La belleza de lo inesperado

Al comenzar mi clase de Comunicación Visual, Camilo curiosamente me preguntó: ¿Profe, no le da miedo tomar esas fotos tan terroríficas?. Mi alumno se refería a las imágenes que publico en mi blog. He de decir que los adjetivos que usan las personas hablan mucho de lo que tienen dentro, por eso me impactó más que la pregunta, el calificativo de “terrorífico” a unas fotos que simplemente reflejan la vida en barrio, los ritmos del centro, la lluvia verdadera o la realidad de las cosas simples.

 

La pobreza es un estado mental y no una condición económica, la fealdad es una etiqueta personal según la mirada del individuo. Si mis fotos se enfocan principalmente en ambientes populares como el centro de Medellín o el cordón de barrios fundados por el desplazamiento y la violencia, es porque allí encuentro sonrisas inocentes sin vicios mercantiles, porque encuentro cocinas recursivas y colores varios en fachadas reservadas. Visito esos barrios altos porque encuentro ropas que bailan al son del viento en un caluroso día.

 

Historias humanas son las que registro en mi bitácora de vistas y letras, un diario que hoy me tiene mucho más feliz de lo que permanentemente soy junto a los que me rodean. Son imágenes de una belleza ignorada, realidad de sancochos y descansos de lucha. Es la belleza de la vida sin siliconas en el alma. 

Imagen tomada en la calle Boyacá, al lado de la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria. Calle donde pululan, decenas de ventas ambulantes “Ya casi fijas”. Una calle que me encanta transitar, por las sorpresas que encuentro cada día. Venta de instrumento para cortar frutas, verduras y horatilzas para la buena presentación de ensaladas.

Hay que echarle Brillametal a la Tacita de Plata

Justo detrás del Hotel Nutibara en Medellín, esta “Pirámide” de basura reposa muy oronda, desperdigada por este separador vial. Si Bogotá tiene problema con sus sempiternos huecos, Medellín inicia su carrera “maluca” con las omnipresentes basuras.

La responsabilidad de este problema tiene varios matices: Los indigentes que en horas de la noche, desgarran las bolsas, cual teguas haciendo un legrado, para sacar las comidas vinagres y podridas y rescatar algún material para el bazuco. La percepción que tenemos varios, de una disminución en el personal de escobitas haciendo aseo. El descaro de los comerciantes que sacan la basura en días y horarios que no corresponden. La cochinada de algunos ciudadanos que de aseados, educados y con conciencia urbana, pocón pocón.

Añoro esos tiempos que que tomábamos aguapanela en Tacita de Plata y no en ponchera pordiosera.

Cinco libros para leer

No se me aburra como el manco muchachito de la foto, pálido, cachetón y ojeroso. Le recomiendo más bien cinco libros para leer.

La imagen fue tomada en uno de los locales comerciales en Carabobo.

¡Estos perros! Amigos sinverguenzas

Conozco dos amigos, uno de ellos muy orgulloso para decir que se aman con amor hermano. Conozco dos amigos que la distancia no mella en la relación. Conozco que se llaman y juegan como cuando eran mozuelos coquetos en busca de dama.

 

Parecen cachorros hijos de la misma leona, jugando con sus garras, mordiendo de mentiras, luchando, siendo ellos. Parece que se pelean pero simplemente es la vida de dos machos queriendo ser el alfa.

 

Conozco un par de amigos, montañeros ellos, de corazón templado y trasparente, que se extrañan y se quieren, que abonan de a pedacito con cada llamada, se preguntan, se bromean. Verlos a ellos, es ver dos piernipeludos disfrazados de hombre, sonriendo, extrañándose.

 

Así serán mis amigos, como la amistad de ellos, con almas de adolescente y ropas ejecutivas. Así serán mis amigos, sin que la distancia raje el filo. Así serán ellos, eternos aún en las diferencias con que nos pintó el creador. Esos opuestos pensamientos nos harán más ricos y en las plenas disputas nos donaremos sonrisas, seremos nosotros y seguiremos viviremos como hermanos.

 

 

La amistad nos hará sentir por siempre niños. Dedicado a dos amigos que conozco.

En la imagen: Gobelino enmarcado al interior de un hotel en el municipio de Cañas Gordas, Antioquia.

Bajo una lluvia de color

Puesto de venta ambulante de collares, cadenas y demás bisutería plástica. En el marco de las fietas del folclor y el deporte en Cañas Gordas. La gente muy animada en las fiestas, buena participación y buena convocatoria para ver los actos culturales. Lo malo: una señora a la que se le cayo un chuzo (pincho, brochetas) al suelo bautizado por la lluvia, se hizo la morronga y volvió a ponerlo en su improvisada parrila al carbón… ¡Es quel fuego mata todo, asosí!

