Parábola del cafetalero misericordioso

…y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde, y unos cuantos bulticos de café sin trillar; y les repartió los bienes.

No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una metrópoli apartada del municipio en el que se crió; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente; del café, solo se supo que la Federación no pagó mucho por él y, además, le castigaron en precio por la cantidad de pasilla que había en él.

Y cuando todo lo hubo pagado créditos al Banco Agrario y malgastado el resto de la herencia, vino un gran desempleo en aquella metrópoli, y comenzó a faltarle pan.

Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos que vendía café en termos en el centro, el cual le soltó una carriola para ventas ambulantes para vender tinto.

Y deseaba llenar su vientre del mismo café pasilludo y viejo que vendía, pero no le daban las ganancias.

Y volviendo en sí, dijo: !Cuántos recolectores de café en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo, contra las buenas prácticas del café y contra ti.

Ya no soy digno de ser llamado cafetalero; hazme como a uno de tus recolectores.

Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra las buenas prácticas de cultivo, cosecha y poscosecha, y ya no soy digno de ser llamado cafetalero como tú.

Pero el padre dijo a sus siervos: Moled y tostad el mejor café, y dadle a tomar una taza de excelente origen; y poned un subsidio en su mano, y botas en sus pies.

Y traed el marrano más gordo y matadlo, y comamos bandeja paisa y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

Foto: pintura mural en establecimiento comercial, Ebéjico, Antioquia.

2 comments

  1. Oscar Hernandez   •  

    Excelente adaptación y muy acorde a nuestras tierras y nuestro tiempo y nuestros campesinos,.

    Saludos

    Oscar

  2. Fernando Alzate Molina   •  

    Pobre, tonto, sin contenido inteligente, mal hilvanado, nada original su blog ‘Parabola del cafetero misericordioso’. Una pésima adaptación. Un mal palimpsesto. ¿Se quedó sin tema? Señor Múnera usted nos tiene acostumbrados a tocar temas verdaderamente interesantes al rededor del café. No afloje.

    Ojalá me regalara su dirección de correo electrónico.

    Saludos

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