¿Valores? ¡Claro que los hay!

  • Le diría a la AMISTAD, que me regalara amigos, no verdaderos, simplemente amigos. Para conversar, para cocinarles, para reír y si están disponibles, para que me vean llorar. No les pediría nada a cambio, solo que cuando se vayan a ir, no se despidan, que simplemente vuelvan. Que si puedo, estaré con ellos, que si me necesitan, no prometo nada pero espero estar allí con ellos. No les digas promesas mías, nada de eso, diles que la casa está donde saben, eso sí, yo los invito.
  • Llamaría a la CORDIALIDAD para que seamos afectuosos de corazón, sin machismos.
  • Telefonearía a la GRATITUD diario, pues inmerecedores somos de tanta bendición.
  • Ataría a mi frente la SENSIBILIDAD para no olvidarla en medio de tan seguidas masacres.
  • Vocearía de cuadra en cuadra la ACEPTACIÓN para que el mensaje llegue a gordas, feos y flacos.
  • Abriría la puerta de la FASCINACIÓN a tanta cosa pequeña y menospreciada, a lo sencillo, a lo cotidiano.
  • Dejaría entrar el AFECTO en casa de mis familiares, para decirles sin pena y en medio de un abrazo: te amo o te quiero, si les parece bien.
  • Cargaría a diario con la CURIOSIDAD, para sorprenderme y darle a la vida, pique, sabor y color.

¡Estos perros! Amigos sinverguenzas

Conozco dos amigos, uno de ellos muy orgulloso para decir que se aman con amor hermano. Conozco dos amigos que la distancia no mella en la relación. Conozco que se llaman y juegan como cuando eran mozuelos coquetos en busca de dama.

 

Parecen cachorros hijos de la misma leona, jugando con sus garras, mordiendo de mentiras, luchando, siendo ellos. Parece que se pelean pero simplemente es la vida de dos machos queriendo ser el alfa.

 

Conozco un par de amigos, montañeros ellos, de corazón templado y trasparente, que se extrañan y se quieren, que abonan de a pedacito con cada llamada, se preguntan, se bromean. Verlos a ellos, es ver dos piernipeludos disfrazados de hombre, sonriendo, extrañándose.

 

Así serán mis amigos, como la amistad de ellos, con almas de adolescente y ropas ejecutivas. Así serán mis amigos, sin que la distancia raje el filo. Así serán ellos, eternos aún en las diferencias con que nos pintó el creador. Esos opuestos pensamientos nos harán más ricos y en las plenas disputas nos donaremos sonrisas, seremos nosotros y seguiremos viviremos como hermanos.

 

 

La amistad nos hará sentir por siempre niños. Dedicado a dos amigos que conozco.

En la imagen: Gobelino enmarcado al interior de un hotel en el municipio de Cañas Gordas, Antioquia.