Oferta de nombres en semáforos de Bogotá

Nosotros los Carlos Marios tendremos el eterno problema de que nos llamen Juan Carlos. Las Martas tendrán el eterno diminutivo de Martica y Martica será siempre la secretaria del jefe, “Martica, llamame al doctor Vélez y decile que lo espero a las ocho”. Sebastian, Santiago serán los eternos mimados, nacidos con estrella. Las Yuranis no llegarán a mucho, siempre trabajando para los demás, en ventas, casi siempre.

Los Carlos seremos comunes y corrientes, sacados del bulto, de un costal parecido. Los Albeiros vestirán como en los setentas, jamás usarán zapato de tacón alto. Las Berenices se irán de monja con el eterno tormento de un amor que no fue. Las Marías estarán en el mismo bulto de los Carlos, serán su versión femenina.

Las llamadas Luz no sabrán mucho de tecnología, les habla, les conversa. Los Heribertos tendrán bigote por siempre y cargarán una barriga bonachona. Los que se llaman Nicolás serán el tormento de la casa, Los Diegos serán terribles, comunes y conquistadores. Las Doras engordarán en su vejez y las Luz Milas no tendrán sino, un apellido, que no tiene nada de malo por cierto.

Ventas ambulantes en semáforo de Bogotá

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