Los Churritos de Mentol

Que después no diga Diana mi esposa que no la invité y que no la saqué a pasear. Nos encontrábamos en las fiestas del Cacique Toné en el municipio de URRAO y de vuelta al parque encontramos este puesto de venta de churritos y se nos antojó una “mecatiada*” ¿pero quién come churritos que sepan a MENTOL? El mentol tal vez para destapar la nariz, cepillarse los dientes, pero no para unos churritos.

Pero como soy tan metido, me acerqué a la vendedora y le pregunté ¿Venga, señora, de verdad saben a mentol esos churritos? y ella con una sonrisa como ya acostumbrada a esa pregunta me respondió: “Lo que pasa es que al anterior dueño de este carrito le decían Mentol, y por esos son famosos aquí los Churritos de Mentol”. Fui y le di la razón a Diana y una pruebita que la vendedora me dió. ¡Y pa qué tanta vaina si nisiquiera compramos churros!

 

Mecatiar*= Gastarse la plata en comidas ligeras o rápidas generalmente poco sanas y sí muy ricas, para después la mujer estarse arrepintiendo al ver llantas y conejos en su silueta femenina.

Montecristo, ¡Pobre Montoño ome!

Si la historia quiere vetar a Guillermo Zuluaga Montecristo, por los personajes variopintos que representaba en radio, que veten entonces todas las películas de la sicaresca antioqueña, todas las cintas de Víctor Gaviria, que veten y quemen de una vez por todas, esos dramatizados que recrean la Colombia de los 90, las novelas donde gritan, que dejen la mojigatería de ocultar tetas pero sí mostrar balazos a diestra y siniestra, sangre y asesinatos, que la televisión bogotana deje de usar la palabra “chimba” así Juanes le dé buena sazón, que dejen tanta palabraría en El Cartel.

Recuerdo que en los setentas quien era evangélico, marica o marihuanero cargaba un peso demasiado grande, a los homosexuales afeminados (los hay sin ser afeminados) se les decía locas y se les tiraba piedras, como le sucedía a Oswaldo Gómez, a los evangélicos se les huía y se les nombraba despectivamente, y a uno lo entraban para la casa cuando iba un marihuanero por la calle; pero mi formación me volvió impermeable a actuar de igual manera. Digo esto porque cuando montaba en bus rumbo a la casa a la salida del colegio, me tocaba escuchar todas las tardes a Montecristo y hoy no me burlo de nadie que sea diferente a mi. Dejemos al viejito caminar entre las nubes, que nuestro humor ya evolucionó, a excepción de También Caerás, programa de “humor” grabado desde Bogotá, donde la burla es el denominador común. Es verdad también que aún falta mucho por madurar, que aún nuestros chistes son regionalistas donde los pastusos salen perdiendo, donde el hombre de labio leporino es blanco de burla.

Pero sí rescato esa pregunta que nos hace Jorge Melguizo ¿De qué nos reímos los antioqueños? ¿De qué nos reímos los colombianos?

Siempre recordaré a Montecristo y siempre me quedaré con ganas de ir a verlo grabar desde el teatro América.

Tengo un jardín de rosas… son todas para ti

Vegonia, Lucrecia, Pataleta, Rosmira, Alfonsina, Carmenza, Berenice, Roberta, Claudia, Mirona, Patacona, Pispirispi, La Pispa, Turquesa y otras invitadas, eran estas hermosas flores de pétalos acolchados y gamucinos que esperaban ser adoptadas por afanosos compradores en la carrera Carabobo en las vísperas del Día de la Secretaria de este año.

Contraste eso sí, entre la agria jeta del vendedor, con las sinceras sonrisas de ese ramillete de amigas, que departen un buen rato antes de ser separadas una por una. Adiós Mirona, adiós Pataleta; las extrañaré dice Pispirispi al ser la primera vendida del grupo. Hasta que armemos un grupo en Facebook y volvamos a vernos todas. ajajajajajaj ríen todas.

Golazo de Altavoz

Bien por el programa Altavoz de Telemedellín, que se atrevió a llevar a Owaldo Gómez “La Reina de Nueva York” al programa en directo el día de ayer 13 de agosto de 2008. Llevar a este personaje al estudio, significa apretar los dientes y estirar el estómago por no saber con qué irá a salir este istriónico personaje de la farándula popular. Oswaldo estudió ocho semestres de derecho en la Universidad de Antioquia, dice que habla cinco idiomas “y que si me toca mamar, entonces ya son seis”  remata él, cuando una vez le pregunté por su nombre.

Es ciudadano colombiano y estadounidense, tuvo una breve aparición en la película Paraiso Travel y en el video de la banda sonora de la misma película. Así mantiene, variando su parafernalia de atuendos y con un gallo de lo más calmado del mundo, que abrió nido en la cabeza de Oswaldo y que no se baja de allí sino para dormir encaramado.

Bien por su aparición en Telemedellín y bien porque no sabe uno con qué va a salir, pero lo que haga o lo que diga, soltará uno siempre una sonrisa.

