Gol de Matilda

Jairo Mosquera ni se imagina las risas que provoca al insistir en la paternidad que asumió de su primer hijo Perico Mosquera. No se sabe cómo Matilda le metió ese golazo a Jairo. Jairo insiste que es una enfermedad que sufrió su tatarabuelo y la heredó el niño que es el alma de sus ojos. Jairo ya no tiene amigos porque no soporta más la burla de sus coterráneos e insiste que Perico, tiene la misma nariz de él y sus hermanitos.

Cuentan las malas lenguas, que han visto mucho en la mina, al viejo ingeniero alemán que inició las obras en el año del derrumbe de la escombrera.

Venta de muñecos en El Hueco, zona de Guayaquil. Medellín

Empanadas que es lo que más se vende

Cientos de iglesias en Colombia se han construido con las famosas empanadas, alimento bienhechor del cuerpo del Cristo, maná de la tierra. ¡Ay qué ricas ellas con su carne ausente! Empanadas papales (que solo tienen papa).

Elegantes las muy sí señoras de tacón alto, grandes y generosas. Benditas  y bienaventuradas las que vienen con dádivas de carne, así sea de dudosa procedencia. Las hay posmodernas rellenas de maicitos y quesos.

Pero nada como la conservadora empanada papal, de costra crocante, caliente y recién bautizada por mantecas amarillas. Esa, la pequeña, la que construye muros eclesiales, la ausente de carne, la sebadora… ¡Ay mis lectores externos de Colombia, ah maná del que se pierden!

Confieso eso sí, que yo no compro empanadas, sino que compro encurtido y le echo empanada. ¡Ah no, es que empanaita si pique eso si no! Ahí sí soy liberal. / Y hablando de comida, les recomiendo el blog de Verónica ¿Con qué se come?

En la foto, insumos pa las empanadas. Marsella, vía a Támesis. Suroeste Antioqueño. Bien pudo ser fundada Medellín en el valle del Cartama.

Partimos pa San Antonio de Pereira

Ha evolucionado la manera de andar en bus intermunicipal: Primero eran los buses con bordes curvilíneos que tenían rejilla atrás, había que decirle al chofer que parara que uno tenía urgencia urinaria. Para esa época era frecuente compartir espacio con las hermanas gallinas, con costales de cabuya pululantes de verdura y con petacas de tamaño colosal.

Pasamos a lo mejor que podía suceder… estrenar Pullman. Recuerdo que para ese entonces, la terminal de transportes de Medellín era un garaje rodeado, más que de buses, de bándalos y carteristas. Uno entonces se asomaba al atestado garaje a buscar el bus #236 que le correspondía y era uno apretando dientes para que fuera el bello Pullman con su sonido ronco de poder. Allí la miada era igual, con permiso del chofer o desde la puerta en movimiento.

Luego, algo inimaginable… el Termoking. Ese morrito que tenían atrás estos buses, hacía de este tipo de bus, un carro futurista, avante, punta de lanza en cuestión de transporte. Por fin uno podía ir al baño a voluntad y ver televisión aunque fuera mil veces Terminator o todas las de Bruce Lee.

Y así… Llegó el Rey Dorado con su punta de bala, el conservador pero con doble televisor Scania y así…
Pero nadie cambia la rumba en su bus escalera… será por la facilidad en caso de antiperistaltismo pa que no suene feo pues.

Chiva para empujar en San Antonio de Pereira, Rionegro.

Diana

Con esta historia, comienzo mi sección de Invitados de Honor, donde invitaré a mis amigos y conocidos a ser parte de este proyecto, con sus crónicas, cuentos o historias. Esta colaboración es de Gloria Cecilia Estrada a quien le envié una foto para inspirarla. Su texto nada tiene que ver con la foto,  “…pero me recordaron algo que escribí hace un par de años…” remata Gloria. / La imagen corresponde a un obrero comiendo en su jornada de descanso. Estación Andalucía del Metro. Construcción de muro de contención.

