Una paloma, para nada despalomada.

Hay dos lugares, que cuando paso por ellos, mi esposa Diana me agarra duro para no dejarme entrar: la Librería Nacional de San Diego y la librería de la Universidad de Antioquia en el Palacio de la Cultura Uribe Uribe (Bueno, en este último voy solo).

No me deja entrar hasta que termine el libro que esté leyendo, no cree en mi excusa de ir a saludar a Mónica, gerente de la Nacional en Medellín. Pero, ¿qué amante de libros no se deja seducir del olor a libro nuevo? cómo entrar y no abrir libros y olerlos en la mitad de sus páginas abiertas. Bueno, por lo menos yo lo hago.

Leer, imaginar, sentir el corazón en el silencio después de las 10 de la noche y respirar, leer, imaginar.

Cierto día, Denis, la responsable de la librería de la U. de A., me abordó y me dijo: “Te tengo una foto para tu blog”. No sé porqué, pero me imaginé que tenía que ver con los pajaritos que cada mañana la visitan, en uno de los balcones del Palacio de la Cultura.

Pues sí, y esa es la imagen de este post, una paloma mirando el panorama literario para tomar una decisión ¿Amor líquido? ¿Googléando? quizás este último le permita aprender a buscar palomas de otras latitudes. Por lo menos sabemos, que ésta, de despalomada no tiene nada.

Gracias Denis por la foto. Llevo 9 de Saramago.