Oficios sin masculinos orgullos

Con mi nueva experiencia conduciendo el programa El Artesano del canal Televida, Canal 42 en Une, pienso a veces en ciertos oficios que con frecuencia realizan las mujeres pero que bien podrían estar también en manos de hombres sin que se quebrara esa masculinidad tan exacerbada. He aprendido algo de costura, de taracea (chapilla), estuco plástico, puntadas, vitral, pincelada, óleo, acrílico, pintura en tela y demás técnicas que presentamos en el programa.

Me pregunto ¿si en algún momento de la historia nos verán haciendo una mochila o un par de guantes en lana virgen mientras esperamos la cita en la EPS?, ¿Será que nos vemos cambiando de actividad a medio día, cuando reposamos el almuerzo?, ¿Será que mientras nuestra esposa prepara los alimentos, nos verán ensayando unas pinceladas en acrílico sobre tela?

Pues la verdad, nuestro machismo latente no nos dará el agradable permiso de trabajar en estas técnicas que de manera implícita hemos relegado a la mujer. A veces nos da miedo reconocer esos otros genes femeninos que llevamos los hombres. ¿O qué se hizo entonces el aporte de mi mamá allá en la cama cuando se pegó la voladita?

Termino diciendo que la mi NEGRA está cumpliendo 30 años de existencia y si quieren conocerla, los invito a pasar a mi primer blog para que la conozcan…

La imagen fue tomada en Santa Fe de Antioquia. Fe sin tilde. Nunca la lleva, pues sólo hay una fe y no hay necesidad de diferenciar este monosílabo de otro.

Comentario de Maria: Invito a que investiguen la Pedagogía Waldorf, en la que se enseña a niños hombres y niñas mujeres, manualidades como tejer con dos agujas, fabricar calcetines con 4 agujas, hacer crochet, entre muchas otras actividades totalmente bellas y creativas que enriquecen el aprendizaje y forman valores y disciplina además de centrar la atención del alumnado, formar su voluntad y un sinnúmero de cualidades, existe un Centro donde se capacita a profesores en esta bella pedagogía, se llama Centro Micael, y un hermoso Colegio donde funciona dicha pedagogía, se llama Colegio Isolda Echavarría.

Las plantas de mi abuela

Publicada originalmente en HOMO HÁBITUS, un sitio web para visitar y guardar en us favoritos…

“Hágase buches de Caléndula tres veces al día, coja un poquito, pongaervir el agua con un manojito aentro y juáguese con eso pa que se le quiten esas llagas, que pecao usté con eso toa la vida” reza mi abuela Juana con acento mántrico.

He crecido entre pastos y yerbas, entre raíces y matas secas, he crecido con la medicina heredada del campo y de la selva, he sanado entre hervidos e infusiones, entre Rudas y Colecaballos, con Llantén y Diente de León, he vivido, he sanado.

Como si fueran rituales de nuestros padres indígenas, he bebido cuanta mata se pueda ingerir y las que no, las he saboreado como buches o inhalado como vapores fragantes. He bebido amargas como el Llantén o Curahígado, he tomado dulces como el Sauco hecho en panela. He sido uno solo con ellas, las plantas que nos rodean, secas, colgadas, en plazas de mercado o curándose en cocinas primarias. Espantando moscas, secando.

Borraja, Cuasia, Eucalipto y Verbena; esta última, se presta de rastrojos para sanar el alma de niños desobedientes. Previo baño al púber, se le obliga a permanecer sin atuendos y con una ramita bien escogida, se le dan sus buenos “juetazos” hasta ver en su roja piel y el llanto, el salir de toda indolencia infantil y espanto. El joven en su madurez lo agradecerá.

También hay plantas para la mesa. Hojas de Laurel, Tomillo u Orégano; con ellas se adoban carnes, se tiñen de sabor buenas pastas caseras. Yerbas para el amor también, en escondidos hoteles del amor, en bañeras con eucaliptos “eroticus”. Plantas para jugar como la dormidera que realmente es la mimosa, que al tocar sus hojas, cierran las mismas para volver a jugar en ese devenir.

Para el dolor de oído, ponga a calentar en bajo, en la parrila de las arepas, una hojita grande de orégano. Calentada la hoja, se dispone a apretarla sobre el órgano enfermo y 2 gotas que paentro van.

Con dos sorbos de manzanilla en infusión me despido y mejorana pa la tranquilidad, no le eche azúcar para que sirva más, amargas al hígado le pegan mejor. Mantenga secando en el solar el Limoncillo, la Verbena y Alcachofa, mantenga sonriendo y bebiendo sus agüitas, que mejor son, que tomar pastas blancas de harinas insalubres. Amén.

