“Surrunguiando” pensamientos

Por Alberto Mejía Vélez

El sol caía casi vertical. La sombra estaba bajo el cuerpo y del pavimento exhalaban vapores por evaporación; así redunde fue que lo pensé.

Trabajar como ambulante era lo único con lo que podía contar para subsistir, así como lo hacen miles de personas. Se había ubicado estratégicamente, tal como lo hacen las grandes compañías del espectáculo cuando, con publicidad, invitan a llenar los estrados de imponentes teatros.

A la guitarra se le habían encontrado los mejores acordes. La ‘taquilla’ terrestre al alcance de la mano; el tinto y el agua, para aclarar la voz; y el mejor amigo en primera fila, para que ayude a no perder la fe que a veces lo abandonaba.

La lucha contra la adversidad había formado en él, un espíritu guerrero.

Todo lo podía perder en un instante, jamás la compañía de su perro -sería como extirparle el alma-. Para él, ‘surrunguiaba’ las 6 cuerdas en armonía; por él, sus esfuerzos por vencer las dificultades climáticas y para él, su existencia. La mascota sabía, sobre su amo, que también tuvo veinte años. Ambos estaban seguros, de que el amor existe más allá del sexo.

2 comments

  1. Ivan....   •  

    Me gusta esto……. y claro que el amor existe mas allá del sexo… y ese si es el verdadero….

    • ARTURO RUIZ PUERTA   •  

      El sexo en realidad no es amor, el sexo es reproducción, y una reproducción garantizada por esa trampa del placer sexual.

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