Fragancias matutinas

De las casas de la gente que trabaja salen fragancias matutinas que, al pasar del día, se convierten en olores un poco más gastados o, digámoslo de una vez, olores más bien curtidos. De la mañana de las casas salen tostados en el aire que nos llevan a imaginar una arepa de maíz que fue amasada a mano por una mano pecosa por el tiempo curtido de recuerdos; se asoman todo tipo de perfumes y fragancias: elegantes, unas; populares, otras. Unas, muy empalagosas y dicharacheras, como el vestido variopinto de quien las lleva; otras, son una pérdida de tiempo, y de plata, porque a los pocos segundos ya no se sienta nada. De otras casas, salen los perfumes del jabón de tocador que han bañado al trabajador que ya se alista. Salen los humos del chocolate llevando el aviso de que está caliente, y servido, y enfriándose también. Salen los polvos que empayasan sobacos y asustan a los pies, que ya parecen de muerto. Salen alientos de boca recién juagada; salen buches de un laberinto de gárgaras oliendo a juagatorios dentales.

De las casas de la gente que trabaja salen muchos olores. Prefiero los de la arepa que se va tostando lento en fogones de leña, y de las mieles que salen por el aire de una aguapanela recién hervida.

Alegatos matutinos. Pelea de todos los días

* ¡Jeferson Hernando, cómase esa arepa pues!
– No quiero.
* Culicagao, comete eso que después estás chichando del hambre.
– No quiero.
* Jeferson Hernando, te vas a hacer dar una pela.
– No quiero.
* Voy a llamar a su papá a la obra, pa que venga y lo regañe
– No quiero.
* Ay mi mijo, ya viene el papá, ahí se puso todo bravo
– Demalas
* Jeferson Hernando de Jesús , comete esa arepa por Dios y por la virgen, no te hagás dar una pela como ayer. Y quitate esa pijama que son las doce y vos todavía como un pordiosero y a su papá le aterra verlo así.
– No.
* Vé culicagado que no es lo que vos querás, tomá este chancletazo por contestón y desobediente, veh (pela editada por el autor debido al grado de violencia)

Grafitis en Aranjuez

Saliendo del Museo Pedro Nel Gómez, pueden observar ustedes, otra exposición muralista de un autor que desconozco y cuya obra conocí de manera fortuita, mientras buscaba una arepa para comer.

¿Una arepa? Sí. Salí de dar mi pasadita por el museo y me dispuse a conocer los alrededores para robarme algunos colores con mi cámara, pero el hambre también llamaba mi atención.

Tres cuadras de distancia fueron suficientes para encontrarme un puesto de arepas, que fueron la bendición de mi estómago y que comí con urgencia manifiesta. ¿A cómo las arepas? A doscientos. ¿Y con mantequilla? Doscientos cincuenta. Póngame a tostar una, con mantequilla.

Mi bolsillo no acogía más que 950 pesos colombianos, y tarjetas en un puesto de esos, no sirven. Algo le faltaba al buche, y era el chocolatico batido, calentado al carbón, como las arepas. No me atrevía a preguntar por el precio, porque depronto se pasaba de 700 que me quedaban, pero la transacción de charlas y sonrisas me hicieron el feliz de un chocolate caliente. De todas maneras, antes de marcharme, le deje los 700 pesos en el bolsillo de la señora.

¡Oigan, no saben ustedes a lo que me supo esa arepa del cielo, a esa hora que ya rayaba con la del almuerzo!

Imágenes tomadas en el barrio Aranjuez de Medellín. ¿Qué carga la burra del arriero?

Arepa e chócolo al horno e barro

En casa, uno de los platos sencillos más solicitados es la arepa e casa, ya había hablado de ella y ya les había dejado mi receta para cuatro porciones:

Un pocillo de “doña arepa” (en minúsculas pa no ser tan publicitario) de la amarilla, un pocillo de leche previamente calentado (30 segundos en micro), medio pocillo de leche en polvo, una cucharadita de azúcar morena, una más mermada de sal. Mezcle los ingredientes con amor y se recomienda que la bola resultante la amase un hombre ¿machista? no, ¡no se me enfurrusquen pues! Es que el secreto de una buena arepa está en el amor que desprendan las manos y en lo duro de la amasada… amase duro, como haciendo arepa, que la masa quede fina y haga cada arepa, aplastándola puede ser y ponga en recipiente con teflón a fuego medio y disfrute… o pida reservaciones en mi casa.

¿y es que no tiene otra cosita más pa cocinar? avemaría. Le tenemos champiñones rellenos, chorizos borrachos, pan apretao de la casa o el sancochito y sudao de mi esposa. Ensalada verde, ensalada naranja, vinagretas caseras, dulce de mora, piña, salsa de maracuyá para las quesadillas caseras… sí, todo hecho en casa como a la antigua… ¡Es que uno criao con abuela! /

¿Aromáticas? no. En mi casa lo que le hacemos es agüitas: de menta, yerbabuena, caléndula, alcachofa y albahaca… hechas en ollita, hervidas en casa, como a la antigua.

¿Gaseosas o refrescos? nada. En casa le tenemos puro jugo, mieles de la vida: Curuba en plena leche, mora para la anemia, lulo con sus tres espumas, guanábana blanca, o naranja que me trae Sandra mi cuñis. O agua de la llave ques la mejor.

Imagen de horno de leña en plena carretera por El Salado, vía La Ceja, El Retiro. oriente antioqueño.