Donde estaba el pueblo es que se pasó bueno

Me gustan las muchachas, las mujeres bonitas, salir de paseo con las amiguitas… cantaba este agende de policía en la zona más buena del recorrido en el Desfile de Silleteros. Con todo el respeto que merece la alcurnia invitada a los palcos de honor, pero la mejor zona, el mejor trayecto, el mejor lugar para ver el desfile, era donde estaba el pueblo, donde estaba la bulla, los ánimos, los gritos; allí estaba el buen sabor del desfile. Allí donde el sol caía derecho y reposaba en las cabezas de todos, era que estaba la fiesta.

Pueblo, puro pueblo. Transeúnte que pasaba era aplaudido por la multitud en son de broma. Insisto, allí es que se pasa bueno, ya que en los palcos de honor ni se vio el sol, ni los gritos, ni los ánimos.

Los aromas de una zapatería

Toma por su cuenta aquel zapato viejo, cuyo honor se ha hecho en Cartagena, meter la mano adentro en el vacío, llenar con los dedos el espacio que ocupa el pie, examinarlo y darle el dictamen: Hay que cambiarle suelas. Un cuchillo desgastado de mil afiladas despega el zapato del zapato, y entonces la suela vieja es mudada para dar paso al nuevo caucho que amortiguará un cuerpo cansado de tanto caminar.

Tres clavos reposan entre labios como punkero acicalado, toda la herramienta es puesta en marcha mientras el paciente espera. ¿Es muy grave el asunto? – No señor, son las suelas, hay que cambiarlas. ¿Cuesta mucho? – Por plata no se preocupe que no dejamos de negociar.

Las medias entonces del viejo paciente, respiran y conocen mientras tanto, los venires de la Avenida San Juan, calcetines casi únicos, húmedos y aventureros. Descansemos mientras tanto, mientras la piel inferior de los zapatos es cambiada, mientras su piel es mudada y pueda él de nuevo encerrar sus pies en esa cárcel necesaria.

Imagen tomada en la Avenida San Juan en Medellín, cuadra arriba de Bolívar.

Goza la Feria de las Flores, que pieSas hay disponibles

Aún hay cupo para gozar de la Feria, hay cupo hotelero, hay cupo para el buen comportamiento, hay cupo para ver uno de los mejores espectáculos no programados de la Feria: ver el florecimiento de los Guayacanes Amarillos, que regados por toda la ciudad, engalanan, adornan, alegran y pintan de color esta ciudad, otrora de plata.

Una idea para el Área Metropolitana o para la Alcaldía de Medellín: Qué tal una avenida completamente sembrada en Guayacanes Amarillos, cómo sería el espectáculo visual cuando florecieran, sería incluso, un nuevo lugar turístico para visitar. No creo que sea tan descabellada mi idea. ¿Será que recojo firmas en Facebook?

Titantas canas

Esta mujer no es de la calle pero vive con un gamín. No es monja pero debe pagar un gran precio por cuidar de alguien. Vive en la urbe pero tiene sangre montañera. El momento en que está más bella es al despertar de su compañero de vida, que reposa como un bebé, que su piel descansa y se recupera. Esta mujer envejecerá como lo ordena la vida, llenará la testa de canas, caerá con la gravedad y su alma seguirá tan bella. Esta mujer recoje cada día las ropas mal tiradas de su esposo como a un niño. Esta mujer es mi esposa y está de cumpleaños. Toti, Feliz Cumpleaños. Te tocó vivir la vida intensamente con mis locuras.

Perdón que me atreva con este post, a dar homenaje en vida a mi esposa, pero el editor que soy yo, me dió permiso de esta breve pausa cotidiana.

Casas que espantan

Cada día a las cuatro de la tarde sale doña Otila a recibir el sol del poniente, para calentar quizá, esa blanca piel que parece ya translúcida. Sale a las cuatro y hasta faltando un cuarto para las cinco ella se queda saludando a cuanto transeúnte pase por estas olvidadas calles de Niquitao.

Doña Otila y sus cuatro hijos, salen siempre, como de manera religiosa, a mostrar su mueca dentadura a manera de sonrisa. Sus tímidos hijos se entran al inmediato pasar de algún forastero y más pálidos ellos que su madre, conservan aún esa gélida sonrisa que los caracteriza.

Ayer pasé por allí a las 4:08 de la tarde y pregunté a los vecinos del frente si ya había salido la doña a su acostumbrado ritual, pero Rosalía vecina de toda la vida, me dijo que Otila había muerto hace ya diez años, junto con sus hijos en el famoso incendio del barrio.

Fachadas en el sector de Niquitao en Medellín. El bahareque le da paso rebelde a las nuevas construcciones que la Alcaldía de Medellín tiene planeado para el sector.

La verdad es que en estas casas aún se ven personas que entran y salen. Translúcidas figuras envueltas como en la espesura del humo. Humo del bazuco y la marihuana, no se puede negar.

No estaba muerto, estaba de parranda

Al parecer las cosas marchan bien en la Feria de las Flores. Este mural se encuentra en el sector de Niquitao, en uno de los costados del cementerio de San Lorenzo. Quizá eso digan los cuerpos inhumados que en el cementerio reposaban y que fueron entregados a sus parientes vivos, los demás restos reposan en el cementerio Universal, donde abunda mucho N.N.

