Nunca he escuchado a alguien decir que su abuela es muy fea

Nunca he escuchado a alguien decir que su abuela es muy fea. Nunca he visto a alguien criticando a su abuela, destacando su figura postrera, su estética final, su piel en relieve y los demás temas formales de la senetud.

Con esa misma mirada deberíamos percibir al otro, al fulano y a la mengana anónima que deambulan por calles y carreras. Con esa misma mirada deberíamos calificar las estéticas variopintas en esta villa de vida.

Deberíamos, depronto, tender a la imperfección corporal en busca de la singularidad, de la originalidad de nuestra propia estética. Es fascinante cuando veo a los que llaman FEOS y veo en ellos cantidad de particularidades que lo hacen único.

Más me encanta ver a la FEA que va con novio, porque significa, entonces, que para él, ella es bella y que ella superó su estética para verse ya por dentro y qu así la verá su compañero. Me encanta ver a la FEA con novio, porque significa que hay esperanza para ella por siempre, porque para alguien ella es bella.

Nadie me ha reconocido que su abuela es FEA, y no lo han reconocido porque jamás así ha sido. Las abuelas son bellas y nunca han envejecido a nuestros ojos, pues el alma, no envejece, no muta, siempre es bella en una estética intangible.

No sé… ojalá me hayan comprendido. Fotos tomadas en el parque de Jericó.