“Diana” Por Gloria Cecilia Estrada Soto*

A mi prima Diana le preocupa que la deje el compañero con el que se fue a vivir hace siete meses, el que le sacó a crédito nevera y lavadora y dijo que haría hasta lo imposible por hacer pasar a Laura, de seis años, como su propia hija, para hacerla beneficiaria de su servicio de salud.

El dolor de cabeza la hace madrugar más de la cuenta; por eso tiene más tiempo para quejarse de sus desventuras. Migrañas que se repiten porque teme tener que volver a vivir sola, sin con qué darle un vaso de leche diario a su hija, viviendo del fiado y pagando a usureros dueños de una pieza con baño y mesón que le cobran cien mil pesos o más por un alquiler en estrato 1.

Si el compañero la deja, Diana volverá a tener lo que tenía antes: dos camas sencillas, un aparato de teléfono, dos ollas, dos platos y algo de ropa. Tendrá que olvidarse de las facilidades que ha tenido en los últimos meses. Ésa será una parte de su tragedia. La otra parte será aceptar que, a sus veintiocho años, sigue dando tumbos en la vida sin encontrar a un hombre que la ame por más tiempo y la valore por encima de sus sesenta kilos de peso.

Al menos ahora, por ahora, hasta julio, Diana tiene trabajo. Después, nadie sabe. Sobra decir que vive unos días de zozobra que apenas logra distraer viendo algo en la televisión.
Para ella, la guerra de este país y sus presuntos intentos de paz no dejan de ser un dato, a veces curioso, que se comenta de pronto, pero que no determina nada en su vida. Diana puede comentar la última bomba, el regaño del Presidente, lo que unos señores encontraron en el computador de un paramilitar o de un guerrillero, la inundación en algún pueblo (en cualquier pueblo), como cosas tan ajenas, tan lejanas. No son suyas esas cosas. Tampoco lo son esos asuntos que no logra entender sobre reformas políticas, elecciones legislativas, contaminación ambiental, y tanta, pero tanta cosa, que esbozan los noticieros que ve en la noche mientras espera que, al fin, empiece la telenovela.

Pero Diana vive su telenovela y vive su noticiero. Historias del hambre, la carencia de afecto, la soledad, la pobreza, el desempleo, el desengaño, el madresolterismo, la falta de educación, la desigualdad. Es protagonista y personaje de muchas historias aunque ni siquiera lo sepa. También, mi triste Diana, es protagonista y personaje de las otras historias que no entiende, ésas que erradamente cree no le interesan o no le incumben. Ella es el ejemplo viviente de la guerra, de la especulación financiera, de la tributación desequilibrada, de los que abusan del poder, del mal uso de los recursos, de la mala distribución de la tierra, de la inestabilidad laboral, de la triste cobertura en salud.

Diana no sabe, y tal vez muera sin saberlo, que todo eso que muestran en la televisión es parte de su tragedia, pero ¿cómo podría vivir también con eso?

Ahora que me llamó, Diana me dijo que su cabeza está a punto de estallar, que lleva dos noches sin dormir y que cree que su compañero está saliendo con otra mujer.

*Periodista de la Universidad de Antioquia

¡Ay qué rico chorizo con arepa!

Siempre que en mis blogs publico fotos de comida popular y fritanga pura, pienso en aquellos que están fuera de Colombia y que no han probado hace rato de estas delicias. En la imagen, unos chorizos se curan* al aire libre para después ser devorados por unos estómagos que sin peros, cortan este pedazo de tripa para luego bautizarlos en limón criollo. La tripa se hiere y asoma buenos pedazos de cerdo con deliciosos gordos teñidos de rojo, luego se le arropa con una buena arepa tela* y se pasa con un chocolatico en leche caliente.