No es que no estén los muertos, es que se fueron de parranda. Niquitao 2008.

Desfile a Caballo en la Feria de las Flores

Señores caballistas, el Desfile a Caballo que propone la Alcaldía de Medellín, no es para que mostremos al más borracho, al que le tira el caballo al público, no es para que miren por encima del hombro a los que vayamos a pie, ni para que se crean raza superior sólo porque un bello semoviente les rinde pleitecía.

Señores caballistas, el desfile no es para disfrazarse con la actitud de narcotraficante. Si van a beber, no lo es hasta caer “jinchos de la perra”. A quien van a exhibir es al caballo no a sus prestantes presencias, aunque dejar pasar jinetes ellas y ellos, bellos ellos y abundantes ellas, será imposible. Por favor, es un desfile a caballo, no una payasada de borrachos.

En la foto, mi propio Desfile a Caballo en la carrera Carabobo, una calle peatonal de puro comercio en Medellín, lo mejor que han podido hacer para el centro de esta ciudad.

No son Colombianadas

Rotan por ahí, una serie de correos que muestran imágenes, graciosas no se puede negar, de estéticas urbanas, avisos publicitarios curiosos, errores ortográficos imperdonables y demás. Hasta ahí todo muy bien, pero por qué llamarlas Colombianadas, ¿acaso somos eso? No somos ignorantes, brutos u ordinarios. No podemos definir ese cúmulo de manifestaciones como que son del Colombiano.

Esas estéticas se ven en todo el globo terráqueo y no solo en Colombia. Es un nuevo adhesivo que nos estamos auto pegando como nuevo estigma que nos define.

Alguien afirmaría, usted publica fotos de esas. Las publico como un inventario etnológico, antropológico, un inventario de algunas estéticas urbanas, un inventario de humor involuntario. Las pongo pero no me burlo de ellas. Quien quiera saber de qué tratan mis fotos lea el racional de mi blog.

Llamar Colombianadas a ese tipo de archivos viajantes en la web, sería como llamarnos drogadictos todos y etiquetarnos con el estigma del narcotráfico.

Esta foto y otras dos, las encontré en uno de esos Power Point reenviados. Y no voy a censurar, solo decir que fue tomada en una salida con mis alumnos de Comunicación Visual en 2007 en el barrio Popular 1, Nororiente de Medellín. El dueño de la tienda y constructor de la misma no es enano

Es que no me dejan salir

Las caras están lánguidas, los ánimos en el solar. Ya me bañé pero aún así no me dejan salir. Mis amiguitos juegan y se burlan de mí. Yo hago la estrategia de decirle a uno de ellos que vaya y pregunte a mi mamá que si me deja salir, y él muy obediente para completar el juego, llama a doña Rita, “Oña Rita, que si deja salir a Mariana, ah venga, es un ratico no más, ¿Y es que se portó mal? – Mariana que no, que no la dejaron salir, que usted sabe porqué. ¿Y por qué?

Daniel, el perro de que vela cada día en la carnicería también está aburrido, él sabe que sin Mariana no juega.

Amáa, venga, un ratico no más. Yo no le vuelvo a contestar así, venga. / Imágen en Sopetrán, municipio de Antioquia.

Más de Colombiacalle 2008

Si la siguiente escena la ven mucho en la calle, dirían “qué hartera esa basura, vea qué muebles tan feos, etc”. Si la escena fuera parte de un “stand” de la marca Diesel, entonces la gente pensaría un poco más y diría “qué buen concepto urbano, cómo está plasmado ese concepto industrial, etc”. Por algo pusieron a Tarzán, un indigente marihuanero a protagonizar con éxito, una valla en El Poblado en Medellín.

No sé como irán el cierre de negocios en Colombiamoda, pero en Colombiacalle se cierran negocios chan con chan, en efectivo pues.

Las graderías de Colombiacalle estuvieron concurridas por diferentes públicos que no se quisieron perder ese corre corre de grasas y repuestos, de almuerzos en coca de plástico, de sueños debajo de un barado camión.

Imágenes tomadas en el sector de La Bayadera en Medellín, zona de mecánicos y talleres. Colombiacalle es un evento ficticio, producto del desespero que me causó no poder ver nada interesante para mí, en las afueras de Colombiamoda 2008.

Colombiacalle 2008

Y entonces me fui por segundo día, a las afueras de Colombiamoda 2008 en Plaza Mayor y nada era novedad para mí y mi cámara. Las mismas caras, las mismas flacas, los mismos chiros y una gran ausencia de medios de comunicación o de montaje de escenarios.

Una presentadora internacional que posaba para la cámara de dos chicas admiradoras, me negó una foto sintiéndose ofendida tal vez porque la foto que le pedí no fue a ella sino a su bolso que tenía un rostro de Frida Kahlo. “No tengo tiempo” me contestó. “Vaya coma…” increpó mi mente.

