labios delieados, sus manos sin dedos, su color cálido. La miro y se me antoja imprimirla en gran formato, enmarcarla y colgarla en casa.

Foto tomada a una cartelera en la Institución Educativa San Juan de Andes, municipio de Andes, Antioquia.

1 comment

  1. Flor de Lis   •  

    ! Que Belleza !

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