No juzgar a nadie por sus zapatos

  • Podría convertirse en un gran ingeniero.
  • Quizás llegue a manejar un bus.
  • Podría morir de manera prematura.
  • Podría coger un vicio, tocar fondo, salir con las heridas correspondientes, oler a quemado, salir de ese infierno y convertirse en un gran líder comunal.
  • Puede que consiga una chaza donde llegara a vender chicles y cigarrillos.
  • Podría ser apadrinado por una institución y terminar estudiando en Alemania.
  • Quizás se vuelva un polizón y llegue a Hong Kong donde entre a alguna mafia.
  • Podría dejar embarazada a su vecina dentro de dos años más.
  • Podría ganarse una lotería después de cuatro años y tres meses de comprarla seguido.

No sabemos cuál será el futuro de este niño y por ello no podemos juzgar su presente. Este joven, solo está mirando los buses que bajan de su barrio al centro de Medellín.

Foto tomada en el barrio San José la Cima, conocido como San Blas. Comuna 3.

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