¿Se le antoja a alguno de ustedes? / Restaurante en la zona de Don Diego, entrada a El Retiro en Antioquia

 *Curar: Preparar la carne o el pescado por medio de la sal, el humo, etc., para que, perdiendo la humedad, se conserve por mucho tiempo. www.rae.es

*Tela. Arepa Tela: Tortilla de maíz molido, amasao y estripao con tabla para que quede delgaa, cocida al calor. Múnera.

Nuevos usos

Usted puede ir a las galerías externas de la Plaza Minorista de Medellín y encontrar decenas de carritos para bebé. Son reciclados coches puestos a la venta y no para su uso primario, sino para una nueva tendencia en las ventas ambulantes.

Se trata pues de el nuevo uso que están tomando los coches para bebé, que después de que el púber alcanza su independencia motora, quedan cesantes en su función transportadora y son guardados en cualquier zarzo o llega por mano de los recicladores a la Plaza Minorista. Allí son vendidos para un nuevo uso: Carrito de venta ambulante. Y la tendencia nace de esa necesidad de tener una chaza (caseta) ambulante para evadir la presión de las autoridades que prohíben nuevas casetas de ventas fijas en el espacio público, pero que si es móvil no pueden decirles nada.

Este carrito en particular vende mango con sal y limón injerto… ¡me salió saliva escribiendo eso!

PaS y amor

Esa tarde el viento hacía ondear la bandera que cubría el cuerpo de este anónimo monumento itinerante. Tal vez registrado por alguna prensa, el hombre Pas, demostraba los secretos de su rostro y exhibía orgulloso su faz y su antifaz. Las manillitas revelaban el sentido del viento mientras un mensaje de amor y paS quedaba en cada transeúnte que con afán dejaba su incentivo monetario.

Estatua Humana en el Parque de Berrío.

Créame que no soy de La Chiva

Ella se acicalaba con exagerada insistencia, repasaba una y diez veces su cabello, se pintaba y se ponía bonita, atractiva al macho. Su pequeño espejo dejaba ver una mujer feliz y segura de si misma.

 Yo la observaba y caminaba directo a su tocador improvisado, no podía perderme esa imagen, la imagen de una mujer preparando su piel para la pasión. Su nombre es María y no dejaba de llamarme “Tarrao” que en Medellín significa alguien simpático. ¡Lo que es la ceguera laboral!

 Le pedí permiso para registrar el acicalar de su figura, ese peinar y esa vanidad que la hacía mujer. María aceptó en primera instancia pero dudó y antes de dejarse tomar la primera foto me hizo una pregunta que no es la única vez que me hacen: ¿Venga Tarrao, usted es de La Chiva?

 

 

Con un rostro ofendido y con un hilar de palabras que intentaban desquitarse de una reciente herida, María me explicó que el año pasado una periodista o practicante de periodismo vinculada con La Chiva también le había pedido permiso para tomarle unas fotos. Las imágenes se tomaron, pero María no sabía el contenido de la crónica que días después fue publicada en este tabloide y fue el titular el que ofendió en gran manera el orgullo de esta mujer que trabaja por el sector de la Iglesia de La Veracruz complaciendo los placeres afanosos de algunos que frecuentan el sitio.

 “La Catre Pobre” fue el titular con que María se encontró y que ofendió el honor al que ella tiene derecho según me comentaba. Bastante herida, María me explicaba que si bien ella sabía en qué consistía su trabajo, no tenían derecho a tratarla como lo habían hecho con ese titular y menos cuando la crónica hacía una comparación entre prostitutas de alto cobro y estas de tarifa más modesta.

 “¿La Catre Pobre?  No Tarrao, no es justo que a una la traten así. Vea, hay hombres que me buscan conversa y me dicen ¿Vea, quiere que nos tomemos un cafecito?. Y ellos me invitan a algún café y nos tomamos el cafecito y a veces…” Entre risas me dice con su mirada lo que pasa después del cafecito. María me narra con una delicadeza muy femenina el accionar de su trabajo, me cuenta y me saca de dudas y calma mi curiosidad y no deja de insistir en lo indelicada que fue la periodista de ese medio de comunicación que la engañó ocultándole información y haciendo esa comparación donde su ser salió lastimado. ¿La Catre Pobre, Tarrao? No es justo ese título Tarrao.