Así que como no vi escenas que me sirvieran para mi estilo de fotos, me fui a un mejor lugar donde sé que cazaría algunas buenas imágenes o sonrisas; entonces dejé Colombiamoda, pasé la calle y me fui para Colombiacalle, donde me dieron sonrisas gratuitas, me propusieron escenas, me hablaron sin pedancias, me reafirmaron que todos SOMOS IGUALES. He aquí algunas fotos:

1. Modelos de ropa industrial. Tendencia de azules y verdes. Escenografía industrial, mecánica, urbana.

2. “Stand” de ropa industrial prelavada. Escenografía acorde al tipo de prendas.

3. Stand itinerante de prendas “Prêt-à-porter”, ropa interior casual, prendas en algodón y poliéster

4. Modelo con boina en color básico, crudo que genera contraste con su piel. El concepto es “Mi bella Cuba”

Y así… la verdad es que pasé mejor en Colombiacalle que en Colombiamoda, por lo menos las sonrisas allí eran sinceras y abundantes y yo hice la digestión de mi almuerzo un poco más tranquilo. !Mucha pedancia, mucha pluma de pavo real, mucho orgullo.

Imágenes tomadas en La Bayadera, zona de mecánica automotriz en Medellín – Colombia

Otras pintas en Colombiamoda 2008

Esta es la colección Verano – Alegría en las afueras de Plaza Mayor, en el desarrollo de Colombiamoda 2008. En esta versión ya hay demasiado calambombo desfilando de aquí para allá, exhibiéndose y luciendo sus extremas pintas.

No estoy en contra de la pasarela o de la moda, por el contrario me encanta, pero da risa algunos personajes que lucen bajas autoestimas ocultas entre chiros y chilangos. Otros personajes fuera de lugar, pintados de viejo verde con cámara en mano. Otros salen felices con kilos de publicidad y material de mercadeo. Algunos derramando babas al pasar de la farándula criolla.

¡Mucha flaca! Cómo extraño a esa mujer rolliza que desfilaba orgullosa de ello. Cómo extraño los tiempos en que se medía la salud porque el niño estaba gordito, sano y cachetón.

El mejor amigo del perro

Pero para qué perro fino, cuando el criollo tiene más hermosa mirada. Para qué comidas artificiales, cuando estos agradecen cualquier huesito. Para qué enseñarle modales, cuando estos son puro cariño y lealtad.

Perros criollos, ecléctica mezcla de pedigrí con calle, de raza con pulga. Estos perros de calle sí saben vivir la vida sin preocupaciones del mañana o porvenir. No se estresan si no hay hueso o si no hay cobija porque saben que a la vuelta de la esquina puede haber cualquier ñervo para entretenerse. Si saben de hambre, la viven con su dueño. Si saben de indigencia, comparten frío y mugre.

Si su dueño es reciclador, ellos son vigilancia y control. Si su dueña es ama de casa, ellos son compañía y amor. Perros criollos, ambulantes y callejeros, su mirada es mejor que la de los de abolengo canino.

Este niño de botas Machita, adaptadas a las necesidades locales, posa y reposa al lado de un fiel compañero de vigilancia en parqueadero. Santa Fe de Antioquia.

Más historias de perros callejeros:

Venta de jardines

Venta de jardines en Santa Fe de Antioquia.

Triste es ver que en Santa Fe de Antioquia no se ponen de acuerdo para escribir bien el nombre de este bello municipio: Santafe de Antioquia, Santafé de Antioquia, Santa Fé de Antioquia. Incluso las vallas oficiales que presentan los lugares turísticos, tienen su nombre mal escrito. ¡Pero bueno! Siempre será delicioso visitar, pasear y disfrutar este municipio del occidente de Antioquia. Tiempo desde Medellín: Hora y media.

Un Raudal de Pasiones

 

 

 

 

10 de junio de 2007

 

Para Mariano, ese domingo se tornó diferente porque los ojos de Deisy conquistaron sin proponérselo a este hombre de nostálgico mirar, ese mismo día conocieron su desnudez entre sábanas curtidas y respiros jadeantes. Se mezclaron, llegaron y se fueron previo estipendio de 20.000 el rato y 10.000 la pieza.

 

Deisy es una de tantas chicas de amor austero que sobrevive entre mecánicas convulsiones y cuyos contratos carnales los cierra a las afueras de El Raudal N°3, una heladería ubicada en la esquina de Cúcuta con la avenida De Greiff.

 

Pero el oficio de Deisy no fue óbice para que Mariano de 45 años de edad, depositara en ella un poco de si mismo y comenzara a visitarla casi a diario, no solo para destender camas una y otra vez, sino también, para iniciar una relación de amor con protección y padrinazgo. Como consecuencia de estos frecuentes asaltos de pasión, Mariano comenzó a enamorarse de esta Deisy de cobros en efectivo y a encapricharse con un “yo” redentor que exorcizara en ella, esos viejos fluidos alojados en oscuros recovecos de su feminidad y de su mente.

