Ahí no hay gato encerrado

En Alhambra, puro centro, puro Guayaquil, donde se vende lo que no vea -y pregunte por ello-, donde se vende de segunda y de tercera, donde una muñeca manca o sin cápita sigue paseando de compra y venta, allí mismo me pillé este gato. Cómodo y orondo entre segundas de malos olores se encontraba este semoviente que se me antoja como envidiable en su tranquilidad e inamovible placidez. Ahí, ahí no hay gato encerrado.

1 comment

  1. Adri   •  

    Simplemente hermoso!!!!

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