 -          María, yo no soy de La Chiva, entonces, ¿me deja tomarle la foto?

 Y María posó feliz y vanidosa, mujer ella y orgullosa. 

Regalado el día del Padre

* Pero pinchao pues él, en el día del Padre. ¡Estuvo regalao!
– Peroes que se dice quesque tiene hijos regaos porai
* Ah mija, peroel es muy buen papá
– El problema es quesas mujeres lo exprimen y le sacan toda esa platica mija
* ¡Ah no, ahí sinó, ahí sí quién lo mandó de pipicontento
– Buen mozo ques mija, y como quen aquello también jijijij
* ¡Ay no jodás, Tulia!
– Ah, yo le doy su pinta de parte mía… ¡ahh!

Vendedor de muñecos en el Parque de Berrío

El Baúl de los Juguetes – Crónica

A la una…

 

Un niño arrastra un carrito de madera, tirando de una cuerda en plena Alpujarra. En Moravia, Yovany juega con un carro hecho de una lata de gaseosa con ruedas prestadas de algún camión extinto. Yoanina acaricia el viento con una veleta y Dubian le puso tapas a una cajetilla de cigarrillos para hacerla rodar. Juan Diego y Nicolás lanzan bolas a una caja con madrigueras.

 

No puedo dejar de sorprenderme al ver tales juguetes, eclécticos modelos creados de la necesidad de sonreír por horas. Alegres adaptaciones que demuestran ingenio y creatividad. Mientras jueguen, los niños no saben [C1] de pobrezas aunque vivan en ella, no saben de mercados menguados o del devenir de cuentas por pagar. Ellos son ingenio e inocencia, desarrollo y acción, originalidad y pasión.

 

Paralelo a esta clase de juguetes llenos de recursividad y de afanosa necesidad, están los que llenaron nuestra niñez de inmensa alegría, pequeñas realidades impresas en láminas de hojalata, simulaciones fantasiosas de la cocina de mamá, aviones de pila mediana que cambiaban de ruta al primer choque, sirenas ambulantes, juguetes de cuerda. Es que hasta destapar las salchichas enlatadas era todo un juego; insertar la llave en la pestaña y dar cuerda alrededor de la lata para compartir con tu mejor amigo el frío manjar.

Continuar leyendo

Un Jardín que pelecha

Municipio de Jardín / Estos pipiolos saborean una dulce tarde, asoliando una inocente amistad en medio de saludables legumbres y hortalizas. No se les puede llamar aún piernipeludos, porque los infantes estos a duras penas tienen algunos alambres en la tusta.

El sol,  como pasando a través de un colador, se atreve a meterse en cada endija de las ramas de un hermoso árbol, sombra y resguardo de este vendedor.

¿Está fresquita la rracacha? claro que sí, ¿va a llevar cilantro? deme 200.

No hace falta decir que vaya a Jardín

Si es que eso es paseo obligao entre los paisas. No hace falta decirle a nadie que visite el municipio de Jardín, no hace falta hacer encuentas para saber que es uno de los bellos municipios de Antioquia.

Estas son las humildes sillas que abundan en los pueblos, en tabernas y bares… pero estas sillas son elevadas al honor de recibir sobre su piel, bellos paisajes pintados a mano.

Mercados callejeros de Jericó

Mercado ambulante en el Parque de Jericó. Domingo de mercado. Esos días de mercado, se cruzan, más allá de frutas y verduras, de carnes y huesos, se cruzan y se transaccionan diálogos con aroma a tabaco y guarniel, se desatrazan las noticias represadas en el campo, se vuelven a ver las caras, se vuelven a dar las manos.

