Una Medellín con fiestas incluyentes

Hablar solo de Medellín, en época de Feria de las Flores, es egoísta. Para hablar de Medellín tendremos que hablar de REGIÓN. Y no solo región a nivel político, como el trazado de los mapas, sino región de modo cultural, como acervo de manifestaciones sociales, culturales y humanas. El evento “Arrieros, mulas y fondas”, de la Feria, nos remite al campo, a las demás subregiones de Antioquia: Norte, Nordeste, Suroeste, Occidente, Urabá, Magdalena Medio, Bajo Cauca, Oriente y Valle de Aburrá, y sus municipios.

Si hablamos del Desfile de Silleteros, estamos hablando de la Antioquia montañosa de clima frío, no solo de un corregimiento de Medellín. Si hablamos de flores, de orquídeas, obligatoriamente estamos hablando del campo. Esto, es para que quien desee hablar de Medellín, esa de la cual nos sentimos tan orgullosos, pensemos en la REGIÓN, en unir antes que dividir y fraccionar al territorio.

Siempre amaremos el territorio donde nos tomamos esa primera leche maternal y, en nuestro inconciente, está el conjunto de olores que algunos no perciben, pero que lo mantienen ligado al territorio. No sé si Medellín tiene cultura nativa, pero sí sé que mucho de su acervo cultural es multi étnico, de variado tono social; viene de río, de montaña, de planicie, de meseta; de frío, calor y clima templado; de pantalón y taparrabo; de zapato y quimba hecha a mano.

Les dejo esta mazamorrita, pero para ser incluyentes, se las dejo con bocadillo veleño.