 

Mariano comenzó a menguar las cargas de Deisy mercando para ella cada mes, pagando sus recibos de servicios públicos, comprándole ropa y regalándole incluso una lavadora para que se le hiciera más fácil la vida en casa y menos tortuoso ese oficio licencioso. Mariano me hablaba de ella como la salvadora de su soledad, su voz se pausaba, su mirada se perdía entre imágenes pasadas. Se emocionaba al contarme que llevaban dos meses y que ella recordaba el día que se conocieron. Sus ojos tenían sin embargo un brillo mate.

 

Diciembre de 2007, seis meses de noviazgo implícito y la paz no reposaba del todo en el corazón de Mariano; los besos en esta relación se tornaron ausentes y las caricias se extinguían, Deisy no era la misma de aquellos incipientes días. Tatiana, una amiga y compañera de oficio de Deisy impulsada por la bondad que le despertaba Mariano, abordó a éste, en un casual encuentro en la Plaza de las Esculturas y le invitó a tomar café en una cafetería cercana para desenmascarar el verdadero corazón de su amiga.

 

-Es que ellas son fregadas. Entre ellas se tiran muy duro- Me comenta Mariano.

 

Tatiana, que sabe de esta relación, sabe que las cosas están mal entre Mariano y Deisy, o mejor dicho, sabe que nunca han estado bien. Ella le hace saber a él que ha estado buscando alegría entre brillos de oropel, pues, todo lo que Mariano le contaba a Deisy sintiéndola su amiga, su pasado, sus temores y esas confesiones que no quisiera uno decir a cura alguno, todo ese acervo de oscuro tinte fue burlado por ella que todo lo contaba, que lo revelaba con imperdonable morbo. Deisy había violado esa tácita reserva del sumario que se presupone entre cliente y esquinera. Mariano había sido burlado, vendido y nunca amado.

 

Mariano cita a Deisy en la Plazuela Nutibara para preguntarle cómo hacía para desenamorarse de ella, pero un esquivar de esos mismos ojos que lo conquistaron y un silencio cómplice, dieron por terminada una relación que jamás existió. El silencio de los días siguientes corroboró que Mariano nunca fue importante para ella y que solo significó ropa, solo mercado, solo una lavadora, solamente un altruista voluntario y pasajero, solo un pago de servicios y 20.000 por sesión.

 

Febrero de 2008 – Día de mi entrevista con Mariano

 

Una atestada cafetería del centro de Medellín me sirve de confesionario para que Mariano me cuente su particular historia. Sus palabras me parecen párrafos a doble espacio con puntos suspensivos en cada esquina, con miradas perdidas y silencios de cuatro tiempos.

 

-¿Deisy siempre te cobró o llegaron a un punto de la relación donde no te cobraba por hacerlo?- Le pregunto a Mariano.

-¿Sabes?, era como un apoyo más bien. Era una manera de ayudarle.- Me respondió él.

 

Mariano reflexiona por segundos su propia respuesta y me mira con una risa débil y cae en la cuenta de que siempre le cobraron el rato, de que nunca hubo un servicio gratis, de que nunca le dieron siquiera un descuento.

 

Marzo de 2008

 

En una segunda entrevista, Mariano me cuenta que una semana después de las revelaciones que le hiciera Tatiana, él decidió pagar por los servicios de esta meretriz celestina amiga de Deisy, para elaborar así el duelo de un engaño de seis meses y retar al dicho de que un clavo saca a otro clavo. Mariano se ríe maliciosamente y me cuenta que estuvo saliendo con Tatiana hasta hace poco, hasta que ella, en una llamada algo irónica le dice que cuando quiera baje por allá (Al Raudal), que de todas maneras yo sé que usted ha estado yendo… Tatiana lo decía porque se dio cuenta de que Mariano había estado esos días con Denis, amiga de las dos y a quien mariano conoció antes que a Deicy en el Raudal N°3, un raudal de pasiones.

 

-¡Es que yo le dije… ellas son muy fregadas y se cuentan todo! – resalta Mariano. La verdad también es que Mariano es ¡bien fregao!

 

 

Casas selladas por el tiempo

Ya no tocan la puerta, ya no se sientan los niños en el quicio de la puerta y el alar no alcanza para formar cortinas de agua cuando llueve. Ya nadie abre y se asoma por el pestillo.

Ya la piedra que trancaba la puerta no volvió a trabajar en esa casa. Ya la aldaba no suena pegando en la madera. Ya no hay que trancar el portón ni echarle llave para dormir tranquilos. No se volvieron a lavar cortinas, ni se asoma ya la que daba limosnas. Ya la manigua está creciendo y la madera esta muriendo. Ya se fueron los que allí vivían.