Una cortina bajo el alar de Jericó

Cometí la burrada junto con mi esposa de ir a Jericó sin reserva hotelera, pero qué iba a saber yo la demanda turística que este municipio de Antioquia tenía. Súmele además de nuestra llegada en moto, un dilatado aguacero que intentaba expulsarnos. El caso es que logramos encontrar pernoctada.

Pero ese aguacero también me permitió ver una escena repetida en cada cuadra de aquel municipio. Todas las aceras de Jericó estaban limitadas hacia la calle, por una bella cortina de gotas de agua hiladas todas por invisibles hilos de plata. Eran hilos seguidos de otros con sus gotas enhebradas, separadas cada tanto con igual distancia. Estas cortinas eran el producto de la lluvia que bajaba por el alar de las casas, que intrépidas ellas, no temían el salto para luego formar ríos callejeros.

El alar de esta foto es de una de las construcciones de Tutucán en Rionegro. Una simulación de pueblito paisa con actores permanentes.

Gotas para lagastritis de los viejos antigos

Un rostro recortado de un afiche, retocado en sus ojos y plastificado es la imagen de esta rural campaña publicitaria. Se trata de un “Fierro capilar” de la marca “A DE LA MEJIA Y ROBERTO”, unas gotas milagrosas al parecer, para los ojos y para lagastritis*. También hay cremas para lacara*, barros y espinillas. ¡No desconfíe! Muchos documentos acreditan la fórmula de los viejos antigos*.

Pero eso no es todo, para el “acio úrico” hay 20 fórmulas que no conocen ni los médicos. Llamenos para tener el gusto de experimentar con usted. Valla artesanal vía a Bolombolo, saliendo de Amagá en Antioquia.

Hablando de otra cosa… ¿Sí sería verdad que yo tenía lombrices? / Recuerdo que cuando pequeño, doña Juanita mi abuela, me hizo un collar de ajos para espantar las lombrices que al parecer anidaban en mis entrañas. Y para completar, en las mañanas me levantaba con “delicioso” jarabe casero hecho de: Leche, 3 ajos machacados, 1 copa de aguardiente… por si el berriondo collarcito de perlas olorosas no espantaba las langarutas lombrices. ¿Quién seguía en la cama con semejante despertar?

Amigas posudas

Tan pinchadas ellas ahí todas posudas pues. Tomando el sol de la mañana en La Ceja, Antioquia. Secando sus largas cabelleras después de una breve jornada de aseo. Cabelleras y zapatillas coloridas, alegres ellas y sonrientes.

Me pareció gracioso ver como estas trapeadoras posaban como para una foto, así que ahí se las tomé.

Bellas cosas se encuentra uno

En la calle, donde yacen cigarrillos muertos, cáscaras o recibos polvorientos, donde pululan chances que no triunfaron, en pleno asfalto, en plena calle se encuentra uno cosas pequeñas pero hermosas. Esta vez, en la carrera Cundinamarca, un cauchito o banda elástica yacía enroscada sobre si misma, lo que nunca supo ella era la música que yo “veía”… por azar o por destino, esta simple banda protagonizó de entre las demás, la mejor escena de su vida… y se llamó Sol. Ni siquiera toqué el cauchito, tampoco lo recogí.

Ya antes me había encontrado otra sorpresa en la calle: un Corazón de Jesús.

Despalomada amiga mía…

Reposo en mi balcón para otear* y ver cualquier novedad desde esta tarde lenta. Reposo mi jactado cuerpo y te veo, allí, indefensa y estratégica, cayendo en el cebo inocente que mi ama pone por mí.

Come tranquila que te deseo gorda, mugrosa y valiente. Jáctate tranquila del último arroz de tu vida, pues pa onde vas no sabrás de maices y de huevos. Aquiétate que temprano yo te deseo, para calmar este tedio cruel de una cuadra sin vecinos.

¡Ja! Si supieras mi pensamiento malevo, si supieras cuán me babeo por tenerte, si supieras cómo deseo lanzarme en furia por vos, despalomada amiga, entrañable alimento de mi ser y de mi panza. Amiga.

