No solo de guarniel se viste el antioqueño

Hay antioqueño costero, montañero, cosmopolita, río costero, entre otros; así que no solo de guarniel (carriel) viste el paisano, a propósito de la Feria de las Flores. Por tal motivo me guardo mi guarniel en estas festividades para no parecer disfrazado. Esta semana, al entrar en un almacén en la carrera peatonal Carabobo, supe que era hora de guardarlo, después de escuchar el comentario de una vendedora: “Le falta el sombrero…”, como si tratara de completarme un disfraz. No, yo uso guarniel todo el año simplemente porque me gusta y lo encuentro útil y, además, saca de la repisa de la historia a esta cartera multibolsillo en particular. Por cierto, lo tengo a la venta.

Aviso: Se vende guarniel jericoano, de la casa Darío Agudelo, N°7. Incluye 4 bolsillos secretos. Motivo: pa’ comprarme otro pero cuadrado.

Foto: aviso en restaurante. Centro poblado en el Corregimiento de Bolombolo.

El siguiente, es el aporte de Alberto Mejía Vélez, a propósito de la Feria de las Flores.

El antioqueño se ha distinguido por ser trabajador, hogareño, bebedor de aguardiente, enamorado, jugador de dados (la muela de Santa Polonia), parrandero, honesto y sentimental.

Su casa es de todos, la mesa está servida al que lo visita, no falta un buen plato de frisoles acompañados de chicharrón, arepa, aguacate, chorizo, tajada de plátano maduro y si cabe en el plato, morcilla. Se asienta con tazón de mazamorra de maíz “pelao” que, manos fuertes de mujer de trenzas engalanada con flor, a “pilao” para después llevar al fogón de leña, mientras parte el dulce macho que llevará a la mesa.

Todos, quiérase o no, descendemos en línea directa de un montañero de pura sepa. Por la sangre se irradia esa estirpe que no inclina la cabeza ante el fracaso y más bien parece que el zurriago le golpeara el alma para hacer de él un triunfo.

La tristeza la tapa con la ruana y la saca a flote en las cuerdas de un tiple o la guarda en la secreta del carriel para que le haga compañía a los dados, la foto arrugada de la amada, el yesquero y los tabacos, mientras descarga la mula que jadeante quiere retozar.

Antes de coger los socavones del camino para llegar a casa de la mujer que rompe su corazón, se viste con su sombrero aguadeño, camisa blanca, pantalón negro, ruana, carriel envigadeño, peinilla y pañuelo rabo e’ gallo.

¡Bello ejemplar de la raza! Es extraño que la gente actual diga: “vamos a “disfrazar” a nuestro hijo de campesino. Sería mejor decir: vestir al niño como nuestros antepasados. Se disfraza el payaso pero, ¡Se rinde culto a la cultura!

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