Una cortina bajo el alar de Jericó

Cometí la burrada junto con mi esposa de ir a Jericó sin reserva hotelera, pero qué iba a saber yo la demanda turística que este municipio de Antioquia tenía. Súmele además de nuestra llegada en moto, un dilatado aguacero que intentaba expulsarnos. El caso es que logramos encontrar pernoctada.

Pero ese aguacero también me permitió ver una escena repetida en cada cuadra de aquel municipio. Todas las aceras de Jericó estaban limitadas hacia la calle, por una bella cortina de gotas de agua hiladas todas por invisibles hilos de plata. Eran hilos seguidos de otros con sus gotas enhebradas, separadas cada tanto con igual distancia. Estas cortinas eran el producto de la lluvia que bajaba por el alar de las casas, que intrépidas ellas, no temían el salto para luego formar ríos callejeros.

El alar de esta foto es de una de las construcciones de Tutucán en Rionegro. Una simulación de pueblito paisa con actores permanentes.