Esta escena me la encontré en Jericó, Antioquia. Municipio querido que vale la pena visitar cuantas veces el tiempo y el dinero deje. Imposible no antojarse de un guarniel*.

Otear: Mirar desde un lugar alto
Guarniel: Popularmente conocido como CARRIEL
Recomiendo la Guarnielería de don Ruben Agudelo.

Con la ropita limpia en la 13

Son esas estéticas populares las que me gusta resaltar. Es el color, es el viento que mueve esas medias como a xilófono, es ese rojo que pinta unos débiles muros, es la vida real allí adentro. Son los llantos acosadores, son los infantes sin quimbas qué ponerse a veces.

Si solo viéramos lo malo, si entraran por nuestros ojos solo quejas sociales…

No sé si como una droga mental, creo que no, mis ojos filtran y diciernen lo malo y me deja colar los brillos y las alegrías que la vida cotidiana me trae. Una tácita belleza que veo hasta en cada ropa extendida.

Esta es una fachada en la Comuna 13 de Medellín. Una escena sencilla y cotidiana.

Perra Malagradecida

Mayo 24 de 2008 / El bombero de la estación de gasolina no quería mirar para atrás y mi esposa Diana no paraba de decir: “Ay la cogió ese carro, ay qué pesar”. Ya me imaginaba yo a esa señora descuajada al pasar de una llanta de automóvil.

Era una mona perrita criolla, atropellada por un irresponsable motociclista que huyó dejandola en mal estado, aturdida por el golpe, con el hocico sangrando, la columna desviada y una pata al parecer fracturada. Sucedió a la altura de la estación de gasolina en Cabañitas en Bello, un accidente que causó, por cortos instantes, un taco en la autopista norte. Sólo una pareja de motociclistas y un conductor de carro la auxiliaron, mientras otra perrita a la orilla de la vía ladraba como pidiendo auxilio para su congénere.

Allí comenzó un carrusel de llamadas a las entidades que creíamos, podían auxiliar el herido animal. Llamamos al 123 de Metroseguridad que nos prometió pronta ayuda. Pasaron 10 minutos, llamamos nuevamente y nos remitieron a Bomberos Medellín, quienes nos trasladaron a Bomberos Bello, que a su vez nos remitieron a una oficina de rescate animal, dependencia con la que nunca nos pudimos comunicar. Una patrulla de la policía pasó y no atendió las señales de nuestro llamado pasando de largo.

Nuestra espera se hacía larga y ninguna entidad acudía a auxiliar este animalito que no por menos, tenía derechos como ser vivo que es. Nuevamente llamamos al 123 y esta vez nos dijeron de manera directa que no tenían ingerencia en el suceso, pero que de todos modos ya habían ingresado la novedad y que llamáramos a Bomberos de Bello quienes nos podrían auxiliar. Llamamos nuevamente a los bomberos y después de repetirnos el teléfono donde nunca contestaron y de llamar ellos mismos a esa entidad que podía socorrer emergencias animales, nos dijeron que en ese teléfono no contestaban y que lo sentían, pero que Bomberos Bello no tenía personal especializado para atender nuestro pedido.

Terminamos una espera de 45 minutos, impotentes ante un auxilio que nunca llegó y cuando ya estábamos tomando la decisión de partir a nuestros destinos un poco tristes por abandonar la perrita que reposaba agazapada bajo un arbusto, temblorosa y sangrante, salió sin apegos ni despedidas caminando muy oronda rumbo a cualquier lugar, sin mayor cojera que la que tenía la compañera del motociclista que la auxilió y con su columna ya en mejor estado. Lo único que pudimos hacer fue reírnos copiosamente ante tal desagradecimiento. No ladró como para despedirse, ni nos miró como en agradecimiento, salió sin más ni más.

