Carmen de Viboral

Así es aquí, así es la cosa, no es sino sentarse en algún granero o tienda o parviadero para hacer amigos fácilmente. Y así nos pasó en El Carmen de Viboral en el Oriente antioqueño. Para bajar una bandeja de fríjoles verdes en la vereda Llanogrande. Nos acercamos mi esposa, María una amiga y yo a este bello municipio a buscar unas cuantas vistas, llámenla fotos pues, y a buscar un tintico pa bajar la reciente carga del almuerzo. Un local me pareció agradable y allí pedimos tres negritos -dos de azúcar para mí-.

Don Alberto es el anfitrión de esta tienda, más famosa aún por vender un chorizo casero conocido por residentes y forasteros. La disposición de la mesa mostrador en forma de U propició una breve charla entro los presentes, entre ellos Jorge quien me respondió: El trabajo enloquece y el ocio dignifica, cuando le pregunté en qué trabajaba.

Reímos, tomamos tinto, hablamos de blos (blogs), de región, de Aristóteles y de la cuenta que fueron novecientos.

Así somos por estos lados: ponemos conversa, hacemos amigos, nos reímos un rato, nos pasamos el plato, nos hacemos vecinos, nos creemos hermanos, quedamos en vernos, promesas estas que a veces nunca se cumplen, nos damos la mano, nos decimos hasta luego.

La tienda de Don Alberto no está en las fotos. Imágenes tomadas en El Carmen de Viboral.

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