Don Víctor León Moncada, ¡todo un referente popular!

Don Víctor, ‘Algodón’, es todo un referente de la estética popular de los antiguos centros democráticos: los parques. Los de hoy, yacen bajo techo y están enmarcados por escaparates (vitrinas) que invitan a quienes deambulan por sus frentes, a entrar y consumir sin tener mayor roce con los demás caminantes. Don Víctor ha sido consecuente con esos cambios -para él obligatorios- y realiza su trabajo en algunos centros comerciales y un hipermercado del Valle de Aburrá.

‘Algodón’, se dedica desde hace 50 años a enrollar azúcar hecha tiras en palitos para pincho, conocido como algodón de azúcar. Tres carros para realizar esta golosina son de su propiedad, equipados con máquinas ya muy escasas: un calentador Primus y una centrífuga mecánica Westfalia Separator.

Considero que don Víctor y el señor de la ‘pericomancia’ -cuyo nombre olvidé con el perdón de ustedes-, son parte del patrimonio inmaterial de Medellín, que nos recuerda la Medellín de banca de parque, de caballito y foto, de los contactos en Junín, del marconí en la Veracruz y de la foto de Garcés. A don Víctor lo encuentran los findes de semana en El Tesoro y en semana en El Poblado.

Algodón de azúcar para recordar la niñez

Qué sera de los niños de los últimos tiempos en las zonas de estratos más altos. Que será de las juventudes que crecen encerradas en las unidades residenciales. Qué será de los muchachos que no conocen la calle como territorio de la lúdica. Cuando camino o recorro los barrios de elevado nivel socio económico, atisbo que nadie camina esos lugares; las calles son vacías, no hay risas de niños revoleteando en el ambiente.

Algunos dirán que tienen mejores cosas qué hacer que estar expuestos a los peligros de las calles, pero mi experiencia en la calle fue magnífica: comitivas donde todos ponían papas y nadie se atrevía a aportar la carne. Jugar escondidijo contando de cinco en cinco hasta cien e intentar que se “quemara la olla”. Jugar pequeños partidos de fútbol -para lo que fui bien malo-. Juag ‘Chucha cogida” (que significa correr hasta alcanzar a otro que quede con la tarea de seguir alcanzando a los demás y así sucesivamente) -Para que no haya malos entendidos en otros países-.

Los niños y adolescentes de hoy conocen como parques a los centros comerciales. No se ensucian. Pocos juegan con tierra. Pocos construyen ciudades con arena y le meten carros al guión. Los únicos afortunados de vivir las aceras y las calles de los barrios, son los niños cuyas viviendas están ubicadas en los estratos de bajo nivel económico. Lo gracioso es que los llaman pobres ¡Y SI SUPIERAN CÓMO SE DIVIERTEN Y LOS JUEGOS QUE SE INVENTAN! Ser niño en un barrio popular no es pobreza, es riqueza, recursividad y creatividad; es risa, invento y juego. ¡Pura diversión y aventura!

Las fotos hablan del Algodón de azúcar, caramelo de la infancia, pero esto fue lo que me recordó y se los quise compartir.

Dulces de cuando éramos pequeños

Nunca fui tan amante a las golosinas, pero cuando mi cuerpo era pequeño, me contentaba con comer:

  • Corozo
  • Chitos con Coca Cola
  • Snacky
  • Yupis
  • Gudiz
  • Chocolatina Peter Paul
  • Gelatina Royal
  • Gelatina de pata
  • Rollo con leche
  • Lecherita
  • Wafer Jet
  • Natilla de las monjas del centro
  • Panela con quesito (mi preferido)
  • Obleas con arequipe
  • Beso de negra

No fui tan amante pero alguna vez las probé:

¿Y a vos qué te gustaba comer, qué te tocó?

Cuatro antojitos para hoy viernes

Como algunos quedaron antojados con la mazamorra piláa, les voy a completar el antojo con algunos mecaticos para picar o acompañar:

Alitas rellenas. Disponibles en San Antonio de Pereira, Rionegro.

Empanadas fritas en leña. Se fritan en manteca, pero uno les dice que son de leña, pues éste es el combustible con que se fritan. Las de la imagen, las encuentra en San Antonio de Pereira, pero usted -que se encuentra en Colombia- las puede encontrar en iglesias y esquinas de barrio. No olvide pedir el encurtido o el pique, según el gusto.

Si lo salado no es de su antojo para hoy viernes, comprate, pues, una bolsita de algodón de azúcar. Un dulce que se hace con una cucharada de azúcar y anilina, pero que te la cobran como si fuera la libra. En la imagen: Urrao, Antioquia.

Y para quienes se antojaron el viernes pasado de una deliciosa mazamorra o de un claro refrescante, está el acompañante perfecto: unas panelitas de coco o un dulce de arequipe.

Ahí quedan, pues, estos cuatro antojitos. ¿Y los que vivimos por fuera qué? Pues, como siempre, autorizo a que descarguen la foto y la pongan como descansador de pantalla… qué más se puede hacer.

Gracias a mis lectores de fuera de Colombia, que cuando vienen me traen cositas, sobre todo, para mi colección de periódicos del mundo. Claudia Ávalos, espero prensa de China. Ángela, saludes, sé que me lees.