Pero nos quedó la rabia y la duda: ¿Quién entonces atiende estos casos?, ¿quién responde?, ¿quién auxilia a estos seres que sienten dolor como nosotros?, ¿No es el 123 la entidad que redirecciona las llamadas de emergencia que hacemos los ciudadanos de a pie?. Tal vez la “sabiduría animal” le dijo a esta criolla amiga que la ayuda nunca llegaría y prefirió no esperar más y partir.

Un coupé sencillo

No faltará quien me pregunte como lo hacen mis alumnos, para qué le tomé fotos a ese señor. Yo responderé entonces ¿Quién dijo que fue al señor a quién retraté?

La verdad hay un porcentaje de sonrisa que me hace fotografiar personas felices como Luis, pero el otro porcentaje lo completa la creatividad y el ingenio popular.

Para la muestra está este vehículo adaptado a las condiciones del usuario:

  • Un solo cupo
  • Fácil maniobrabilidad
  • Dirección mecánica y retráctil (Se mueve hacia delante y hacia el cuerpo de él)
  • Balineras que se ajustan perfectamente a los troncos de la madera

Pueden encontrar a este encantador hombre en el barrio Sagrado Corazón de Jesús, lamentablemente conocido como Barrio Triste. Pueden darle una moneda si lo desean y hasta tomar un tintico con él.

En la sonrisa, todos somos iguales

Un aporte de Edwar Guillermo Restrepo amigo desde mi infancia

Este aporte lo hace desde el grupo de danzas al cual pertenece, Pendiente Danza, participante del Festival Latinoamericano de folclor en Perú 2007, donde Colombia Salió ganador… ya él nos narrará la experiencia a través de más fotos. Felicitaciones al grupo

Picando carne pa los chorizos

Jericoano alegre picando carne pa rellenar chorizos. Plaza de mercado ambulante en pleno parque de domingo en Jericó, Antioquia. Distancia desde Medellín: 2 horas y media. y si va, es mejor que reserve hotel con anterioridad.

Tabla salvadora

Cúcuta con Colombia, afueras de la iglesia. Venta de imágenes de santos. Mi ignoracia en imágenes diría de abajo hacia arriba:

  • Jesús escribiendo una carta
  • José carga al niño Jesús
  • Jesús y su Abba viendo el diario acontecer desde arriba
  • Médico cirujano sin título universitario

La escoba, la trapiadora

Seis de la mañana, al que madruga Dios le ayuda. Este amable señor recorre los barrio del Popular 1 entre las estaciones Popular y Andalucía vendiendo su merca. Escobas y trapeadoras, recogedores de basura…

Unos ojos que ya se ven cansados gritan que están enfermos. Un cuerpo que está agotado grita… No, el ya no grita porque sabe que le toca seguir camellando. Pero una buena sonrisa, un buen saludo, una que otra venta le recuerda que vale la pena llevar comida a casa.

¡Buenas vecino! le saludan mis alumnos de Comunicación Visual, ¡Buenas! tímidamente contesta él.

Jericoano

Jericoano con su Guarniel terciado. Jericó Antioquia.

Algo aprendí este fin de semana, se llama GUARNIEL a los que comúnmente llamamos CARRIEL. Tuve una excelente cátedra con don Ruben Agudelo dueño de una guarnielería, quien ha sido premiado por su calidad de producto por Artesanías de Colombia.

Un municipio para visitar y repasar y repetir y no olvidar.

Amores que matan

Es conocido por mis amigos la aversión que le tengo al fútbol profesional. Por eso ni hablo, ni opino del tema pa no pisar callos y juanetes. Lo que sí nunca estoy de acuerdo es la violencia que la ignorancia cede en las tribunas: peleas, homicidios, riñas, glopes, maltratos, etc. Todo por un simple deporte, todo eso simplemente por el trabajo de unos cuantos. Me escapo a la radio, romántico medio evocador de miles de imágenes y ¿qué encuentra uno? Discusiones, peleas, alto volumen y fútbol, fútbol y fútbol.

¿Algo en contra del fútbol? NO. En contra de la violencia que generan unos DIZQUE hinchas, sí.

