¿Que yo tengo cara de mimao?

Nada mejor como burlarse de sí mismo. Nada como reírse de sus propias actuaciones. Nada como conocerse y escalar más alto cada vez. Escalar en la carrera por ser feliz, por conocerse, por reír más seguido.

Rumbo a la grabación de El Artesano en El Carmen de Viboral donde tomé estas imágenes, conversábamos varios del equipo de producción y no me creían que había prestado servicio militar y menos en Puerto Berrío en Antioquia. No me creían porque tengo cara de mimao decía uno de ellos. La cosa no me ofendió, pero confieso que me dio vueltas y vueltas y vueltas como pajaritos en la testa. ¡Llegué a una conclusión!

Creo que sí, que tengo cara de mimao (mimado, contemplado). Y me alegra tener cara de mimao y no de tristeza, de corrupción, de ira, de amargura, de aburrición, de inestabilidad, de ladrón, de sospechoso. Creo que sí, que tengo cara de mimao, de criado con amor, de formado con tezón y con rejo muchas veces, dando gracias que con verbena no.

Lo que tal vez no sabía mi interlocutor, es que aunque mi rostro revele lo dicho por él, mi vida ha sido adornada de gran cantidad de pasajes muy difíciles que lo van formando a uno. Y en este preciso instante en que escribo este renglón, acabo de borrar un listado de esos pasajes duros y de cómo tuve que asumir el liderazgo económico de mi hogar materno. Lo borré porque para qué decirlos cuando el listado sería como una actitud contestataria y no es este el caso. Me guardo de esa manera y para otros momentos en que me esté burlando de mí mismo, ese listado de cosas, nacidas en la intimidad de mi hogar y que me dicen que tal vez fui mimado, mimado pero no inepto, bobo, inútil, vividor, mantenido, renuente, perezoso, descuidado, ocioso, vago, atenido.

Eso sí, mimado sí jajajajaja. Nada como cuando mi esposa me rasca la cabeza… mmmm ese placer no me lo cambio. /

PD: Mi padre ofreció comprarme la libreta militar a lo que le respondí un tajante NO. No me iba yo a perder semejante aventura.