Partimos pa San Antonio de Pereira

Ha evolucionado la manera de andar en bus intermunicipal: Primero eran los buses con bordes curvilíneos que tenían rejilla atrás, había que decirle al chofer que parara que uno tenía urgencia urinaria. Para esa época era frecuente compartir espacio con las hermanas gallinas, con costales de cabuya pululantes de verdura y con petacas de tamaño colosal.

Pasamos a lo mejor que podía suceder… estrenar Pullman. Recuerdo que para ese entonces, la terminal de transportes de Medellín era un garaje rodeado, más que de buses, de bándalos y carteristas. Uno entonces se asomaba al atestado garaje a buscar el bus #236 que le correspondía y era uno apretando dientes para que fuera el bello Pullman con su sonido ronco de poder. Allí la miada era igual, con permiso del chofer o desde la puerta en movimiento.

Luego, algo inimaginable… el Termoking. Ese morrito que tenían atrás estos buses, hacía de este tipo de bus, un carro futurista, avante, punta de lanza en cuestión de transporte. Por fin uno podía ir al baño a voluntad y ver televisión aunque fuera mil veces Terminator o todas las de Bruce Lee.

Y así… Llegó el Rey Dorado con su punta de bala, el conservador pero con doble televisor Scania y así…
Pero nadie cambia la rumba en su bus escalera… será por la facilidad en caso de antiperistaltismo pa que no suene feo pues.

Chiva para empujar en San Antonio de Pereira, Rionegro.

1 comment

  1. saul osorio L   •  

    Excelente su comentario, pero que tal si se complementa con una buena reseña historica de San Antonio de Pereira

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