Este muñeco colgaba de una caseta de ventas en Jericó Antioquia. Sonríe la muerte voluntaria por su equipo. Cínico.

Al respecto, comenta Esneda Beatriz Arrieta, docente: Estamos completamente de acuerdo. El deporte debe ser una oportunidad de compartir, de jugar, de establecer competencias sanas y alegres pero, el comercio que se mueve alrededor de las competencias deportivas las ha convertido en encuentros violentos que provocan reacciones agresivas entre los hinchas.
Lástima que nuestros conciudadanos sean incapaces de disfrutar del espectáculo de un partido de buen fútbol -que a mi tampoco me gusta- como si fuera cualquier otra competencia deportiva como natación, patinaje, baloncesto o softbol, por ejemplo o un buen juego de ajedrez.

Qué berriondo animal más bravo

Comuna 13. Invité a Camilo, uno de mis alumnos para que me acompañara a tomar fotos a la Comuna 13 y conociéramos por ahí derecho, el Metro Cable para esa zona.

Nos bajamos, conocí una parte de Medellín que no conocía, tomamos fotos, hablamos con la gente, comimos arepa recién hecha, hicimos visita, admiramos, sudamos un poco y regresamos.

Queriendo tomar una foto me sale este berriondo perro a ladrarme como rechazando mi labor visual. Aprovechó un hueco en la casa, que hasta él mismo haría, para ladrarme y ladrarme y ladrarme sin producir algún eco en mí.

Explosión de rojo en Medellín

La comunidad amante de este seco alimento se encuentra feliz con la explosión de color y sabor ante la cosecha de chontaduro visible en las calles del centro de Medellín. Confieso que nunca lo había probado, hasta que en el anterior fotopaseo bloguero, Verónica de CON QUÉ SE COME, me invitó a probar el sabor de estas teñidas fibras de chontaduro. Su sabor: Seco, algo graso, fibroso como mango maduro pero deshidratado, muy seco. De poco sabor hasta que se intensifica con sal. Su color: Un naranja quemado muy profundo, intenso y casi mentiroso o artificial. Es que hay que probar nuevos sabores y decidir si se repite o no.

Un verdadero don: La sonrisa

No escogí esta foto de William porque le falten ambos brazos, tampoco porque me guste producir lástima, porque detesto eso, menos porque lo crea perro de circo. Elegí esta foto porque: ¡Qué sonrisa más bacana ome! A William lo conozco hace años, a él y a su apéndice casi natural: su armónica.

William aprendió solo a sonar esta armónica que le acompaña a donde va, porque es su instrumento de trabajo en buses y calles, pero sobretodo en filas, allí donde hayan colas, allí donde hayan largas culebras de personas serpeantes, allí está este man, trabajando sin chillar.

Lo gracioso es que te da la “mano” para despedirse. Y uno ni sabe que apretarle, porque en su lado tiene un muñón, pero como es diestro, él ofrece un apéndice derecho sin movilidad que cuelga de su hombro.

Más de 20 años trabajando y sonriendo… y haciendo fila.

Las marchas como los “rialitis” se van quemando

Le escuche a alguien que deberían hacerse cada vez, cosas distintas a una marcha para que no pierdan vigencia, llamen la atención, convoquen gente y hagan efecto.

Pues la marcha contra las Farc fue deslumbrante o espectacular, la segunda contra los Paras medio lleno 2 calles de San Juan y la última tuvo que realizarse en el patio de la Alpujarra pues ni la llenó.

Y después de marchar… ¿Qué hacemos? – ¿Qué nos inventamos?

Ingeniería paisa, crea robot colombiano

Este robot disfrazado de Mazinger Z, promocionaba el Día del Libro. Ubicado en Junín, este Robot Colombiano robó mi atención por su elaborado vestuario. Definitivamente la recursividad y creatividad aflora cuando la economía apreta. Lo mejor de este man fue su sonrisa.