Dos de entre muchas casas del sector de Niquitao en Medellín, un sector que conecta con el barrio San Diego. Zona actualmente en transformación debido a la construcción de la institución educativa San Lorenzo, nombre del cementerio ya clausurado. Sus calles están cambiando, sus fachadas y quizás su gente.

Aunque aún es visible el comercio de droga y el consumo de la misma en el sector.

Palabras para rescatar: Quicio, aldaba, pestillo

El Valor de esta Efemérides

 

 

Imagen tomada en la Avenida La Playa en Medellín.

(Palabras de apertura al Simposio acerca de los 200 años de Aguadas, Caldas), pronunciadas el 30 de mayo de 2008, en la sede de la Institución Educativa Marino Gómez, antes Francisco Montoya)

Hoy mi invitado especial es Eduardo Domínguez Gómez*, quien me colaboró con el siguiente texto.

*Historiador,  Magíster en Historia

Profesor Titular en la Universidad de Antioquia

Miembro de la Academia Antioqueña de Historia

 

Un pueblo sin la conciencia de sus raíces pierde identidad. Una persona que no tiene interés por conocer quiénes fueron sus antepasados, dónde vivían, qué tipo de vida llevaban, etc., pierde la memoria de su pasado y, con ello, un gran tesoro de valores y realidades humanas que trasmitir a sus sucesores. (…) Las personas y las sociedades se hacen más libres, crecen y producen, si se conocen mejor a sí mismas, de dónde proceden y cómo han llegado a ser lo que son. (Cano S, Víctor. “¿Qué es la microhistoria?” www.bisabuelos.com/microhistoria.html, visitada el 6 de mayo de 2008)

Cuando nos reunimos para conmemorar una fecha de fundación, los historiadores aceptamos la presencia en estos actos ofreciendo las razones por las cuales vemos válido aceptar la invitación. Y esta oportunidad que nos abre el Simposio “Aguadas y la colonización antioqueña” nos sirve para hacer la siguiente proposición: Las efemérides, como los medios masivos de comunicación, sirven para informar, formar y entretener. Y, aspecto que no siempre logran los medios,  nos permiten modificar nuestra mirada con respecto al valor de las distintas historias. Las pequeñas (o micro) historias, esas de la vida diaria, donde buscamos que la sociedad de masas no nos convierta en átomos anónimos; las biografías; las de familias o las del terruño donde empezamos nuestros primeros vínculos sociales. Y las macro-historias, definidas así por su cobertura geográfica de países -donde ejercemos la ciudadanía- subregiones, continentes o universo, donde nos realizamos como especie.

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¿Tiene ropa blancar? Que hoy la voy a lavar

De izquierda a derecha:

  • Camisa de Lorena: La niña pasa desapercibida en el colegio, su promedio de notas es normal.
  • Camisa de Yanira: Ella es una plaga, ha repetido dos veces el séptimo grado. Matrícula condicional.
  • Camisa de Patricia: Excelente promedio, iza bandera seguido, ordenada la niña, se levanta sola en las mañanas.
  • Pantalón de Sonia: Responsable y ordenada, pensamiento liberal, gusta de la música protesta.
  • Pantalón de Luz Mila: Es más bien cochinita la mujer esa, desaliñada, el marido la dejó.
  • Pescador de Luz Mila: Ha intentado de manera infructuosa, lavar la ropa como lo hace Patricia.

Vistas de manera individual, cada prenda tomaría la denominación de ser blanca. Comparadas con otros elementos blancos, este color se vuelve relativo. Si a eso le añadimos los reflejos y las ausencias parciales de luz (sombras), estos blancos se vuelven indefinibles. Hice la prueba en Photoshop y la medida del color que me dió al medir las imágenes rayaba en el azul con gris.

Imágenes tomadas cerca a la estación Andalucía del Metro de Medellín.

El que es caballero repite

De mirada interesante, carrizo relajado y barba rebelde, posa este hombre al que yo llamo vagabundo. Porque para mi hay diferencias entre gamín, indigente y vagabundo; y este es vagabundo de los originales, de los que yo veía en las revistas de Periquita con bulto al hombro.

Lo gracioso es que meses después, quice tomarle fotografía a otro vagabundo en la misma plaza de las Luces en Medellín y cuando le pedí permiso para tomarle el poncherazo, este hombre se acomodó de tal manera que parecía un Déjà vu la tomada de tal foto. Resulta que este segundo personaje era el mismo que ya había registrado, solo que estaba afeitado.

Carretilla con vigilancia satelital

El reciclaje es más que una forma de conservar nuestro planeta, es un negocio demasiado rentable y que genera en toda la cadena de trabajo, dividendos envidiables. Lo afirma así esta carretilla en envigado, que más que material de reciclaje, transporta valores. De ahí que necesite de una vigilancia satelital “de mano”, que guarde dichos valores con gran celo.

¡Ojos pues! Si se encuentran esta carretilla en Envigado, no se acerque, que gran vigilancia tiene.